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  • El Alma encendida

    Hay que aprender a hacerse mayor… sin miedo. Sin aferrarse al pasado, sin avergonzarse del tiempo, sin pedir permiso por envejecer. Porque no son los años los que nos vuelven viejos, es la forma en que dejamos de vivir. Sí, llegan las arrugas… pero muchas de ellas nacieron de reír a carcajadas, de mirar el…

  • EL OSO Y ELLA

    EL OSO Y LA MUJER DEL ABRIGO VERDE Cada mañana, Elsa caminaba por el mismo sendero del bosque nevado, con su abrigo verde y su mochila llena de fruta congelada. Tenía 72 años, las rodillas un poco torpes, pero los ojos brillantes como el sol de invierno. Vivía sola desde hacía una década, desde que…

  • Activar la calma

    El botón oculto de tu cuerpo para activar la calma Imagina que dentro de ti existe un interruptor capaz de bajar el ruido del estrés, tranquilizar tu mente y devolverle equilibrio a tu cuerpo. Ese “botón” existe, y se llama nervio vago. Cuando lo activas, tu ritmo cardíaco se estabiliza, la respiración se vuelve más…

  • EN PEDAZOS

    EN PEDAZOS (Por Fernando D’Sandi) Hay días en que la boca pronuncia palabras que el corazón no sostiene. Uno dice que todo está en calma, pero por dentro la tormenta no se detiene. Se intenta salir al mundo con la frente erguida, y justo antes de cruzar la puerta la verdad se desborda en los…

  • Palabras de madera

    En un barrio obrero de Rosario, donde el olor a grasa y a madera se mezclaba con el de pan recién horneado, vivía Ailén, una joven de 16 años con trenzas oscuras y una voz suave como la brisa antes de llover. Su padre, Don Hugo, era carpintero. Tenía manos grandes, llenas de astillas, y…

  • Cambiaste mi vida

    El abuelo olvidado: En un geriátrico, un abuelo pasa años sin visitas… hasta que un niño de jardín empieza a ir todas las semanas a leerle cuentos. Llevo tres años, cuatro meses y once días en esta habitación. No es que cuente obsesivamente, pero cuando no tienes nada más que hacer que mirar el techo…

  • carta a mi suegra

    Carta a mi suegra sobre mis cuatro hijos… Tú siempre robaste mi encanto. Tú les dabas todo lo que querían. Tú jamás dijiste que no cuando te pedían algo. Una segunda porción de postre. Dulces antes de la cena. Un par de minutos más en el baño. Dinero para el camión de helados. Me esforzaba…

  • Perder un hijo

    No existen palabras lo suficientemente fuertes para describir el desgarro de perder a un hijo. 💔 No es solo dolor, es una herida que se anida en el alma, un silencio que grita en cada rincón de tu vida. Desde el primer llanto hasta el primer paso, cada padre sueña con un sinfín de mañanas:…

  • Un fémur roto…

    Y curado… Un estudiante le preguntó una vez a la antropóloga Margaret Mead cuál consideraba ella el primer signo de civilización en una cultura antigua. Esperaba escuchar algo sobre anzuelos, piedras talladas o cerámica. Pero Mead respondió con algo distinto, casi desconcertante: — El primer signo de civilización es un fémur roto… y curado. Explicó…

  • Cuando era pequeña, mi madre solía decirme: «Sonríele a tu padre cuando llegue a casa del trabajo… El mundo exterior es difícil y lleva mucho más de lo que imagina». ¿La diferencia entre una madre y un padre? Una madre lo lleva en su vientre durante nueve meses… Un padre lo lleva en su corazón…