Te deseo un huerto

Te deseo un huerto.

Un huerto que te recuerde

cómo cosechar lo que se siembra.

Un huerto que te enseñe que cuidar

es sinónimo de cuidarse.

Te deseo un huerto.

Un huerto que te recuerde el por qué

de los ciclos y de las estaciones.

Que no te permita olvidar, por ejemplo,

que la primavera

sólo existe gracias a -y después de-

el invierno.

Te deseo un huerto.

Para que te manches de barro,

para que no te falte nunca

el alimento

ni los motivos para levantarte

de la cama.

Por ejemplo, para regar,

o sembrar

o para cualquier otra manera

de preservar la vida.

Te deseo un huerto.

Sobre todo para que comprendas

que reciprocidad, en la gran mayoría de ocasiones,

no es

dar lo mismo que recibes.

Que reciprocidad es recibir lo que necesitas

y dar lo que le hace falta al otro.

Te deseo un huerto,

un huerto que te explique

la complejidad de lo sencillo

y lo sencillo de la complejidad.

Te deseo un huerto.

Para que comprendas

que la reciprocidad

se resume, en esencia,

a dar agua y luz

y recibir tomates.

Poema: Ad Libitum – Cénix C. Callejo

Tomado de la red

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Una respuesta a “Te deseo un huerto”

  1. Avatar de excusatio

    Cuando era un chavalín, mi madre se empeñó en plantar un pequeño huerto. Aprendimos a agacharnos e incorporarnos sin provocar dolores de espalda. Un aprendizaje como otro cualquiera.

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