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  • Amor propio

    Ella estaba por cumplir más de setenta años y, entre sorbo y sorbo de café, me dijo casi en voz bajita: —Me da vergüenza envejecer… No lo dijo riéndose. Lo dijo con esa tristeza que muchas mujeres esconden detrás del maquillaje, del cabello arreglado y de la sonrisa social. Porque hay un momento en la…

  • Otro futuro…

    En un hogar de ancianos de Kioto, donde los días pasaban lentos entre partidas de go, ventanas empañadas y té de jazmín, vivía el señor Haruto Yamane, de 94 años. Cada tarde, a las cinco en punto, reunía a los demás residentes en el salón común. No para contar anécdotas del pasado.No para hablar de…

  • La desconocida

    Un día, una extraña mujer se mudó a mi casa. Así, sin aviso, sin cajas, sin invitación  o  visitas   previas. No tengo ni la más remota idea de quién es, de dónde viene, ni en qué momento decidió que este también sería su lugar. Porque yo… yo no la invité. Solo sé que un día…

  • El cartero

    Después de cuarenta y un años repartiendo cartas, pensé que nadie notaría mi despedida. Entonces Diego me cerró el paso. La bolsa me tiraba del hombro como si llevara dentro todos los inviernos de mi vida. Aquella mañana hacía un frío húmedo, de esos que no se ven, pero se meten en las manos y…

  • En la cárcel

    Una mujer en la cárcel entrega a su hija en adopción para que tenga una vida mejor, pero de adulta vuelve a buscarla y la salva como médica. Nunca pensé que volvería a ver esos ojos. Los mismos que miré por última vez hace treinta años, cuando tenía apenas tres meses y cabía en mis…

  • MIEDOS

    No lo escribo para que me crean. Lo escribo porque, si no lo saco de mi cabeza, siento que algo —no sé qué— va a terminar de romperse dentro de mí. Mi mamá llevaba días enferma. No era una gripe, no era “cansancio” como insistía. Era otra cosa. Algo que la estaba apagando desde adentro.…

  • Todavía importas

    El primer lunes después de jubilarme me quedé sentado en el coche, en la entrada de casa, cuarenta y siete minutos, porque no se me ocurría ni una sola razón para entrar. Todavía llevaba puesta la camisa del trabajo. Y el reloj también, como si llegara tarde a algún sitio. Pero ya no había nadie…

  • Algo mas que pizza

    Pasaban un poco de las diez cuando una mujer me preguntó por teléfono qué se podía comprar con cuatro euros cuando una ya no sabía ni cómo aguantar la noche. Dejé de apuntar. Yo a esas horas casi siempre sigo en la pizzería. Harina en las manos. Horno encendido. Pedidos que entran. Repartos que salen.…

  • Medicación y dignidad

    Me daba más miedo lo que ponía en las cajas de las medicinas que el mareo por el que fui a la consulta aquella mañana. Me llamo Carmen, tengo setenta y cuatro años y vivo sola desde que murió mi marido. Estoy en un piso pequeño, en un barrio tranquilo, con una cocina estrecha, un…

  • ¿Nieva en el cielo…?

    Un nene con cáncer le pide a su médico una sola cosa: que lo deje ver la nieve antes de morir. El médico llama a veinte personas. Llenan el patio del hospital de hielo picado. Esa noche me quedé hasta tarde terminando los informes del día cuando escuché un golpecito en la puerta de mi…