El AMOR, si.

Hay hombres que piensan que la paternidad dura lo que dura un coito. Y mujeres que creen que la maternidad se resume en haber parido. Pero engendrar no es lo mismo que criar, y parir no es lo mismo que quedarse.

Ser padre no es dejar un apellido:

Es quedarse a pronunciar el nombre del hijo cuando nadie más lo hace. Es estar presente, aun cuando duela, aun cuando canse.

Es ser refugio, no sombra. Ser guía, no espectador.

Ser madre no es dar a luz:

Es alumbrar el camino con tu amor. Es amar en días oscuros, sin garantía de gratitud.

Es aprender a soltar sin dejar de cuidar, y sostener sin asfixiar.

Hay quienes confunden biología con responsabilidad, y presencia física con compromiso emocional.

Pero la verdad es otra:

Los hijos no necesitan héroes perfectos, necesitan adultos presentes que no huyan cuando el mundo se pone difícil.

La sangre no hace familia.

El amor, sí.

El tiempo, sí.

La intención, sí.

Porque criar no es un acto de un día, es una elección que se repite cada amanecer.

Tomado de la red.

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