El Jardín de las Lágrimas
Un anciano cultivaba el jardín más hermoso del pueblo. Las flores resplandecían con colores imposibles y aromas que curaban el alma. Cada mañana, los aldeanos pasaban frente a su casa solo para admirar aquella maravilla.
Una niña curiosa, llamada Lucía, se atrevió a preguntarle:
«Abuelo, ¿cuál es tu secreto? ¿Qué abono usas para que tus flores sean tan especiales?»
El anciano sonrió con ternura mientras sus ojos, gastados por el tiempo, brillaban con una chispa de juventud.
«Ven mañana al amanecer y te lo mostraré.»
Cuando el primer rayo de sol acarició el horizonte, Lucía llegó puntual. El anciano estaba de rodillas entre las flores, con un pequeño frasco en las manos.
«Acércate», le dijo. «Este es mi secreto.»
La niña observó cómo el anciano derramaba una sola lágrima sobre cada flor marchita.
«¿Lágrimas?», preguntó sorprendida.
«Sí, pequeña. Cada lágrima contiene una historia, un dolor que he transformado en belleza. Cuando mi esposa partió, lloré sobre los lirios blancos, y desde entonces florecen todo el año. Cuando mi hijo se fue a la guerra, mis lágrimas cayeron sobre las amapolas rojas, que ahora nunca se marchitan.»
Lucía miró el jardín con nuevos ojos, entendiendo que cada flor había nacido de un momento de dolor.
«Pero… ¿no es triste recordar tanto sufrimiento?»
El anciano negó suavemente con la cabeza.
«El dolor es inevitable, pequeña, pero sufrir es opcional. Podemos guardar nuestras lágrimas en botellas oscuras donde se vuelven amargas, o podemos derramarlas sobre la tierra para que florezcan en algo bello.»
Años después, cuando el anciano se había convertido en recuerdo, Lucía mantenía vivo el jardín más hermoso del pueblo. Los aldeanos, asombrados, le preguntaban su secreto.
Ella solo sonreía, sosteniendo un pequeño frasco lleno de lágrimas, y respondía:
«Las heridas que no se transforman en flores se convierten en espinas. El secreto no está en evitar el dolor, sino en darle un propósito.»
Y así, gota a gota, transformaba su historia en un jardín donde otros encontraban consuelo.
Tomado de la red

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