OSITO TEDY

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OSITO TEDY

Los padres de una niña de 8 años le pidieron que se quedara sola en casa mientras ellos iban a comprar una pizza. Sin embargo, en el camino, el auto en el que viajaban chocó contra un poste.

Ocho horas después

La niña seguía sola en casa. Era de noche, la casa estaba en completa oscuridad, y el miedo comenzó a apoderarse de ella.

—¿Dónde están mis padres? ¡Tengo miedo! ¿Por qué tardan tanto? —se preguntaba mientras su estómago gruñía de hambre. Sin saber cocinar, comenzó a asustarse aún más.

De repente, un aroma a huevos fritos invadió la casa.

—¿Quién está cocinando? ¿Será que mis padres ya llegaron? —pensó la niña con alivio y una sonrisa en el rostro.

Corrió hacia la cocina emocionada, pero al llegar, se encontró con un hombre gordo y peludo cocinando.

—¿Señor, quién es usted? —preguntó, desconcertada.

—Soy amigo de tus padres —respondió el hombre con una voz calmada.

—¿En serio? ¿Cómo se llama?

—Puedes llamarme Osito Tedy.

—¿Osito Tedy? ¡Qué nombre tan divertido! —dijo la niña riendo.

—Mis amigos me llaman así porque tengo mucho vello corporal. ¿Tienes hambre, pequeña? —le preguntó con una sonrisa amable.

La niña, frotándose el estómago, respondió:

—¡Sí, tengo mucha hambre, señor!

El hombre colocó un plato sobre la mesa, y la niña se sentó rápidamente. Osito Tedy le sirvió huevos con tocino, y la niña devoró la comida con entusiasmo.

—¿Te gusta, pequeña?

—¡Está delicioso! Cocinas muy bien.

—Gracias. Antes tenía un restaurante, pero…

—¿Ya no lo tiene?

—Lamentablemente, no. Mi restaurante se incendió —dijo Tedy, bajando la mirada.

—Oh no, qué cosa tan triste… —respondió la niña con pesar.

Mientras tanto, en el hospital, la madre de la niña despertaba del coma. Al poco tiempo, les pidió a las enfermeras que enviaran a alguien a casa para ver cómo estaba su hija.

Cuando la policía llegó a la casa, la encontraron impecable y a la niña durmiendo en su cama. Uno de los oficiales se acercó y la despertó suavemente.

—Niña, ¿estás bien?

—Sí, el Osito Tedy me contó un cuento para dormir. Desde que mis padres no están, Osito Tedy se ha ocupado de mí.

—¿Osito Tedy? —preguntó el policía, confundido, mientras miraba a su alrededor sin encontrar a nadie.

El oficial salió de la casa con la niña en brazos. Al mirar al cielo, dijo en voz baja:

Esta niña estuvo sola en esta casa durante ocho meses. Muchos lo llaman un milagro, pero yo sé que fuiste tú, hermano…

Hace dos años, en el mismo lugar donde ahora estaba la casa de la niña, había un restaurante que se incendió. En ese incidente, Tedy, el dueño del restaurante y hermano del policía, perdió la vida. Sin embargo, su bondadoso corazón lo llevó a regresar del más allá para cuidar de una niña que lo necesitaba.

De lar ed

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