CUANDO YA NO ESTÉ

CUANDO YA NO ESTÉ… SOLO SE TENDRÁN ENTRE USTEDES

A veces los veo discutir por cosas pequeñas: quién habló más fuerte, quién cometió el error primero, quién quiso tener la última palabra. Y aunque guardo silencio, mi corazón susurra siempre lo mismo: “El día que yo no esté, solo se tendrán ustedes.”

Porque ese día llegará. Llegará el momento en que ya no esté para mediar en sus diferencias, para reunirlos en un cumpleaños o para ser la razón de una llamada en familia. Y entonces, lo único que quedará será el lazo que ustedes mismos hayan cuidado… o el vacío que hayan dejado crecer.

Ser hermanos no significa solo compartir un apellido. Es cargar con recuerdos que nadie más entiende, es llorar juntos en silencio, es abrazarse cuando el mundo se derrumba. Es protegerse aun en las caídas, guardar secretos, cubrirse en los errores y quedarse al lado cuando todos los demás se van.

Por eso, mientras aún puedo decirlo, les ruego: cuídense. Búsquense aunque haya enojo, perdónense aunque no llegue una disculpa. No permitan que el orgullo sea más fuerte que el amor que los une. 🌿

Porque cuando ya no esté, no quiero que se sientan huérfanos de cariño, quiero que se sientan acompañados por ese lazo que Dios les regaló. Que se abracen y recuerden: “Mamá estaría feliz de vernos así, unidos.”

Y esa, hijos míos, será la herencia más grande que pueda dejarles: el amor que los mantenga juntos aun cuando ya no esté. 

De la red.

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