Ángel de la guarda

EL ÁNGEL QUE CAMINA CONTIGO AUNQUE NO LO VEAS

Ángel de la guarda, compañero silencioso que el cielo asignó a mis pasos, hoy levanto mi voz para reconocerte. No te veo, pero caminas cerca. No te escucho, pero me proteges. No te anuncio, pero intervienes en momentos que jamás sabré explicar. Y aun así, tu presencia ha sostenido más días de los que mi memoria puede contar.

Gracias por cada peligro que apartaste sin hacer ruido. Por cada caída que suavizaste. Por cada puerta que cerraste cuando yo insistía en cruzarla. Tú has sido sombra en el sol ardiente y escudo en la tormenta invisible. Has caminado detrás de mí como guardián paciente, no para controlar mi vida… sino para custodiarla.

Esta noche, mientras el cielo se llena de estrellas, recuerdo que no camino solo. Así como ese niño avanza confiado sobre las nubes, mi alma también avanza porque hay manos celestiales sosteniendo lo que no alcanzo a ver. Dame la inocencia de confiar. Dame la paz de quien sabe que el cielo no abandona a los suyos.

Ángel fiel, cuando mis pensamientos se oscurezcan, ilumina mi mente. Cuando el miedo me susurre derrotas, recuérdame que no estoy desprotegido. Cuando la tristeza pese más que mi fuerza, permanece cerca, como presencia suave que no invade, pero sostiene.

Guía mis decisiones. Desvía mis pasos del mal. Inspira en mí impulsos de bondad que ni siquiera reconozco como tuyos. Que mi vida no choque contra sombras innecesarias por caminar distraído. Susúrrame prudencia. Despierta mi conciencia. Protege mi descanso cuando cierre los ojos y el mundo se apague.

Y si alguna vez me siento perdido, recuérdame que incluso en la oscuridad más profunda… las estrellas siguen encendidas. Que tu vigilancia no duerme. Que tu misión no descansa. Que tu lealtad no depende de mi perfección.

Gracias por caminar detrás de mí sin pedir reconocimiento. Gracias por tu fidelidad invisible. Gracias porque aunque el mundo no te vea… el cielo te conoce por nombre.

Quédate cerca, ángel guardián. Camina conmigo hasta el final de mis días. Y cuando cruce el último umbral, sé el rostro familiar que me recuerde que nunca estuve solo.

Amén. ✨👼🌌

Tomado de la Red

Posted in

Deja un comentario