• Cansado

    No te preocupes por mí… Estoy bien. Solo un poco cansado.

    Tal vez solo me haga falta un buen abrazo.

    O un buen vino.

    Tal vez un beso que me remiende el alma.

    Puede ser que venga un poco herido, de humor… De gente. De la vida…

    Creo que hoy, mi sonrisa se fue a pasear por ahí. Y esta vez, no tengo ganas de ir a buscarla. Hoy no la necesito… Ya volverá algún día.

    Tal vez hoy solo esté un poco roto. Será que hoy, la soledad me vino a buscar. Pero hoy no me pienso esconder de ella. Hoy le voy a hacer frente con mis otros amigos…

    Noche e insomnio.

    Así que hoy, en la batalla, seremos 4.

    Noche, insomnio, soledad y yo.

    Te juro que estoy bien. Solo un poco cansado…

    Pero mañana ya estaré mejor.

    Como siempre.

    De la RED

  • Debíamos SER…

    LO QUE ME QUEDA DE VIDA…

    Pertenezco a la generación que tenía un solo mandato: debíamos ser, y así lo intentamos, los mejores hijos, las mejores esposas, las mejores madres, las mejores profesionales, etc. Y ahora he descubierto que, a veces me gusta estar, salir, viajar solo, todo a mi ritmo. Y a veces prefiero no hacer nada. Ya demostré, acabadamente, quien soy como persona.

    Lo que me queda de vida, intento que sea mío disfrutándolo con lo que me dé las ganas: viajando, comprando, tomando un café con alguien, o así sea estar sin hacer nada.

    Me he dado cuenta que por más que los demás nos amen mucho y seamos importantes para ellos, todos seguirán viviendo cuando no estemos. Por eso, ya es tiempo de NUESTRO tiempo y de dejar de rendir exámen en tantos roles con que la vida nos puso a prueba. No pienso dar más examen de nada.

    ¿Acaso después nos van hacer un monumento donde diga: «A una luchador o luchadora, un ser ejemplar y virtuoso»? Seguro que no. Y si de casualidad lo hicieran, estaremos bajo tierra.

    Somos una generación que rompió estereotipos, allanamos el camino para los que vinieron después. Por eso ya es hora de que empecemos a relajarnos y a divertirnos más.

    Muchas veces me planteo, qué rápido pasa la vida, distraída como estoy, haciendo mil cosas. Y también me pregunto: ¿cuánto nos queda de vida, amigos? No lo sabemos.

    ¿Algo cambiará en quienes nos quieren, cuando nos vayamos? No, la vida seguirá igual en nuestra ausencia y hasta tal vez dirán: «estaba un poco loco el último tiempo».Pero nosotras, felices igual .porque ya no escucharemos.

    Mis queridos amigos, cuídense, no se repriman, aprendan a decir NO cuando quieran decir NO. Si es necesario y siempre para bien de nuestra salud mental, aprendan a mandar lejos a la gente que no sirve para nada

    Ya es hora de discernir a quien le hace bien mi amistad, mi cariño, mi compañía. Aprovechemos el tiempo. Juntémonos, cada vez que podamos, con aquéllos que nos hacen reír.

    Practiquemos nuestra merecida libertad.

    Qué placer caminar sin apuro ni rumbo fijo para detenernos en cualquier lugar que nos llame la atención.

    Por favor, visitemos más seguido a los amigos positivos, vayamos a lugares nuevos, escuchemos más música, animémonos a bailar, a hacer cosas divertidas, a compartir con esa persona…lo que más nos guste. Todo sirve y es válido para ser felices y sentirnos bien.

    LO QUE NOS QUEDA DE VIDA…disfrutémoslo. Es nuestro.🌷

    Arquitectura EspiritualMx 

    Pedro Lanzagorta

  • Relaciones Difíciles

    Las relaciones humanas son, sin duda, una de las mayores fuentes de felicidad y, al mismo tiempo, de frustración. Todos hemos enfrentado conflictos con familiares, amigos o parejas que parecen imposibles de resolver. Pero, ¿qué podemos hacer cuando las emociones se desbordan, los malentendidos se acumulan y sentimos que el peso de la relación nos aplasta?

    El Desafío de las Relaciones Difíciles

    Los conflictos suelen surgir cuando nuestras expectativas sobre los demás no se cumplen. Queremos que actúen, piensen o sientan de una determinada manera, y cuando no lo hacen, nos sentimos heridos, enfadados o decepcionados. Séneca lo explicó claramente: “Esperamos que el hombre malo no actúe con maldad; eso es una insensatez.”

    ¿Por qué sufrimos tanto en las relaciones? Porque olvidamos que no podemos controlar a los demás. Su comportamiento, emociones y decisiones están fuera de nuestro alcance. Sin embargo, sí podemos controlar cómo respondemos a ellos.

    Lecciones Estoicas para Navegar las Relaciones Difíciles

    1. Acepta que las personas son como son:

    Marco Aurelio decía: “Piensa en cuántos defectos tienes tú y cómo toleras a otros por ellos.” En lugar de esperar que los demás cambien para acomodarse a tus expectativas, trabaja en aceptarlos tal como son. Esto no significa justificar comportamientos tóxicos, sino entender que la naturaleza de las personas es compleja y que el cambio debe venir de ellos, no de tus demandas.

    2. Diferencia entre lo que puedes controlar y lo que no:

    Epíteto nos enseña: “No son las cosas las que nos molestan, sino nuestras opiniones sobre ellas.” Si alguien te critica injustamente, ¿vale la pena que tu paz interior dependa de esa crítica? Aprende a soltar lo que no depende de ti y enfócate en tus propias acciones y virtudes.

    3. Actúa siempre con virtud:

    Séneca nos recuerda: “Donde hay una persona, hay una oportunidad para la bondad.” Incluso cuando alguien actúe de manera hiriente, tienes el poder de responder con empatía, calma y sabiduría. No caigas en el ciclo de la reactividad; sé un ejemplo de virtud.

    Prácticas Estoicas para Mejorar tus Relaciones

    A. Reflexiona antes de reaccionar:

    Cuando alguien te provoque, tómate un momento para pensar: ¿Qué está bajo mi control en esta situación? Practica responder desde la razón, no desde las emociones.

    B. Practica la empatía:

    Intenta ponerte en los zapatos de la otra persona. ¿Qué está experimentando? ¿Qué heridas o preocupaciones podrían estar detrás de su comportamiento? Como dice Marco Aurelio: “Perdona, porque todos luchamos con algo.”

    C. Establece límites saludables:

    Aceptar a los demás no significa tolerar abusos. Séneca nos enseña: “La paciencia es virtud, pero la servidumbre no lo es.” Aprende a decir «no» con calma y firmeza cuando sea necesario para proteger tu bienestar.

    D. Transforma el Conflicto en Oportunidad:

    Las relaciones difíciles son una prueba de tu carácter. Cada conflicto es una oportunidad para practicar las virtudes estoicas: paciencia, templanza, justicia y sabiduría. Si alguien te insulta, practica la indiferencia hacia las cosas externas. Si alguien te desafía, practica la empatía. Si te enfrentas a una relación complicada, trabaja en ser un ejemplo de bondad y razón.

    Como dijo Epicteto: “El desafío no está en evitar las relaciones difíciles, sino en aprender a manejarlas con sabiduría.”

    Una Reflexión Final

    Las relaciones humanas no son fáciles, pero tampoco deben ser una fuente constante de sufrimiento. El estoicismo nos recuerda que, aunque no podemos controlar lo que otros hacen, siempre podemos elegir cómo responder. Y en esa elección reside nuestra libertad y poder.

    La próxima vez que enfrentes un conflicto, detente, respira y recuerda estas palabras de Marco Aurelio: “El mejor modo de defenderte, es no parecerte a ellos.” Cultiva la virtud en ti y verás cómo tu perspectiva, y tal vez incluso la relación, comienza a cambiar.

    ¿Y Tú, Cómo Manejas las Relaciones Difíciles?

    Si esta reflexión te resonó, compártela con alguien que pueda necesitarla. ¿Tienes una relación difícil en tu vida? Cuéntanos en los comentarios cómo estás trabajando para gestionarla y qué herramientas filosóficas aplicas. ¡Hablemos y reflexionemos juntos sobre cómo mejorar nuestras relaciones con sabiduría y calma!

    #estoicomoderno #VivirConSentido #filosofíadevida #vidaplena #virtud #PropósitoDeVida #estoicismo

  • Momentos

    «Dicen que no hay nada más peligroso, que ser feliz delante de un envidioso. También dicen que hay que andar por caminos complicados, para llegar a un destino maravilloso. Que nunca se debe mostrar el mar que llevas dentro a quien no sabe nadar, que como mucho te intentará ahogar.

    Que la vida, no se cuenta ni en minutos ni en años, solamente en momentos. 

    Dicen que la venda de los ojos, se cae cuando tiras de ella. Que el talento te hace destacar, pero que el corazón te hace trascender. Que las cosas no hace falta decirlas, porque al hacerlas se dicen solas. Y que las personas que llegan a nuestra vida son las personas correctas, que nadie llega por casualidad.

    Dicen que según van pasando los años, se entiende mejor al destino. Ese que te quita personas de tu camino, para poner otras mejores en su sitio.»

    *Créditos a su autor*

  • No te duele…

    La abuela decía:

    – No te duele la espalda, sino el peso que llevas encima.

    -No te duelen los ojos, sino la injusticia o lo que te toca ver.

    – No te duele la cabeza, sino los pensamientos que llevas dentro. -No te duele el cuello, sino lo que no expresas o lo que no dices.

    – No te duele el estómago, sino lo que no digiere tu alma.

    – No te duele el hígado, sino la rabia que llevas encima.

    – No te duele el corazón, sino la ausencia de amor.

    Sabes que el AMOR es la medicina más poderosa asi que autocúrate y deja de enfermarte sola querida mía!

    De la red

  • Vive y sé feliz

    «Cuando morimos, nuestro dinero permanece en el banco… Sin embargo, cuando estamos vivos, no tenemos suficiente dinero para gastar. En realidad, cuando nos vamos, todavía queda mucho dinero sin gastar.

    Un magnate de negocios en China falleció. Su viuda, se fue con 1.9 mil millones de dólares en el banco, se casó con su chofer. Su chófer dijo: – «Todo el tiempo, pensé que estaba trabajando para mi jefe… ¡¡¡Es sólo ahora que me doy cuenta de que mi jefe estuvo todo el tiempo trabajando para mí!!! «

    La cruel realidad es: Es más importante vivir más, que tener más riqueza. Por lo tanto, debemos esforzarnos por tener un cuerpo fuerte y sano, realmente no importa quién esté trabajando para quién.

    ¡En un teléfono de gama alta, el 70 % de las funciones son inútiles!

    Para un coche caro, el 70 % de la velocidad y los aparatos no se necesitan.

    Si tienes una lujosa villa o mansión, el 70% del espacio generalmente no se usa ni está ocupado.

    ¿Qué tal tus armarios de ropa?

    ¡El 70 % de ellos no están usados!

    Una vida entera de trabajo y ganancias… 70% es para que otras personas gasten.

    Por lo tanto, debemos proteger y aprovechar al máximo nuestro 30 %.

    👉Ir a chequeos médicos aunque no esté enfermo.

    👉Bebe más agua, aunque no tenga sed.

    👉Aprende a dejar ir, aunque te enfrentes a graves problemas.

    👉Esfuérzate por ceder, incluso si estás en lo correcto.

    👉Mantente humilde, aunque seas muy rico y poderoso.

    👉Aprende a estar contento, aunque no seas rico.

    👉Ejercita tu mente y cuerpo, incluso si estás muy ocupado.

    👉Haz tiempo para las personas que te importan.

    LA VIDA ES CORTA… ¡¡¡DISFRUTA Y VIVE LA VIDA AL MÁXIMO!!!

    🔹Ama a Dios y a otros más! ✔

    🔹¡Tómate tu tiempo para ORAR y leer la Palabra de Dios! ✔

    🔹Bebe mucha agua. ✔

    🔹COMER:

    Desayuno como un REY,

    Almuerza como un príncipe y

    Cena como un pobre. ✔

    🔹Vive con las 3 E’s–

    Energía

    Entusiasmo y

    Empatía. ✔

    🔹Juega buenos juegos. ✔

    🔹Lee más libros de lo que hiciste en 2018. ✔

    🔹Sentarse en silencio durante al menos 10 minutos cada día. ✔

    🔹Dormir durante 7 horas. ✔

    🔹Toma una caminata de 10-30 minutos diariamente y mientras caminas… 😊 Sonríe. ✔

    🔹No sobre hacer. Mantén tus límites. ✔

    🔹No te tomes tan en serio. Nadie más lo hace. ✔

    🔹No desperdicies tu preciosa energía en chismes. ✔

    🔹Sueña más mientras estés despierto. ✔

    🔹La envidia es una pérdida de tiempo. Ya tienes todo lo que necesitas. ✔

    🔹Olvida los problemas del pasado. No le recuerdes a tu compañero sus errores del pasado. Eso arruinará tu felicidad presente. ✔

    🔹La vida es demasiado corta para perder el tiempo odiando a alguien. No odies a los demás. ✔

    🔹Haz las paces con tu pasado para que no estropee el presente. ✔

    🔹Nadie se encarga de tu felicidad excepto tú. ✔

    🔹Sonríe y ríe más. ✔

    🔹No tienes que ganar todos los argumentos, de acuerdo en no estar de acuerdo. ✔

    🔹Llama a tu familia a menudo. ✔

    🔹Cada día regala algo bueno a los demás. ✔

    🔹Perdonen a todos por todo. ✔

    🔹Pasa tiempo con personas mayores de 70 años y menores de 6 años. ✔

    🔹Trata de hacer sonreír al menos tres personas cada día. ✔

    🔹Lo que otros piensen de ti no es asunto tuyo. ✔

    🔹¡Haz lo correcto! ✔

    🔹DIOS cura todo. ✔

    🔹Sin embargo, sea buena o mala una situación, va a cambiar. ✔

    🔹No importa cómo te sientas, levántate, vístete y luce. Lo mejor está por venir. ✔

    🔹Cuando despierto por la mañana, gracias a DIOS por ello. ✔

    🔹Tu mayor parte interior siempre está feliz…

    Así que, sé feliz. ✔

    Tomado de la web

  • Alguien me contó

    Alguien me contó que las personas que conocemos en esta vida, las conexiones que formamos con ellas, no se desvanecen cuando nuestra existencia en este plano llega a su fin. La energía de esas relaciones permanece, trasciende el tiempo y la muerte, y se reconfigura en otras formas. Es como si nuestras almas estuvieran entrelazadas en una danza cósmica, destinada a reencontrarse una y otra vez. Así, una hija en esta vida podría convertirse en tu hermana, madre o un ser querido en otra. La forma cambia, pero el lazo, el amor que sentimos por esas almas, sigue siendo el mismo, intacto y eterno, sin importar el cuerpo que habiten.

    Este amor que surge entre las personas no es producto del azar ni de una simple coincidencia. Cada encuentro, cada conexión tiene un propósito, una razón más allá de nuestra comprensión actual. Es como si nuestras almas estuvieran predestinadas a encontrarse, a aprender lecciones mutuamente y a crecer juntas, creando un vínculo profundo que trasciende las barreras del tiempo y las circunstancias. Es un amor que viaja con nosotros, persistente, constante, incluso cuando el rostro y la forma cambian.

    El universo, a veces visto como algo distante, es en realidad una extensión de nosotros mismos. No es una entidad externa que está separada de nuestra experiencia; somos parte integral de él. Cada uno de nosotros es una expresión única de esta vastedad infinita, conectados por hilos invisibles pero profundos que nos unen a todo lo que existe. Somos el universo, en constante contemplación de sí mismo, viviendo y aprendiendo a través de cada experiencia, cada emoción, cada pensamiento. Nos sentimos, nos transformamos y exploramos la vida como una forma del universo explorándose a través de nosotros.

    El universo, o el creador, como elijamos llamarlo, está presente en todo lo que nos rodea y en cada uno de nosotros. Es la fuente de nuestra existencia, el motor detrás de cada conexión, cada aprendizaje, cada momento vivido. Al final, no estamos separados de esa fuerza infinita, sino que somos manifestaciones de ella. Es a través de nosotros, en nosotros, que esa energía se manifiesta, nos guía y nos lleva a entender que, en esencia, somos parte de algo mucho mayor, un todo que va más allá de lo que podemos ver, comprender o imaginar.

    Tomado de la red

  • Me jubilé y…

    El día que me Jubilé, me sentí el hombre más feliz del mundo, por fin podría vivir sin madrugar.

    Pero mi mujer pensaba otra cosa y ya el primer día, subió la persiana a las 8.

    – Arriba que tengo que hacer la cama.

    !!Coño!!, las 8 y ya tenía que hacer la cama. Fui para el salón, me siento en el sofá y dice:

    – ¡¡¡Qué bién estas sin hacer nada!!!

    Levanta que tengo que pasar el aspirador. Qué… ¿piensas pasar toda la jubilación “tirao” en el sofá?

    Toda la Jubilación?,…. ¡¡Si era el primer día!!

    Para no discutir me fui a dar un paseo, me junte con más compañeros y ahora somos unos… 23. Vamos todos juntos. A las 9 ya no hay quien ande, “todo lleno” de gente. Así que empezamos a madrugar cada vez más y ahora ya nos levantamos a las 5 y media,… ¡¡ pa poder caminar tranquilos !!

    Vuelvo a casa, me aseo y al volver a salir, ya desde el primer día, me dice:

    – A la vez que vienes tráete el pan, anda.

    Luego fueron los tomates, las patatas… To lo que se la olvidaba a ella.

    Ayer ya me hizo encargado general de compras.

    Ahora tengo que hacer la compra y quiere que gaste poco, así que: el azúcar voy a comprarlo al Lidel, el aceite en Mercadona, el detergente en Pryca, la fruta al chino, y los yogures en el Dia.

    A mis amigos les pasó lo mismo y como somos jubilados, que no tontos, nos separamos en grupos y vamos cada grupo para un lado, para ganar tiempo, luego repartimos las cosas y hacemos cuentas.

    A las 11 nos toca la revisión de obras, tenemos controladas 18. Vamos “payá” y nos apalancamos los 23 para un lado de la obra. En el centro, que es el mejor sitio, no podemos ponernos, eso está reservado para los retirados, los más antiguos…

    Ayer un jubilado de banca dijo que estaban mal puestos unos ladrillos, ¡¡ Se armó la de Dios !!

    En el grupo mío hay uno que fue albañil y dijo:

    – Tú que sabrás…, patoso, si siempre estuviste en el banco calentando la silla. Lo sabré yo, que soy albañil.

    Y dijo otro:

    – Que soy no…, dirás que fuiste.

    – Es lo mismo, eso nunca se olvida. Es como montar en bici.

    A las 6 ya me están llamando, la mujer y la hija, para ir de cursillos.

    – ¿Qué pasa?

    ¿Vas a estar jubilado sin hacer nada?

    ¡¡Se te atrofia la cabeza!!

    Así que: lunes y miércoles tengo internet, martes y jueves, encaje de bolillos y el viernes,… el viernes, baile. El sábado a yoga….

    A las 10, después de cenar, me siento en el sofá y caigo frito. Es entonces cuando siento un codazo en el hombro…

    – ¡¡Venga, vete a la cama que ya estas roncando!!

    No, ¡¡si debes estar “reventáo” de estar todo día sin hacer nada!! 🥺

    Tomado de la red

  • Mi viejita

    EL AMIGO INVISIBLE DE MI MADRE

    Dicen que los niños, suelen tener amigos imaginarios. 

    Dicen también que algunos ancianos llegan a comportarse como niños. Mi madre ya muy ancianita, era como una niña, amable, tierna y cariñosa, por esa misma razón, siempre creí que ella había inventado a un amigo imaginario.

    Desde que sufrió aquella caída y se fracturó la cadera, mi madre ya no fue la misma. 

    Por su fortaleza y ánimo de vivir, logró caminar un mes después, pero apoyada en ese tipo de bordón de cuatro patas. La mayor parte del tiempo se la pasaba en su cama, mirando televisión o bordando.

    Madre de ocho hijos, todos ausentes. 

    Tuve que sacrificar mi trabajo y familia para estar con ella por temporadas. Yo era el único de los ocho que podía hacerse cargo de ella. Esos tres años viajé constantemente para estar con ella.

    En uno de esos viajes, me encontré con una sorpresa. La visitaba todos los días un niño.

    –        A vaya ¿Así que te visita un niño? – Le pregunté divertido.

    –        Sí, viene todos los días a que le cuente cuentos – me dijo mi madre emocionada. Mi madre había sido una excelente contadora de cuentos.

    –        ¿Y cómo se llama tu niño?

    –        Ah, pues no sé. No le he preguntado. Pero al rato que venga le pregunto. 

    Me platicó que es rubio y muy bonito. 

    Siempre llega corriendo, sonriendo y salta a la cama donde está acostada. 

    A veces le esconde los hilos de su costura. Es porque quiere que le cuente un cuento. Cuando ella come, siempre le pide, dame, dame, dame… por eso ella come bien, porque nunca come sola. Cuando se duermen, se abrazan mutuamente y ella ya no siente frío porque el cuerpecito de su niño le brinda calor. Ambos se dan mucho cariño.

    Por la tarde me dijo mi madre.

    –        Hace rato que vino mi niño, le pregunté cómo se llama. Me dijo que Manuel.

    –        Muy bien por Manuelito ¿Y ahora en dónde está?

    –        Pues mira. Aquí lo tengo, bien dormidito, mira que chulo se ve. – Tenía su cobija arropándolo según ella.

    –        A vaya, sí que está hermoso. – Le dije siguiéndole el juego. – ¿Cuál le cuento le contaste?

    –        Torcuato y Canuto. Ese también era tu favorito, ¿te acuerdas?

    –        Sí madre, como olvidarlo. Bueno, ahora yo te voy a leer otro capítulo de LAS ROSAS NO APRENDEN GEOGRAFÍA. – Todas las tardes le leía.

    –        Muy bien, te quedaste en donde el profesor Mario Luján, por fin se va a enfrentar a Ramiro el comisario en un duelo de dominó, bien que le da lata siempre que jueguen, a ver quién gana.

    Y le leí en voz baja para no despertar a su niño. Ese niño que en su imaginación, vino a suplir a todos los hijos ingratos que no la acompañaron cuando más los necesitaba.

    Pero ¡EL ANGEL DE MI MADRE ERA REAL!!!

    Mi madre, por un problema en los riñones requería de hemodiálisis para que me durara un poco más de tiempo. 

    Ella le tenía miedo a esa curación, me suplicó que por nada del mundo la fuera a torturar con ese proceso. 

    Obvio le obedecí. Se me fue acabando poco a poco. Ya no pudo caminar y si íbamos a cualquier parte, tenía que ser en una silla de ruedas. Se le acabaron las fuerzas.

    Una tarde me sentía muy cansado. Mi madre ya no abría los ojos y pedía constantemente agua. En su cuarto estaba una hermana de ella y su hija. 

    Le pedí que la cuidaran un rato, yo tenía que mandar una tarea a la universidad donde estudio literatura.

    Me fui a un cuarto contiguo y abrí mi computadora, apenas iba a empezar a leer cuando escuché aquella vocecita.

    –        Hola.

    Volteé a la puerta para ver quién era y ahí en el dintel estaba aquel niño, muy hermoso, vestido de blanco. Me miraba sonriente. “Seguramente ha llegado alguien a visitar a mi madre y este niño viene con ellos” fue lo que pensé, en ese pueblito toda la gente es muy solidaria y visitan mucho a los enfermos.

    –        Hola. – le respondí, no pasaría de tener tres años de edad, pero hablaba con mucha claridad.

    –        ¿Me cuentas un cuento? – me dijo entrando al cuarto y parándose junto a mí.

    –        ¿Te gustan los cuentos? – Le respondí divertido.

    –        Si, Cuquita me cuenta muchos, pero ahorita está dormidita, ella no me lo puede contar ¿Me cuentas un cuento?

    –        ¿Así que mi madre te cuenta cuentos? ¿Cómo te llamas?

    –        Me llamo Emanuel, y si, ella me ha contado muchos cuentos. Todos sobre su vida.

    –        Ah vaya, cuentos sobre la vida de mi madre. Por ejemplo ¿Cuál? – Conozco a la perfección el enorme repertorio de cuentos que contaba mi madre.

    –        Por ejemplo, mmm, el príncipe Amed, Cuquita fue igual de viajera, le gustaba mucho conocer otras partes del mundo. También Torcuato y Canuto, ella lograba superar todos los problemas aunque a veces se sintiera ciega. Aaah la cenicienta, como trabajó toda su vida para que nada le faltara a sus hijos… así fue Cuquita, una historia de fantasía.

    Yo lo escuchaba asombrado. Vaya que aquel niño sabía expresarse para su edad.

    –        Mira nada más, si sabes las historias de mi madre. Bien, dime, ¿cuál cuento quieres?

    –        Por ahora ninguno. Pero ya volveré un día para que me lo cuentes.

    –        ¿Por ahora ninguno? Entonces ¿Cuándo? O ¿Por qué?

    Me contempló con una mirada muy profunda, en sus ojos había un brillo especial cuando me dijo.

    –        Porque ahora… aún te escucha la gente, voy a volver, cuando ya seas una sombra, cuando necesites de consuelo y compañía, cuando los seres que amas ya no te hagan caso, cuando tu voz no sea escuchada, cuando tu soledad sea tan abrumadora que te será lo mismo si es de día o es de noche. Entonces vendré y te daré la alegría de volver a ser un cuenta cuentos. Entonces me contarás sobre tu vida y te volverás a sentir importante, siempre es importante, saber que eres importante.

    –        ¿Quién eres? – Le pregunté sumamente intrigado.

    –        Soy el niño que doña Cuquita ha visto desde hace tiempo y que ustedes consideran una fantasía de ella. 

    Soy real, soy esperanza, soy compañía en la triste soledad, soy el recuerdo de la infancia de sus hijos, soy alegría en su cansado corazón.

    No tenía palabras para responder a aquello. Un nudo se atoró en mi garganta y empecé a llorar.

    –        ¿Por qué puedo verte hoy? – Pregunté temeroso.

    –        Porque vengo a decirte que hoy doña Cuquita tomará camino con rumbo a la ciudad de Irás y no Volverás. 

    – Sentí como un golpe en el pecho. – 

    Te voy a pedir que ya no se lo impidas. No quiero que ella siga sufriendo, porque ahí donde la ves, está sufriendo. Su destino ya está escrito, igual que el pájaro que habla, el árbol que canta, ella es la fuente de oro. ¿Recuerdas el cuento de la capa que hacía invisible a la gente? Pues así estará ella, como si tuviera la capa puesta, no la vas a poder ver, pero siempre estará presente.

    Ella no se ira, pues seguirá estando en ti mientras sigas contando 

    cuentos, mientras en tu mente haya un halo de fantasía, mientras ella viva en tu recuerdo.

    Ahora ve, ella te necesita, ve como el príncipe que le da un beso a la reina, solo, que ella no va a despertar, sino al contrario, con tu beso iniciará ese camino que ya no tiene regreso.

    Cerré la computadora y corrí al cuarto de mi madre. Ahí seguía su hermana y otros familiares que habían llegado. Todos callados contemplaban a mi viejita que con la boca abierta respiraba difícilmente. 

    Me acerqué a ella y sentándome en la orilla de su cama la abrace con mucho cariño. Le dije al oído – Vino Emanuel a verte. – luego tomé un algodoncito y lo empapé de agua, mojé sus labios, ella seguía respirando con mucha dificultad. 

    Le di un beso en su frente y luego la abrace mientras le decía – Vete mami, vete a gozar del reino de los cuentos, vete a conocer la montaña del imán y el mundo de las princesas, vete a donde seguirás siendo una reina, porque aquí y allá, para mí siempre serás una reina.

    Su respiración se fue tranquilizando.

    –        Vete mami, ya cumpliste y cumpliste muy bien. Vete mi reina, es fácil, vuela como vuelan las hadas. Vete a su mundo.

    Simplemente lanzó un suspiro largo, muy largo y ella, la contadora de cuentos, la mejor contadora de cuentos del mundo, se fue a la ciudad de Irás y no Volverás.

    Yo me sentí muy tranquilo. Con tanta paz en mi alma que no salió ni una lágrima de mis ojos. 

    Escuché los llantos angustiados de mis familiares al darse cuenta que ella moría, sus gritos desesperados, pero ni eso me hizo salir de mi letargo, pues tenía mi conciencia cien por ciento tranquila, hasta el último momento estuve con mi viejita. 

    No existía dolor ni remordimiento alguno, simplemente la ley de la vida estaba cumplida…

    Dios les bendice y les acoge!!!

    Fuente: El Siglo de Torreón

    German de la Cruz Carrizales.

    Tomado de la red.

    Transcripción sin fines de lucro.

    Yahoo Mail: Busca, organiza, conquista

  • Sigue viviendo

    No te sientas triste al ver mi silla vacía… voltea a ver las sillas que están ocupadas por todas las personas que te están acompañando y que te aman. 

    Voltea y ama a mis personas favoritas…a las personas más importantes de mi vida y nunca olvides lo mucho que significas para mí. 

    Comparte con cada una de ellas todo aquello que compartías conmigo…Ríete del chiste de mi hermano, ríete de las tonterías de la prima, ríete de las travesuras de los niños. Encuentra en su mirada la mía y ríete de nuestras complicidades. No dejes de hacer la comida que me gustaba, de escuchar la música que me hacía bailar. No dejes de decir las frases que me caracterizaban, de hacer cosas tan sencillas que compartíamos, como hacer reír a los demás, contarles chistes e infinidad de cosas que seguramente por siempre recordarás.

    Por favor NUNCA DEJES DE SONREÍR…

    No dejes de vivir porque he trascendido, no te dejes morir porque con ello yo muero dos veces. Vive por ambos y agradece siempre el tiempo que estuvimos juntos, hay personas que te aman, que te necesitan y que disfrutan estar contigo. Reparte tanto amor como el que me diste a mí. Recuerda que no hay necesidad de morir dos veces.

    Y VIVE, SIGUE VIVIENDO EN MI HONOR. Hazlo por mí, por ti y por todos los que te aman.

    #enmemoriademihijo #enmemoriadeti