• Uno de diez

    Un día, un profesor escribió así en la pizarra:

    9×1 = 09

    9×2 = 18

    9×3 = 27

    9×4 = 36

    9×5 = 45

    9×6 = 54

    9×7 = 63

    9×8 = 72

    9×9 = 81

    9×10 = *91*

    En la sala se hicieron muchas burlas porque el profesor se había equivocado:

    *9×10 = 91*, siendo que la respuesta correcta es *90.* (Todo el salón se rió de él).

    Entonces esperó que todos se callaran, y sólo después dijo:

    _¡Así es como eres visto en el mundo!_

    _Yo me equivoqué a propósito para mostrarles cómo el mundo se comporta ante algún error tuyo._

    _Ninguno de ustedes me felicitó por haber acertado nueve veces!_

    _Ninguno que te haya visto haciendo lo correcto y te elogió por eso._

    _¡No! Pero todas las personas te ridiculizaron, blasfemaron, humillaron y se burlaron de ti porque te equivocaste sólo una vez. ¡Así es la vida!_

    _Debemos aprender a valorar a las personas por «Sus aciertos.»_

    _Hay personas que hacen lo correcto mucho más de lo que se equivocan, y *acaban siendo juzgadas por un sólo error,* y no son valoradas por los otros nueve aciertos._

    _Esto sirve para todos nosotros. Más elogios y menos críticas._

    _Más amor y cariño y menos odio y crueldad._

    _Aprendamos a valorarnos unos a otros, en vez de destruirnos unos a otros._

    Web

  • El espejo

    Siempre creí que los sueños eran solo eso, imágenes fugaces creadas por la mente. Pero todo cambió la noche que soñé con el espejo. Fue tan real que, al despertar, podía jurar que aún sentía la textura fría de su marco dorado entre mis dedos.

    En el sueño, estaba en una habitación antigua, iluminada por la tenue luz de un candelabro. En el centro, había un gran espejo, de esos que parecen esconder secretos. Cuando me acerqué, mi reflejo no era mío. Era el rostro de un hombre con ojos profundos y una cicatriz en la mejilla. Pero lo más inquietante fue lo que dijo:

    —Eres tú, pero no ahora.

    Desperté empapado en sudor, mi mente luchando por comprender. Sin embargo, la sensación de familiaridad era innegable. Los días siguientes fueron una sucesión de visiones extrañas. Caminaba por las calles de mi ciudad y, de pronto, recordaba lugares que nunca había visitado, conversaciones con personas que no conocía, y hasta el dolor de heridas que no tenía.

    Una noche, mientras intentaba dormir, sentí un tirón en mi pecho, como si algo invisible me arrastrara. Cerré los ojos y, al abrirlos, estaba en otro lugar. Era una aldea en una época que no podía precisar. Mis manos eran ásperas, cubiertas de tierra, y a mi lado corría un niño que llamaba «padre». Sentía amor por él, pero no sabía por qué. Era mi vida, pero no mi vida.

    Estas experiencias continuaron. Cada vez que cerraba los ojos, vivía una existencia diferente: una joven campesina huyendo de una tormenta, un anciano escribiendo cartas en una biblioteca silenciosa, un soldado muriendo en un campo de batalla. Cada vida traía consigo emociones y memorias tan vívidas que era imposible negarlas.

    Finalmente, regresé al espejo en mis sueños. Esta vez, había más reflejos: cientos de rostros, todos diferentes, pero todos míos. Cada uno parecía mirarme con una mezcla de tristeza y comprensión. El hombre de la cicatriz volvió a hablar:

    —Eres un fragmento de todos nosotros, y nosotros de ti. Este es el ciclo de la existencia.

    Comprendí entonces que mi vida actual era solo un capítulo en un libro infinito. Cada experiencia, cada elección, era una pieza más en un rompecabezas cósmico. No sentí miedo, sino una extraña paz al saber que, al final, todos somos uno con nuestras vidas pasadas y futuras.

    Desde ese día, los sueños cesaron, pero la certeza de que llevo dentro de mí las huellas de muchas vidas permanece. Cada vez que me miro en un espejo, busco en mis ojos destellos de esas existencias pasadas. Y a veces, solo a veces, creo que me devuelven la mirada.

    Tomado de la web

  • Los reproches…

    Se trata de una herramienta del rencor que solemos utilizar para degradar “al otro” y que suele terminar en algo parecido al odio. Nos sitúa siempre en un plano supuestamente superior creyéndonos dueños de la verdad y con el peso de la razón a nuestro lado.

    Cuando le empleamos, suele empezar con aspectos intrascendentes de la vida cotidiana, se nos cae la empatía y con el ego acorazado de orgullo disparáramos sin apuntar, pero … ¿Qué conseguimos…?. tal vez que “el otro” se sienta culpable olvidando que también tiene sus dardos y puede que tenga mejor puntería?.

    Esto sucede y si nos duele reaccionamos procurando resarcirnos intentando hacer mas daño aun. Así, lo que empezó con una trivialidad suele terminar en guerra violenta con enfado y mención a los progenitores tratando de tirarlos del pedestal al que los subió la contraparte.

    Algo tan superfluo como “te has dejado la luz encendida” o “la tapa del inodoro se inventó para algo”, puede llegar a una separación temporal (o no) con ambos egos heridos produciéndose a veces cicatrices que se abrirán en el siguiente reproche.

    ¿Por que?, ¿para que?, ¿para establecer zonas de poder?, ¿para afianzar nuestra autoestima?, quizás compense, pero puede ser que la tolerancia, la empatía, el sabernos iguales con nuestras luces y también con nuestras sombras nos devuelvan a una calma y una paz que seguro que nos transportan a un mundo mejor.

    Un mundo mejor digo, como si fuera así de fácil, pero bien pensado… si podemos parar un momento antes de reaccionar y conseguimos esa paz para nosotros en vez de cabrearnos y salpicar de ira a nuestro alrededor, puede que al menos nuestro mundo, ese que tocamos a diario, y en el que realmente vivimos cambie un poco y al menos por un rato a mejor.

    Cuando se pone tonta…, YO ME HAGO EL MUERTO”. La frasecita no es mía, pero os aseguro que si antes de responder a aquello que sentimos como una provocación, nos “morimos” un momento, respiramos despacito sin que se note, lo mas hondo posible y nos preguntamos si ¿merece la pena…?. Estaremos cambiando el mundo.

    Y añado… A PESAR DE LA PROPUESTA POLITICA

    Ferny

  • Ling Yu Tang

    Filósofo Chino Ling Yu Tang

    🗣*Puede ser que te quede menos tiempo que el vivido y ya no te queden muchos años por vivir, además no podrás llevarte nada cuando te vayas, por lo cual debes ser ahorrativo pero sin sacrificar tu bienestar.*

    *Gasta el dinero que deba ser gastado,  disfruta lo que deba ser disfrutado, y dona lo que te sea posible.*

    *N o te preocupes por lo que pasará cuando te hayas ido, porque cuando te vuelvas polvo, no sentirás si te alaban o te critican, si te visitan al cementerio o te olvidan.*

    *El tiempo para disfrutar la vida es este momento,  y los bienes que tan difícilmente ganaste debes gozarlos.*

    *No te preocupes mucho por tus hijos, porque ellos tendrán su propio destino y encontrarán su propio camino.*

    *Cuída, en especial a tus nietos, ámalos, consiéntelos,  y también trata de disfrutarlos mientras puedas.*

    *La vida debe tener más cosas que trabajar desde la cuna hasta la tumba.*

    *Despiértate diariamente a disfrutar un día más de vida sin peleas con nadie ni rencores.*

    *No esperes mucho de tus hijos.*

    *Los hijos aunque se preocupen por sus padres, también estarán continuamente ocupados con sus trabajos, sus compromisos y con su propia vida.*

    *Muchos hijos que no se preocupan de sus padres, pelearán por sus bienes aún cuando todavía estén vivos,  y desearán que pronto dejen esta vida para poder heredar sus propiedades y riqueza.*

    *Si ya tienes 65 años ó más, no intercambies tu salud por  riqueza trabajando en exceso, ya que estarás   cavando tu temprana sepultura.*

    *De mil hectáreas sembradas de arroz,  sólo puedes consumir 1/2 taza diaria, y de mil mansiones, sólo necesitas un espacio de 8 metros cuadrados para descansar en  las noches, así que si tienes alimento y algo de dinero para tus necesidades, no necesitas más.*

    *Trata de vivir feliz, pues solo tienes una vida.*

    *No te compares con otros midiendo tu fama, tu dinero ó  tu status social, ó ufanandote por ver los hijos de quién tienen más éxito, y en lugar de éso, reta a tus hijos a que logren felicidad, salud, gozo, y calidad de vida.*

    *Acepta las cosas que no puedes cambiar, pues si te preocupas demasiado,  puedes estropear tu salud.*

    *Crea tu propio bienestar y encuentra tu propia felicidad,  haciendo cosas que te diviertan y alegren diariamente.*

    *Un día sin felicidad, es un día que pierdes.*

    *Teniendo buen ánimo, la enfermedad se curará, pero teniendo un espíritu alegre, la enfermedad se curará más rápido, ó nunca se acercará.*

    *Con  buen carácter,  adecuado ejercicio, alimentos sanos, y un consumo razonable de vitaminas y minerales, tendrás vida saludable y placentera.*

    *Pero sobre todo, aprende a apreciar la bondad en todo, en la familia y amigos,  pues ellos te harán sentir joven, reviviendo los buenos momentos, y los pasajes interesantes de tu vida.*

    *Dicen que, en la vida quien pierde el techo, gana las estrellas y  así es.*

    *El tiempo y las oportunidades  son como el agua de un río, que nunca podrás tocarla dos veces, porque  ya pasó y nunca pasará de nuevo.*

    *Aprovecha cada minuto de tu vida y no rechaces las oportunidades de conocer el mundo y  disfrutar las cosas buenas de la vida, pues es  posible  que nunca se te vuelvan a presentar.*

    *Nunca te fijes en la apariencia, porque ésta cambia con el tiempo.*

    *No busques a la persona perfecta, porque  ésta no existe.*

    *Busca si lo deseas, a alguien que te  valore como persona,  y si no la hallas, disfruta tu soledad que es mucho  mejor que una mala compañía.*

    *Cree en Dios, cualquiera que sea el concepto que tengas de él, y trata de gozar la vida que es muy corta, disfrutando la familia y los amigos,   pues te irás tarde ó temprano de este mundo,  y nadie te dará las gracias.*

    *Que la salud y el bienestar  te acompañen siempre.*

    *LIN-YU-TANG.*

  • Vuelve…

    Cuando puedas, vuelve…

    Tan sólo un ratito, lo suficiente como para mirarte a los ojos una vez más y tomar tu mano…

    Vuelve así sin avisarme, a cualquier hora del día. 

    Yo te estoy esperando, por que me encantaría volverte a ver, tan sólo una vez más… 

    Es que aquí siento demasiado frío y necesito uno de tus abrazos. 

    Quizás no sepas la falta que me haces, por eso te pido… vuelve. 

    Te prometo que no voy a llorar, ni intentaré retenerte. 

    Simplemente, quiero ver tu sonrisa una vez más, aunque sea una última vez. 

    Es que me quedó un huequito en el corazón, y es por ahí donde se cuelan los suspiros, los recuerdos y todo el amor que te tengo… 

    Por eso, vuelve y tápalo con una última palabra. Vuelve con un abrazo que me reconstruya el alma, que selle todas las fisuras que provocó tu ausencia. 

    Vuelve  y te dejaré partir sin un reproche, con mi mejor sonrisa .

    Vuelve para despedirme como debí haberlo hecho. 

    Cuando quieras, cuando puedas, date un vueltita por mis sueños. 

    Y después, vuelve a tu lugar, ahí donde te escapaste tan rápidamente sin nada en los bolsillos, sin equipaje… ahí donde yo no puedo verte…

    Créditos a quien      corresponda !!!

    Memorias de Ángel Josué 

  • EL AMOR Y LA LOCURA

    EL CUENTO DEL AMOR Y LA LOCURA

    Cuentan que una vez se reunieron en algún lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los seres humanos.

    Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre tan loca, les propuso: “¡Vamos a jugar al escondite!”.

    La Intriga levantó la ceja intrigada y la Curiosidad, sin poder contenerse, le preguntó: “¿Al escondite? 

     Y, ¿cómo es eso?”. 

    “Es un juego  —explicó la Locura—  en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón.

    Y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes al que yo encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego”.

    El Entusiasmo bailó entusiasmado secundado por la Euforia. 

    La Alegría dio tantos saltos que terminó convenciendo a la Duda.

    E incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba hacer nada.

    Pero no todos querían participar. 

    La Verdad prefirió no esconderse… ¿para qué? 

    Si al final siempre la hallaban. 

    Y la Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en realidad lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido suya).  

    Y la Cobardía prefirió no arriesgarse.

    “Uno, dos tres…”, comenzó a contar la Locura.

    La primera en esconderse fue la Pereza. 

    Como siempre tan perezosa se dejó caer tras la primera piedra del camino.  

    La Fe subió al cielo, y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo que, con su propio esfuerzo, había logrado subir a la copa del árbol más alto. 

    La Generosidad casi no alcanzó a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. 

    Que si un lago cristalino para la Belleza; que si una hendida en un árbol, perfecto para la Timidez; que si el vuelo de una mariposa, lo mejor para la Voluptuosidad;  que si una ráfaga de viento, magnífico para la Libertad;…  

    Y así terminó por acurrucarse en un rayito de sol.

    El Egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio: aireado, cómodo,… pero sólo para él. 

    La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira, se escondió detrás del arco iris). 

    La Pasión y el Deseo, en el centro de los volcanes.  

    El Olvido,… se me olvidó dónde se escondió el Olvido, pero eso no es lo más importante.

    La Locura contaba ya novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve… 

    Y el Drogamor no había aún encontrado sitio para esconderse entre sus flores.

    Un millón contó la Locura y comenzó a buscar.!!!

    La primera a la que encontró fue la Pereza,… a sólo tres pasos detrás de unas piedras. 

    Después se escuchó la Fe discutiendo con Dios sobre Teología, y a la Pasión y el Deseo los sintió vibrar en los volcanes. 

    En un descuido encontró a la Envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el Triunfo. 

    Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo, él solo salió disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas. 

    De tanto caminar sintió sed, y al acercarse al lago descubrió a la Belleza. 

    Y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin decidir aún dónde esconderse.  

    Así fue encontrando a todos. 

    Al Talento entre la hierba fresca, a la Angustia en una oscura cueva, a la Mentira detrás del arco iris (mentira,… en el fondo del mar). 

    Hasta el Olvido,… que ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas.

    Pero, sólo el Amor no aparecía por ningún sitio.

    La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, y en la cima de las montañas, y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y pensó: “El Amor, siempre tan cursi, seguro se escondió entre las rosas”.  

    Y tomando una horquilla comenzó a mover las ramas,… cuando de pronto se escuchó un doloroso grito… 

    Las espinas habían herido los ojos del Amor, y la Locura no sabía qué hacer para disculparse. 

    Lloró, rogó, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

    Desde entonces, desde que por primera vez se jugó en la Tierra al escondite… El Amor es ciego,… y la Locura siempre lo acompaña.

    «Mario Benedetti»

  • Contagiando esperanza

    Hace un par de días participé de un taller en el jardín donde asiste mi hijo, entre tantas enseñanzas hubo una que me llamó la atención: un compañero de mi retoño le confesó a sus pares que no tenía mamá, y que sus tíos lo criaban, cuando los chicuelos consultaron dónde se encontraba su mamá, él respondió que en el cielo, todos lo miraron y abrieron sus bocas, el asombro era parte del paisaje. A los pocos segundos empezaron los aplausos, gritos de alegría, casi al unísono se escuchó: «la casa de tu mami debe ser un lujo». Luego: «vivir arriba de las nubes debe ser una aventura extraordinaria». Los que no estaban en la ronda exclamaron: «ella tiene su mansión cerca de las aves, debe conocer el secreto para volar «.

    Yo traté de no llorar, pero también traté de no reír, bajé la mirada, una luciérnaga se aferró en las arrugas de mi corazón, y descubrí que me había contagiado de algo, estaba gravemente, y milagrosamente, infectado por una dosis pura de inocencia. Desde entonces, y gracias a ese hermoso virus, trato de contagiar esperanza por donde voy. 

    Alejandro Camacho

  • BUEN MATRIMONIO

    QUIZA NO SEA TAN IMPOSIBLE TENER UN BUEN MATRIMONIO

    Considerado un decálogo para construir un buen matrimonio, Paul Newman antes de casarse (29 de Enero,1958) le escribió a su segunda esposa, Joanne Woodward, esta carta:

    «La felicidad en el matrimonio no es algo que simplemente sucede. 

    Un buen matrimonio debe crearse. 

    En el arte del matrimonio, las pequeñas cosas son las cosas grandes. Nunca se es demasiado viejo para tomarse de las manos. 

    Es recordar decir «Te amo» al menos una vez al día. 

    Es jamás ir a dormir enojados.

    Es no dar nada por sentado, el noviazgo no debe terminar con la luna de miel, sino que debe continuar a través de todos los años. 

    Es tener objetivos comunes, es estar de pie juntos frente al mundo. 

    Es formar un círculo de amor que se acumula en toda la familia. 

    Es hacer cosas por los demás, no en la actitud de servicio o sacrificio, sino con alegría.

    Es decir palabras de aprecio y demostrar gratitud de maneras bien pensadas.

    No está esperar que el marido sea el hombre perfecto o que la mujer sea la esposa soñada. No es la busca de la perfección en sí. Es cultivar la flexibilidad, la paciencia, la comprensión y el sentido del humor. Es tener la capacidad de perdonar y olvidar. 

    Se trata de una búsqueda común de lo bueno y lo bello.

    Se está estableciendo una relación en la que la independencia es igual, la dependencia es mutua y la obligación es recíproca. 

    No se trata sólo de casarse con la pareja adecuada, es ser el socio adecuado.

    Con amor, Paul».

    Tomado de la red

  • Miedo a morir

    Desde el momento en que nacemos, la cultura del miedo a la muerte nos rodea, presentándola como un final irremediable y el cierre de nuestra existencia. Sin embargo, es vital que cambiemos esta percepción. 

    La muerte no es solo un término, sino una etapa más en el ciclo de la vida. Al igual que nacemos y crecemos, también morimos; cada fase es una continuación de la anterior. 

    Esta transformación nos invita a ver la muerte, no como un final sino, como un comienzo: una nueva realidad llena de misterio y posibilidades. 

    Hay muchísimos casos de personas que han vuelto después de estar certificada su muerte y las investigaciones de numerosos profesionales y científicos están iluminando este camino. Nos están ayudando a comprender la muerte como una trascendencia, un paso hacia algo más grande. 

    Al conceptualizar nuestra percepción de la muerte de esta manera, podemos liberarnos del miedo y abrazar la vida con mayor plenitud. 

    Cada día es una oportunidad para vivir con amor y autenticidad, recordando que lo que consideramos un final puede ser el inicio de un viaje hacia lo desconocido.  Celebremos cada etapa y abracemos el misterio con esperanza y curiosidad 

  • CALMA

    Se llama calma y me costó muchas tormentas. 

    Se llama calma y cuando desaparece…. salgo otra vez a su búsqueda. 

    Se llama calma y me enseña a respirar, a pensar y repensar. 

    Se llama calma y cuando la locura la tienta se desatan vientos bravos que cuestan dominar. 

    Se llama calma y llega con los años cuando la ambición de joven, la lengua suelta y la panza fría dan lugar a más silencios y más sabiduría. 

    Se llama calma cuando se aprende bien a amar, cuando el egoísmo da lugar al dar y el inconformismo se desvanece para abrir corazón y alma entregándose enteros a quien quiera recibir y dar. 

    Se llama calma cuando la amistad es tan sincera que se caen todas las máscaras y todo se puede contar. 

    Se llama calma y el mundo la evade, la ignora, inventando guerras que nunca nadie va a ganar.

    Se llama calma cuando el silencio se disfruta, cuando los ruidos no son solo música y locura sino el viento, los pájaros, la buena compañía o el ruido del mar. 

    Se llama calma y con nada se paga, no hay moneda de ningún color que pueda cubrir su valor cuando se hace realidad. 

    Se llama calma y me costó muchas tormentas. Y las transitaría mil veces más hasta volverla a encontrar. 

    Se llama calma, la disfruto, la respeto y no la quiero soltar…

    Dalái Lama