• Cuando mueras…

    REFLEXIONA:

    Cuando mueras, no te preocupes por tu cuerpo… tus parientes,

    harán lo que sea necesario de acuerdo a sus posibilidades.

    Ellos te quitaran la ropa,

    Te van a lavar

    Te van a vestir

    Te van a sacar de tu casa y te llevarán a tu nueva dirección.

    Muchos vendrán a tu funeral a «despedirse».

    Algunos cancelarán compromisos y hasta faltarán al trabajo para ir a tu entierro.

    Tus pertenencias, hasta lo que no te gustaba prestar,

    serán vendidas, regaladas o quemadas.

    Tus llaves

    Tus herramientas

    Tus libros

    Tus cds

    Tus zapatos

    Tu ropa…

    Y ten por seguro que el

    mundo no se detendrá a llorar por ti.

    La economía continuará.

    En tu trabajo, serás reemplazado.

    Alguien con las mismas o mejores capacidades, asumirá tu lugar.

    Tus bienes irán a tus herederos….

    Y no dudes que seguirás siendo citado, juzgado,

    cuestionado y criticado por las pequeñas y grandes cosas que en vida hiciste.

    Las personas que te conocían solo por tu semblante dirán;

    Pobre hombre! o Él se la pasaba muy bien!

    Tus amigos sinceros van a llorar algunas horas o algunos días,

    pero luego regresarán a la risa.

    Los «amigos» que te llevaban a las pachangas,

    se olvidarán de ti más rápido.

    Tus animales se acostumbraran al nuevo dueño.

    Tus fotos, por algún tiempo quedarán colgadas en la pared

    o seguirán sobre algún mueble, pero luego serán guardadas en el fondo de un cajón.

    Alguien más se sentará en tú sofá y comerá en tu mesa.

    El dolor profundo en tu casa durará una semana,

    dos, un mes, dos, un año, dos…

    Después quedarás añadido a los recuerdos y entonces,

    tu historia terminó.

    Terminó entre la gente, terminó aquí,

    terminó en este mundo.

    Pero comienza tu historia en tu nueva realidad…

    en tu vida después de la muerte.

    Tu vida a donde no te pudiste mudar con las cosas de aquí porque además,

    al irte, perdieron el valor que tenían.

    Cuerpo

    Belleza

    Apariencia

    Apellido

    Comodidad

    Crédito

    Estado

    Posición

    Cuenta Bancaria

    Casa

    Coche

    Profesión

    Títulos

    Diplomas

    Medallas

    Trofeos

    Amigos

    Lugares

    Cónyuge

    Familia…

    En tu nueva vida solo necesitaras tu espíritu.

    Y el valor que le hayas acumulado aquí,

    será la única fortuna con la que contarás allá.

    Esa fortuna es la única que te llevarás y se amasa durante el tiempo que estás aquí.

    Cuando vives una vida de amor hacia los demás y en paz con el prójimo,

    estás amasando tu fortuna espiritual.

    Por eso intenta vivir plenamente y sé feliz mientras estás aquí porque,

    como dijo Francisco de Asís;

    De aquí no te llevarás lo que tienes.

    Solo te llevarás lo que diste.

  • Profesor o MAESTRO

    “El primer día de clase, la maestra doña Tomasa les dijo a sus alumnos de quinto grado, que ella siempre trataba a todos por igual, que no tenía preferencias ni tampoco maltrataba ni despreciaba a nadie. Muy pronto comprendió lo difícil que le iba a resultar cumplir sus palabras. Había tenido alumnos difíciles, pero nadie como Pedrito. Llegaba al colegio sucio, no hacía las tareas, pasaba todo el tiempo molestando o dormitando, era un verdadero dolor de cabeza. Un día no aguantó ya más y se dirigió a la dirección.

    – Yo no soy maestra para soportar la impertinencia de un niño malcriado. Me niego a aceptarlo por más tiempo en mi clase. Ya casi son las vacaciones de Navidad, espero no verlo cuando volvamos en enero.

     La directora la escuchó con atención, y sin decirle nada, revisó los archivos y puso en las manos de doña Tomasa el libro de vida de Pedrito. La profesora lo comenzó a leer por deber, sin convicción. Sin embargo, la lectura le fue arrugando el corazón:

     La maestra de primer grado había escrito: “Pedrito es un niño muy brillante y amigable. Siempre tiene una sonrisa en los labios y todos le quieren mucho. Entrega sus trabajos a tiempo, es muy inteligente y aplicado. Es un placer tenerlo en mi clase”.

     La maestra de segundo grado: “Pedrito es un alumno ejemplar con sus compañeros. Pero últimamente se encuentra triste porque su mamá padece una enfermedad incurable”

     La maestra de tercero: “La muerte de su mamá ha sido un golpe insoportable. Ha perdido el interés en todo y se pasa el tiempo llorando. Su papá no se esfuerza en ayudarlo y parece muy violento. Creo que lo golpea.”

     La maestra de cuarto: “Pedrito no demuestra interés alguno en clase. Vive cohibido y cuando intento ayudarle y preguntarle qué le pasa, se encierra en un mutismo desesperanzador. No tiene amigos y está cada vez más aislado y triste”

     Por ser el último día de clase antes de las Navidades, todos los alumnos le llevaron a Doña Tomasa unos hermosos regalos envueltos en fino y coloridos papeles. También Pedrito le llevó el suyo envuelto en una bolsa de papel. Doña Tomasa fue abriendo los regalos de sus alumnos y cuando mostró el de Pedrito, todos los compañeros se echaron a reír al ver su contenido: un viejo brazalete al que le faltaban algunas piedras y un frasco de perfume casi vacío. Para cortar por lo sano con la risa de los alumnos, Doña Tomasa se puso con gusto el brazalete y se echó unas gotas de perfume en cada una de las muñecas. Ese día, Pedrito se quedó el último al salir de clase y le dijo a su maestra: “Doña Tomasa, hoy usted huele como mi mamá”

    Esa tarde, sola en su casa, Doña Tomasa lloró un largo rato. Y decidió que en adelante, no solo iba a enseñar a sus alumnos lectura, escritura, matemáticas… sino sobre todo, que los iba a querer y les iba a educar el corazón. Cuando se reincorporaron a clase en enero, Doña Tomasa llegó con el brazalete de la mamá de Pedrito y con unas gotas de perfume. La sonrisa de Pedrito fue toda una declaración de cariñoso agradecimiento. La siembra de atención y cariño de Doña Tomasa fue fructificando en una cosecha creciente de aplicación y cambio de conducta de Pedrito. Poco a poco, fue volviendo a ser aquel niño aplicado y trabajador de sus primeros años de la escuela. Al final del curso, a Doña Tomasa le costaba cumplir sus palabras de que, para ella, todos los alumnos eran iguales, pues sentía una evidente predilección por Pedrito.

     Pasaron los años, Pedrito se fue a continuar sus estudios en la universidad y doña Tomasa perdió contacto con él. Un día recibió una carta del doctor Pedro Altamira, en la que le comunicaba que había terminado con éxito sus estudios de medicina y que estaba a punto de casarse con una muchacha que había conocido en la universidad. En la carta le invitaba a la boda y le rogaba que fuera su madrina de boda.

     El día de la boda, Doña Tomasa volvió a ponerse el brazalete sin piedras y el perfume de la mamá de Pedrito. Cuando se encontraron, se abrazaron muy fuerte y el Doctor Altamira le dijo al oído: “Todo se lo debo a usted, Doña Tomasa”. Ella, con lágrimas en los ojos, le respondió:

    -“No, Pedrito, la cosa sucedió al revés, fuiste tú quien me salvaste a mí y me enseñaste la lección más importante de la vida, que ningún profesor había sido capaz de enseñarme en la universidad: me enseñaste a ser MAESTRA”.

  • LAS CARICIAS DE DIOS

    *LAS CARICIAS DE DIOS*

    Es difícil resumir esas alegrías rápidas que tenemos durante la vida. Las alegrías fugaces a las cuales muchas veces no les damos la debida importancia…

    Yo llamo a estos momentos «las caricias de Dios». 

    No son fruto del azar. Son caricias que Dios nos regala, aún sabiendo que casi siempre las atribuimos a la suerte.      

    Son las caricias de Dios:

    *El cariño inesperado de un hijo.

    *El dinero olvidado en la ropa. 

    *El olor a comida antes de abrir la puerta de casa. 

    *El sueño que llega cuando lo necesitas. 

    *Una solución que llega de repente. 

    *Alguien que te hace un cumplido, sin saber que estás escuchando. 

    *Alguien que elogia a tu hijo. 

    *Una fiebre que baja. 

    *Un mostrador sin cola.

    *Un estacionamiento en la entrada.

    *Un vuelo tranquilo.

    *Pájaros cantando al amanecer. 

    *Cuando nace lo que sembramos.

    *La brisa del mar.

    *Cuando llega el padre.

    *Cuando pasa el dolor.

    *Cuando resuena un beso.

    *Cuando firman el contrato.

    *Cuando el abrazo aprieta.

    *Cuando el amor florece en el otoño/invierno de la vida.

    *Cuando un amigo se cura.

    *Cuando la foto sale buena.

    *Cuando la mesa está puesta para la comida familiar del domingo.

    *Cuando llega el depósito.

    *Cuando se va a la playa. 

    *Cuando llama alguien especial.

    *Cuando el libro es bueno.  

    *Cuando la compañía es buena. 

    *Cuando sobra dinero. 

    *Cuando el bebé se ríe.

    *Cuando dicen tu nombre con cariño.

    *Cuando la silla da a la ventana. 

    *Cuando llega la primavera.

    *Cuando el médico dice: «Sólo ha sido un susto».

    *Cuando se pone el sol.

    *Cuando el pan está calientito.

    *Cuando hay música suave.

    *Cuando un ser querido te pasa la mano por el cabello.

    *¡Cuando pensabas que era demasiado tarde, pero descubres que aún estás a tiempo!

    *Cualquier otra que os ensanche el corazón.

    Busca las pequeñas alegrías. Existen todos los días. 

    ¡Son «las caricias de Dios»! 🙏🏿💖

    Y qué bien nos hacen…                                                   

    Anónimo. Tomado de la red

    *Feliz Pascua de Resurrección* ✨

    Bienvenido de vuelta al nuevo Outlook

    (1/5)

  • Educación

    Me llamo Fernando, tengo 60 años y soy el hombre más feliz del mundo y lo soy porque he nacido sin prejuicios ni diferencias.

    Nací en el seno de una familia atípica y eso me proporcionó una educación que es la envidia del mundo.

    Era el mediano de 5 hermanas, dos mayores y dos menores.

    Mis padres eran docentes, se conocieron en la universidad.

    Nos llevaban cada mañana a nuestros respectivos colegios donde impartían clase, primero acompañábamos a mi madre y a mis hermanas  a un colegio femenino y luego corriendo íbamos  al colegio donde daba clase y yo las recibía, masculino.

    Tras acabar las clases, volvíamos a correr a por ellas, para volver juntos a casa.

    Al llegar, nos poníamos los 5 en una mesa enorme del comedor a   estudiar y acabar nuestras tareas escolares, nos ayudábamos entre nosotros, y mi padre nos observaba mientras hacia las tareas del hogar junto a mi madre, charlando animados y felices.

    Mientras mi madre nos organizaba el baño, mi padre preparaba unos platos únicos y riquísimos para cenar.

    Y llegaba el mejor momento, cómo estaba todo hecho, nos podíamos sentar un ratito a explicarnos como había ido el día y cenar entre charlas animadas y risas.

    Después nos íbamos a dormir, sin antes mirar con admiración como se abrazaban y se besaban.

    Los fines de semana, entre los 7 teníamos que dejar la casa lista, las mismas responsabilidades repartidas por edad, mi padre cuando acaba las suyas, ayudaba a que el resto estuvieran bien acabadas. Después nos íbamos a merendar al campo o a dar una vuelta hasta la churrería ubicada en la plaza mayor, era nuestra recompensa.

    Al ir creciendo escuchaba conversaciones de adulto que me costaba entender: «Fernando es una vergüenza para la hombría» decían los hombres de la familia cuando recogía los platos después de una comida familiar, «que suerte ha tenido María con su marido», decían las mujeres, incluso algunas le decían «deja eso hombre, esto es cosa de mujeres»

    ¿Cosa de mujeres, ni que los hombres no hubieran comido en un plato?

    Cuando tenía 17 años, mientras hacíamos la cena mi padre y yo, le pregunté: «papá, ¿Porque hacemos las tareas del hogar si eso es cosa de mujeres?»

    «¿Eso crees?»

    «Eso creen todos»

    «Un hogar no es una casa con muebles. Un hogar es una familia. Cuando tu madre y yo nos casamos, los dos teníamos trabajos profesionales, y por educación cuando llegábamos a casa ella hacía las tareas del hogar y yo no hacía mucho. Pero se quedó embarazada de un hermano que no llego a vivir. Tu madre llegaba de trabajar cansada, embarazada y aún sacaba fuerzas para hacer cosas que teníamos que hacer juntos.

    Perdimos a nuestro primer hijo.

    El día del entierro, estaba solo, tu madre estaba en el hospital. Ese día me di cuenta que mi mujer, tu madre, iba a aportar a nuestro hogar algo que yo nunca podría darle, y lo aportaba dando todo lo mejor de ella, su cuerpo, sus esperanzas e incluso su vida si hiciera falta, mientras yo, la miraba desde la mesa, con su vientre lleno de vida esperando que me pusiera la cena.

    Así que ese día decidí que si la vida me regalaba descendencia mi mujer recibiría el mismo esfuerzo por mi parte que ella había hecho por la suya. 

    Y no me importa lo que digan los hombres, ni lo que crean las mujeres, ni lo que la sociedad crea que es políticamente correcto.

    Es nuestro hogar, son nuestros hijos, de los dos, y mi mayor felicidad en la vida es ver a tu madre feliz porque yo también lo soy, disfrutando juntos de nuestro hogar»

    Mi orgullo por mi padre no podía ser mayor.

    De eso ya hace 40 años, mi mujer nunca ha sentido la desigualdad del mundo en nuestro hogar, y nuestros hijos han tenido el mismo ejemplo y educación que yo tuve en mi casa.

    Hoy paseo a mi primer nieto, acabo de jubilarme anticipadamente porque quiero disfrutar de él, mi mujer sigue trabajando, es la directora del centro donde ha trabajado toda la vida.

    Después de  una vida a mis espaldas miro a mi alrededor y me doy cuenta que falta educación, respeto y cariño, predicar con el ejemplo es algo fundamental para la igualdad.

    DE LA RED

  • EDADES DEL ALMA

    ✿✰ LAS 7 EDADES DEL ALMA ✰✿

    1. Alma Recién Nacida

    La primera de las siete edades del alma, es la que acaba de abandonar la Fuente Original, muestra falta de experiencia y lucha por sobrevivir. Es primaria, grosera, simple, inocente, infantil, mística. Su aprendizaje es a través del sufrimiento.

    2. Alma Infantil

    Funciona como reloj. Necesita rutina para sentirse cómoda, es decir trabaja con un cronograma. Le gusta que le impongan reglas y mata por defender sus creencias. Su aprendizaje es a través del dolor.

    3. Alma Joven

    Busca ser una persona conocida públicamente, tiene pavor al envejecimiento y a la muerte. Está preparada para ser independiente, pelea por tener sus posiciones y es superficial. Le gusta el poder, la fama y el dinero. Su aprendizaje es a través de la pérdida. Se podrían ubicar en algunos políticos, artistas y líderes religiosos.

     4. Alma Madura

    Ha logrado sobre vivencia, reconocimiento y prestigio, pero la persona se siente vacía. En esta etapa se buscan la paz, espiritualidad y estar bien consigo mismo. Su habilidad artística se desarrolla al máximo. Su aprendizaje es a través de la angustia.

    Estaría presente en las personas que defienden los derechos humanos, los derechos animales, el cuidado a la Naturaleza y el Medio ambiente.

     5. Alma Vieja

    Esta es la quinta de las las siete edades del alma, su meta es conseguir satisfacción sin crear más karma. Es muy espiritual y se esfuerza con amor en todo lo que se propone. Le gusta pintar, enseñar, escribir y apreciar la belleza que los rodea. Cree en vivir y dejar vivir y trata a los demás como les gustaría ser tratada.

    Tiene un sentido más desarrollado para saber lo que es verdad. Su mantra es ganar para el bien suyo y de todos.

    6 / 7. Almas Luminosas 

    Estas almas están en un plano superior. Son el resultado de la experiencia de las cinco edades anteriores. Son consciente de sí misma, tienen poderes sobrehumanos, habilidades espirituales y la máxima conexión con la Fuente Original. Ya están de regreso a casa.

    Celebra tu camino, da lo mejor de ti, no hagas daño a los demás y átame para que puedas vivir con las puertas del corazón abiertas.

    ♥︎ Mi Alma saluda tu Alma ♥︎

    Panel de asistente cerrado

  • Alma antigua…

    Cuando amas un alma antigua……

    Hay un tipo especial de persona en este mundo que a menudo es incomprendida. Estas personas tienden a ser solitarios, espíritus libres, amantes inocentes. Ven el mundo por todo lo que pueden –y deberían ser – aunque el mundo rara vez los ve.

    Son las almas viejas, los soñadores, las personas en sintonía con la vida, tan intuitivas de emociones que nos asustan. No nos asustan por lo que son, sino por lo que no somos, por lo que nos falta.

    Las almas antiguas llegan a profundidades que no podemos entender. Tienen una conexión con Dios, con el Universo, con la Naturaleza, y por eso son las personas que cambiarán el mundo.

    Se necesita una persona segura de sí misma para amar a un alma vieja. Pero vale la pena. Cambiará tu vida.

    Son románticos, son leales, nos ayudan a crecer, no son materialistas, entienden las conexiones profundas en la vida, son agradecidos, son ejemplos de valentía.

    Ellos recorren los caminos más dolorosos de esta vida, y sin embargo, de alguna manera encuentran el coraje de sonreír, a menudo desinteresados. Apoyando a los demás.

    ¡Amar a un alma vieja y ser amado por uno es un regalo del universo!

  • ¿Te ofendes…?

    Las personas se pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que alguien les hizo. La sorprendente revelación que te voy a hacer, va a cambiar tu vida… ¡Nadie te ha ofendido! Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren.

    Y las expectativas las creas tú con tus pensamientos. No son reales. Son imaginarias. Si tú esperabas que tus padres te dieran más amor y no te lo dieron, no tienes por qué sentirte ofendida.

    Son tus expectativas de lo que un padre ideal debió hacer contigo. Tus ideas son las que te lastiman.

    Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal o cual forma y no lo hizo… Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entre las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación. 

    Una de las mayores fuentes de ofensas es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida. Cuando le dices lo que debe hacer y te dice “no”, creas resentimientos por partida doble.

    Primero, te sientes ofendida porque no hizo lo que querías.

    Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como es. Y es un círculo vicioso. Todas las personas tienen el derecho divino de guiar su vida como les plazca. Aprenderán de sus errores por sí mismos. ¡Déjalos ser! nadie te pertenece y tu pareja no es tu HIJO.

    Las personas son un río caudaloso. Cualquier intento de atraparlas te va a lastimar. Ámalas, disfrútalas y déjalas ir.

    1.- Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de cómo deberían actuar las personas.  Estas ideas son producto de lo que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas NUNCA va a cuadrar con esas ideas que tienes. Porque ellos tienen las suyas.

    2.- Deja a las personas SER. Deja que guíen su vida como mejor les plazca. Es su responsabilidad. Dales consejos si te los piden, pero permite que tomen sus decisiones. Las opiniones se piden no se dan.

    3.- Nadie te pertenece. Ni tus padres, ni amigos, ni parejas., ni tus hijos. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja fluir las cosas sin resistirte a ellas. VIVE y deja VIVIR.

    4.- Deja de pensar demasiado. Ábrete a la posibilidad de nuevas experiencias. Abre los ojos y observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes oscuros y te los quitas, verás las cosas más claras.

    5.- La perfección no existe. Ni la madre, amiga, pareja perfecta solo existen los deliciosamente imperfectos.

    Para un pez, el mar perfecto sería aquel donde no hay depredadores ¿existe? NO. Solo a un nivel intelectual. En la realidad JAMÁS VA A EXISTIR. 

    Naturalmente, al pez solo le queda disfrutar de su realidad. 

    Cualquier frustración de que el mar no es como quiere que sea no tiene sentido. Deja de resistirte a que las personas no son como quieres o no piensan como tú. Acepta a las personas como el pez acepta al mar y ámalas como son.

    6.- Disfruta de la vida. La vida real es más hermosa y excitante que cualquier idea que tienes del mundo.

    7.- Imagina a esa persona que te ofendió en el pasado. Imagínate que ambos están cómodamente sentados. Dile por qué te ofendió. Escucha su explicación amorosa de por qué lo hizo. Y perdónala. Si un ser querido ya no está en este mundo, utiliza esta dinámica para decirle lo que quieres. Escucha su respuesta. Y dile adiós. Te dará una enorme paz.

    8.- A la luz de la corta vida que tenemos, solo tenemos tiempo para vivir, disfrutar y ser felices. 

    Nuestra compañera “la muerte” en cualquier momento, de forma imprevista, nos puede tomar entre sus brazos. Es superfluo e inútil gastar el tiempo en pensar en las ofensas de otros. No puedes darte ese lujo…

    Tomado de la red

  • Amores que duelen

    Una vez escuché a mi abuelo decir: 

    «En una relación siempre hay alguien que va a dar más, siempre hay un sumiso y uno que domina, y generalmente el sumiso es el que termina queriendo más».

    En ese juego de palabras no entendí nada y le pedí que me explicara.

    A lo que me tomó de la mano y me dijo: 

    «Mira hijo, en una relación siempre hay alguien que va a perdonar lo imperdonable, aguantar lo inaguantable, a aceptar lo inaceptable y lo peor de todo, a justificar lo que nunca tendría explicación.»

    A esa gente le toca amar el doble, y aunque muchos juzgan esa manera de amar que podría carecer de amor propio, es el amor que está más lleno de esperanza. Porque entre cada perdón, cada «yo voy a aguantar un poco más» hay una gota de esperanza que dice:

    «Intenta otra vez más que en esta puede que la persona que tanto quieres cambie». De esto se habla mucho y quizá esto es lo que vayas a ver en la vida. Alguien queriendo por dos.

    Y nunca te atrevas a juzgar a esa persona porque ella misma libra una batalla entre amarse a sí misma o amar al otro. Porque algo que es muy difícil de encontrar es alguien que te permita amarlo sin dejar de amarte.

    A lo que yo le respondí: «Ahhh, entiendo, pero ¿esa persona nunca se cansa de amar de esa manera tan cruel?», Recuerdo que él me sonrió y me dijo:

    «esa es la mejor parte, porque esa persona deja de amar y la otra persona se da cuenta que perdió la demostración de amor más grande que haya podido encontrar. Y créeme que eso es lo peor que le puede pasar a alguien»

    TENER EL AMOR MAS FIEL ENFRENTE Y DISTRAERSE

    Me abrazó y me dijo: 

    «Le pido a Dios que nunca encuentres a alguien así, pero le imploro que nunca seas la que somete a la otra».

    #siempremundodeletras

  • NOS MINTIERON… 

    Nos dijeron que éramos pobres porque eramos los que sembraban maíz y no los que lo compraban. 

     Nos dijeron que éramos pobres porque andábamos con los pies descalzos y no usábamos zapatos. 

     Nos dijeron que éramos pobres porque seguíamos el movimiento del sol para hacer nuestro día y tomábamos agua de los nacimientos, decían que nos faltaba la electricidad y el agua embotellada. 

     Nos dijeron que éramos pobres porque comíamos envueltos de mazorca y no caviar. 

     Nos dijeron que éramos pobres porque tejíamos y bordábamos nuestra ropa y no los que la compraban a las grandes marcas. 

     Nos mintieron… y les creímos.

     Y nos salimos del campo, compramos maíz, compramos tortillas y ropa homogénea, nos compramos televisores y dejamos de contemplar los amaneceres y atardeceres del campo, nos encerramos en edificios en vez de correr por los senderos del bosque, empezamos a tomar agua con cloro y dejamos que se secaran los nacimientos y destruyeran nuestras más bellas montañas… 

     Nos mintieron, pero hemos despertado, ahora sabemos que los pobres son otros.

    Fuente: Anahuac Libre.

  • Seguiré sus pasos

    ¡Jamás!, pensó usted, que yo podría seguir sus pasos, dónde sea que  usted fuera. Sin que importara el rumbo, el destino y su suerte, que a la postre, también sería la mía.

    ¡Basto!, solo un momento de felicidad, al ver el brillo de sus ojos y la sonrisa de sus labios, para que  irremediablemente yo siguiera sus pasos. Sin darle importancia al tiempo,  al clima y al cansancio… simplemente decidimos vivir, las consecuencias de habernos encontrado.

    ¡Nunca imagine!, que por usted, sería capaz de renunciar a todas las  comodidades.  Solo quise tener el privilegio de vivir este amor, cuyo encuentro, fué… como el agua de un arroyo, fluyendo al caudaloso rio…y después, al océano de sus emociones.

    ¡Tampoco imaginé!, que su presencia, sería como la generosa lluvia, que humedeció  los valles de mi vida. Así entendí  la magnitud de su amor, y comprendí que la eternidad; es el momento, que dura la humildad de una caricia sincera, y desinteresada. También pude entender por usted,  que el valor de la inmensidad, es el instante de un voluntario beso no solicitado, pero lleno de agradecimiento.

    Siempre entendí después de conocerle, que la grandeza de su amor, solo puede medirse con la eternidad.

    Me quedo claro, que vivir junto a usted, fué la experiencia más maravillosa. Dónde no todo fué alegría, ni todos los días fueron brillantes.

    Sufrimos las desgracias juntos, pero también las disfrutamos, con doloroso amor a la vida. Así fincamos nuestro palacio, bajo la sombra magnánima de aquel encino, que siempre nos protegió. Ahí experimentamos, la humildad de nuestras vidas. Aunque todos le llamaron desgracia, para nosotros fué lo que conocen como felicidad. 

    ¡Ahora!; seguiré sus pasos, a pesar del cansancio  de los años.  ¡No escuchará de mi!, lamentación alguna. Más bien; disfrutaré de la pesada carga de los años. Que han encorvado  mi espalda, como un profundo agradecimiento a la suerte de vivir a su lado amor mio.  

    Quiero hacerle saber que caminar a su lado,  ha sido y será el más grande privilegio que el Creador pudo darme. No desfallezca si me mira caer. Siga adelante con la fuerza de este amor incomprensible para muchos, pero anhelado por nosotros. 

    Solo tenga presente, que  siempre seguiré sus pasos. Sobra decir que le amo demasiado. Y a pesar de las desgracias que nos tenga preparada la vida. Seguiré  ciegamente su vereda,  hasta el final de los tiempos amor mio

    …(jm, Salas)

    Tomado de la Red