• ¿Extranjero yo…?

    No me llames extranjero porque haya nacido lejos

    O porque tenga otro nombre la tierra de donde vengo

    No me llames extranjero porque fue distinto el seno

    O porque acunó, mi infancia, otro idioma de los cuentos

    No me llames extranjero, si en el amor de una madre

    Tuvimos la misma luz, en el canto y en el beso

    Con que nos sueñan iguales, las madres contra su pecho

    No me llames extranjero, ni pienses de donde vengo

    Mejor saber dónde vamos, adónde nos lleva el tiempo

    No me llames extranjero, porque tu pan y tu fuego

    Calman mi hambre y mi frío, y me cobija tu techo

    No me llames extranjero, tu trigo es como mi trigo

    Tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego

    Y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño

    Y me llamas extranjero porque me trajo un camino

    Porque nací en otro pueblo

    Porque conozco otros mares y zarpé un día de otro puerto

    Si siempre quedan iguales, en el adiós, los pañuelos

    Y las pupilas borrosas de los que dejamos lejos

    Los amigos que nos nombran y son iguales los rezos

    Y el amor de la que sueña con el día del regreso

    No me llames extranjero, traemos el mismo grito

    El mismo cansancio viejo que viene arrastrando el hombre

    Desde el fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras

    Antes que vinieran ellos, los que dividen y matan

    Los que roban, los que mienten, los que venden nuestros sueños

    Los que inventaron un día, esta palabra, extranjero

    No me llames extranjero, que es una palabra triste

    Es una palabra helada, huele a olvido y a destierro

    No me llames extranjero, mira tu niño y el mío

    Cómo corren de la mano hasta el final del sendero

    No los llames extranjeros, ellos no saben de idiomas

    De límites ni banderas, míralos se van al cielo

    Por una risa paloma que los reúne en el vuelo

    No me llames extranjero, piensa en tu hermano y el mío

    El cuerpo lleno de balas, besando de muerte el suelo

    Ellos no eran extranjeros, se conocían de siempre

    Por la libertad eterna e igual de libres murieron

    No me llames extranjero, mírame bien a los ojos

    Mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo

    Y verás que soy un hombre

    No puedo ser extranjero

    Rafael Amor – 1976

    Enlace a la canción: https://youtu.be/E1JZC6dJcX4?si=Ys5n1kh1I5u2OSpx

    Encontrado en la Red.

  • Para vivir bien

    Los consejos de Doña Chole una señora de ya más de 100 y tantos años vividos:

    «Mira, mija, pa que dejes de andar quejándote, te voy a dar unas cuantas sugerencias, pa que vivas bien y no nomás sobrevivas… ¡mírame a mí, estoy en la flor de la vida, ¡y me sigo riendo! Ahí te van»:

    Agradece por todo.

    No te quejes, agradece a la vida que estás, que sigues y que vives;

    ¡Nomás piensa que a otra bola de pendejas ya se las llevó la chingada!

    Cuando puedas comer… come,

    cuando puedas dormir… duerme,

    cuando puedas disfrutar… disfruta,

    cuando puedas trabajar ….trabaja,

    y si aún puedes, échate unos traguitos, juega con los hijos, haz el amor; ponte a chiflar o a cantar en la regadera; y agradece que tienes salud.

    No te la pases quejando ¡ayyy si hubieraaaa! ¡ayyyy les di! ¡ayyy si tuviera! ¡cuánto sacrificio! No mijita, altas y bajas siempre ha habido y siempre las habrá.

    Si en la noche no puedes dormir…

    si estás vuelta y vuelta en la cama, pos párate y ponte a hacer algo: arregla un cajón, plancha tu blusa pa mañana, ponte a leer…

    Porque si te quedas acostada con los ojos pelones vas pensar puras pendejadas…

    Y lo pior es que te paras y las haces… sí ya de por sí…

    Los problemas grandotes, esos que son del mundo…

    y que se oyen en la televisión, que sí se está calentando el planeta, que si a tal país ya se le llevaron los dineros, que si los narcos… esos, mija ¡mándalos a la chingada, no los vas a arreglar tú¡ Luego ni les entiendes, no te hagas pendeja. Deja que los que pueden, los arreglen.

    Pero tú ocúpate de los que se ven más chiquitos, esos que sí están en tus manos.

    Desapendéjate, aunque sea a ratos, atiende esos, los demás ¡a chingar a su madre!

    Si te dan… agarra todo lo que te den.

    ¡Agárralo, aprovéchalo! así sea un beso o una pendejadita, porque uno vive pensando que las cosas las genera uno, pero no sabes de qué forma te llegan…

    así que tú agarra ¡y no te apendejes!

    ¡Ahhh, pero eso sí: no agarres lo que no es tuyo!

    Ni la bicicleta, ni la bolsa, ni el dinero, ni al marido o amante de otra; lo ajeno, respétalo, es de otra; cada quien tiene lo suyo, lo que se gana y lo que se merece. 

    Lo que hagas, ¡hazlo con ganas!

    Con muchas ganas y mucho gusto, y hazlo bien o no lo hagas y déjate de pendejadas. Olvídate de las envidias, tú a lo tuyo, porque no sabes cuando vas a valer madres…

    ¡Cuídate de las cabronas y aléjate de las pendejas!

    Fíjate bien como son, porque… ¡hay un chingo!

    Conócelas y nunca seas como ellas.

    Ayuda y escucha a tus amigas, no hables mal de la gente, ni siquiera de las cabronas o de las pendejas;

    Sé orgullosa, pero no seas arrogante, ni prepotente.

    Sé humilde, pero no agachada; sé valiente, pero no imprudente.

    Cuando ganes, sonríe; cuando pierdas, no armes un desmadre, y si te da la gana… llora.

    Nunca te preocupes por lo que no tienes, por lo que no puedes comprar.

    Cuántas cabronas que tienen todo el dinero del mundo están en la cárcel, enfermas de la cabeza o guardadas en un hospital, asustadas e inseguras, están muy solas o tienen un marido cabrón que les pega diario. No son felices, no saben comunicarse, no tienen una familia como la tuya.

    Tú tienes algo más valioso que es tu gente y tu salud; ¿esas? no tienen madre

    ¡Manda a chingar a su madre a la Muerte!

    Que sea ella la que se preocupe por no poderte llevar, y no seas tú la que se preocupe porque ya te va a llevar.

    ¿Así o más claro?

    Y por último mijita, si la vida te da limones…

    Pide ¡¡tequila y sal!!, ¡¡que limonada, ni que la chingada!!

    Enhorabuena

    Tomado de la red.

  • La ternura

    La ternura

    No es ternura el fuego de una pasión… sino la suavidad de una caricia.

    No es ternura el oleaje que se desborda… sino el beso del cielo con el mar.

    No es ternura la montaña que nos sobrecoge… sino la macetita de violeta perfumando en la ventana.

    No es ternura lo grandioso… sino la delicadeza, la insignificancia, el detalle.

    No es ternura lo que se da… sino lo que se refleja y se deja traslucir.

    No es ternura el sol que calcina… sino la luna que embruja.

    No es ternura el fuego que abraza… sino el leño que se consume.

    No es ternura lo que sobresale y resalta… sino el escondite…el beso… la insinuación… la luz y la rosa.

    La ternura es eso que… revitaliza al viejo… duerme al niño… ¡y desarma al hombre!!💕

    Autor: Zenaida Bacardí

    #5MinutosdeReflexionypensamient

  • Todos los hombres…

    «Yo tenía cinco años. La maestra escribió en la pizarra: «Todos los hombres son mortales». Sentí un enorme alivio, un gran regocijo.

    Esa tarde, cuando salí del colegio, corrí a mi casa y abracé muy estrechamente a mi madre.

    «Qué suerte Mamita, tu no te vas a morir nunca!» le dije, arrebatadamente.

    «Qué?» preguntó mi madre, sorprendida.

    Me separé apenas de ella y le expliqué:

    -La maestra escribió en la pizarra que los hombres son mortales. 

    Y tú eres mujer!. Por suerte, eres mujer, dije y volví a abrazarla.

    Mi madre me separó tiernamente de sus brazos.

    -Esa frase, querida mía, incluye a hombres y mujeres.Todos y todas moriremos algún día.

    Me sentí completamente consternada y desilusionada.

    -Entonces, por qué no escribió eso?: «Todos los hombres y mujeres son mortales»? pregunté.

    Bueno- dijo mi madre, en realidad, para simplificar, las mujeres estamos encerradas en la palabra «hombres».

    -Encerradas?- pregunté. Por qué?

    -Porque somos mujeres- me contestó mi madre.

    La respuesta me desconcertó.

    Y por qué nos encierran? le pregunté.

    Es muy largo de explicar, respondió mi madre. Pero acéptalo así. Hay cosas que no son fáciles de cambiar.

    -Pero si digo «todas las mujeres son mortales»?también encierra a los hombres?

    -No- contestó mi madre. Esa frase se refiere sólo a las mujeres.

    Me entró una crisis de llanto. 

    Comprendí  súbitamente muchas cosas y algunas muy desagradables, como que el lenguaje no era la realidad, sino una manera de encerrar a las cosas y a las personas, según su género, aunque apenas sabía qué era género: además de servir para hacer faldas, el género era una forma de prisión.»

    *Cristina Peri Rossi -Escritora uruguaya Ganadora 2021 del Premio Cervantes

  • Eres LIBRE

    ✨Siente que eres libre de ser lo que eres, no permitas que nada ni nadie te etiquete, ni te imponga guiones que no se corresponden con tu autenticidad. 

    🌱Cada ancestro de tu árbol es un don que hay dentro de ti para ser usado a tu favor y al de todo el Universo. 

    🌱Aprende a no pedir amor, simplemente ama. 

    🌱Cree en los pequeños milagros de cada día y atiende a las coincidencias, en ellas hay mensajes ocultos que te guían en el correcto camino. 

    🌱Cada día, haz un acto generoso con alguien cercano. 

    🌱Si en tu árbol genealógico hubo traumas, sánalos actuando. 

    🌱Déjate guiar por tu cuerpo, es sabio. Él te alertará de las situaciones de las que debas alejarte, sintiendo tensión y malestar. También te dirá cuando estás alineado con lo que eres, sintiendo relajación y bienestar. 

    🌱No contamines tu cuerpo con tóxicos o una mala alimentación. 

    🌱En cuanto puedas, sé independiente. Trabaja utilizando tu creatividad y hazte adulto. 

    🌱Escribe un poema cada día. 

    🌱Busca y provoca situaciones que te hagan reír. 

    🌱Tiende a compartir, a colaborar a ser solidario. 

    🌱Cuando tengas problemas, puedes analizarlos, puedes hablarlos, pero ten por seguro que hasta que no actúes no se producirá la transformación. 

    🌱Siente gratitud ,por todo lo que te regala el Universo.                                                                   🌱Recuerda que nada en este plano de existencia perece, sino que se transforma. 

    🌱Lee, estudia, conoce… experimenta por ti mismo. 

    🌱No te apegues a nada material. No consumas lo que no necesitas. 

    🌱Tampoco te apegues a ninguna creencia. Lo mismo que tu cuerpo se renueva constantemente, también lo deben hacer las ideas. 

    🌱Siembra cada día las semillas que te lleguen de dentro o de fuera. La semillas pueden ser palabras, caricias, belleza, acciones. Ellas son los gérmenes de más sabiduría, amor, arte y salud.

    🌱Cuida con mimo el territorio que está más allá de tu cuerpo, tu casa, tu barrio, tu ciudad… el planeta el universo …La vida es única para honrar tu camino y tu llegada acá …Munay

  • Sólo ama

    Buscamos constantemente respuestas: nuestra misión de vida, que me interpreten señales que no alcanzo a saber, y es más fácil.

    Sólo ama, se consecuente. Mantén esa vibración tanto tiempo como puedas, cada día más que el anterior.

    Busca dentro de ti lo mejor y sácalo. Proyecta tu amor siendo una persona creativa, no juzgando, reparte Alegría, regala escucha profunda a los demás.

    Haz de amar tu estado natural.

    ASHLA.COM

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  • ¿Libertad…?

    EL LORO QUE PEDÍA LIBERTAD

       Había una vez un loro que vivía enjaulado y haciendo compañía a su dueño. Cierto día, este invitó a un amigo a tomar el té y, mientras estaban en el salón, el animal empezó a gritar insistentemente: «¡Libertad! ¡Libertad!». Hasta tal punto resultaba desgarradora aquella petición que el invitado se sintió muy apenado y casi no pudo disfrutar del delicioso té. Pasaron los días y el hombre no podía dejar de recordar, con gran compasión, al loro. Tanto le atribulaba su estado, que tomó la decisión de ponerlo en libertad la próxima vez que fuese a ver a su amigo. Y así lo hizo. Aprovechando que el dueño del animal estaba preparando el té en la cocina, entró en el salón, donde el loro continuaba gritando libertad, y le abrió la puerta de la jaula. Pero el animal, aterrado, se lanzó al lado opuesto de la jaula y se aferró con su pico y sus patas a los barrotes, negándose a abandonarla. Y es que el loro, como muchos de nosotros que reclamamos una vida mejor, se había acostumbrado a su jaula y a su zona de confort y tenía miedo de lanzarse a la aventura. No podemos olvidar que todos los cambios asustan y que tenemos que aceptar que el miedo forma parte de nuestro camino para crecer, mejorar y tener la posibilidad de cambiar las cosas que, hasta hoy, nos han impedido ser felices.

    FUENTE: REVISTA PRONTO

    [el rincón del pensamiento].

    Ilustración: Alberto Vázquez

    Edición y arreglos: Marian Gómez

  • El robo

    EL ROBO

    Un ladrón entró subrepticiamente a mi casa.

    Al principio pensé que era un error ya que no noté que faltará cosa alguna en ningún lado. Es que había entrado para no robar nada?

    Allí estaban las computadoras, mi cámara Nixon con dos lentes y mi tomavistas. Mi mochila y bastones de trekking. Mi bicicleta. El plasma, el microondas y la impresora… O sea, todas las cosas fácilmente robables. Abrí incrédula la caja de la manteca! No… allí estaban los 600 dólares que celosamente guardaba en la alacena.

    Con los días seguí revisando: 

    No puede ser!. No sé había  llevado nada! Todo estaba allí…

    Solo con los meses me fuí dando cuenta:

    De a poco, fui registrando todo lo que me había robado, todo lo que me faltaba. Lo primero que noté fue la falta de mi amor por los pájaros y la alegría que me daba escucharlos cantar…

    No estaban. 

    Es decir, los pájaros si estaban, pero no la alegría, ni mi amor por ellos.

    Verán…si estaba el amor…pero sin colores brillantes. El ladrón se había llevado la alegría y el amor que me inspiraban los pájaros, las aves acuáticas, las golondrinas…

    Ni siquiera quería fotografiarlas…

    Ni el canto de la hermosa calandria me alegraba.

    El misterioso pájaro noctámbulo también se había ido.

    El ladrón se había robado mi emoción de verlo.

    Con los días fui dándome cuenta más y más de todo lo que me faltaba, de lo mucho que se había robado el ladrón:

    Mi gusto por sacar fotos espléndidas.

    Mis ganas de aprender.

    Mi asombro por leer.

    La alegría de un libro recién comprado. ( Y eso por nombrar solo lo que faltaba en mi biblioteca).

    El peor saqueo fue el que hizo en el jardín: ya casi no me emocionaba la rosa amarilla, ni el olor de la menta que traje del jardín de mamá…

    Mi asombro por la flor del cerezo, el perfume del jazmín japonés recién nacido, la cabeza rizada de las suculentas, la espera por ver florecer el cactus que traje de Perú…

    Todo estaba allí. Pero lo que sentía mi corazón faltaba.

    El ladrón se había llevado la alegría y mi amor por mi jardín.

    Hasta la compañía de mi gato había menguado y ya no me adormecía su ronroneo hipnotizante. Desolado, me buscaba con una mirada entre atónita y confundida.

    Me di cuenta que el  ladrón  se había robado otras cosas importantes:

    Mi emoción por tomar tecitos en hebras y traer una cajita nueva de mis viajes…

    Mis ganas de hacer viajes.

    Mi gusto por los móviles de pájaros de tela  que tanto me gustaban…

    Las canciones que me emocionaban…

    Benedetti, Pizarnik y Zitarrosa…

    Las cosas que me importaban…

    Las ganas de ver a las personas que me amaban.

    Es decir todo estaba allí. El jardín, la casa, mi gato, las  personas, los libros. Pero a la vez no estaban más.

    Porque el ladrón se había robado la felicidad que me daban todas esas cosas…

    Ha pasado un año ya.

    Sigo registrando otras cuestiones que se llevó y que me faltan:

    Ilusión.

    Esperanza.

    Sueños.

    Inocencia.

    No tenía asegurado nada de eso.

    No tengo donde reclamar, ni a quién.

    Dónde voy a volver a encontrar, todo lo que me sacó, todo lo que me falta?

    Lo que no me robó fue la poesía de mi alma.

    Eso no.

    Eso sigue allí, afortunadamente

    Intacta.

    Como siempre.

    Se ve que no la vio. O le habrá parecido una cosa sin ninguna importancia.

    María Inés Parada – escritora

  • Mi fracaso como padre

    “Tus defectos como hijo, son mi fracaso como padre …»

    – Le dijo el emperador Marco Aurelio a su hijo Cómodo.

    Quizás todos reconozcamos la emotiva escena de la película épica de 2000, Gladiador. Ha vivido en mi conciencia estos 22 años desde que por primera vez la vi siendo un mero adolescente, sin hijos, ajeno a la profundidad de dichas palabras. Pero rara vez se han pronunciado líneas más verdaderas en la historia del cine que estas.

    Los seres humanos somos criaturas miméticas. Aprendemos más imitando que aún por la instrucción didáctica que recibimos. Y de todos los modelos por los cuales comparamos y contrastamos nuestros comportamientos, allí, erguido por encima de todos los demás, se destaca la figura paterna. Puedes decir lo que quieras de tal figura, puedes amarla o aborrecerla, puedes alabarla o demonizarla, pero su centralidad en la formación del niño es ineludible. ¡Su presencia (o ausencia), no puede ser sustituida por nada! Ninguna cohorte de psicólogos, ni un ejército de trabajadores sociales, ni políticos o clérigos, ni filósofos o maestros de escuela, pueden impactar a un niño como un padre amoroso. De hecho, así de profundo es la influencia del padre: tiene el poder de afectar no solo a su hijo inmediato, sino incluso la vida de los hijos de sus hijos, hasta la 3ra y 4ta generación.

    Muchos dirán, «¡pero espera!, ahora sabemos que gran parte de nuestra personalidad y rasgos de carácter están determinados genéticamente». Cierto. Pero incluso aquí, la mitad de la composición genética de nuestros hijos proviene de nosotros. Así que, incluso en esta dimensión aparentemente inalterable, nosotros también somos responsables en gran medida. No importa cómo lo veas, o cómo lo partas, la centralidad del padre es inevitable: un hecho de la biología, un principio divino del cosmos.

    Por lo tanto, padres: amad a vuestros hijos, dedicad tiempo a vuestros hijos, de todas tus empresas y aspiraciones en la vida, que ninguna tenga prioridad sino la crianza de tus hijos. Pues, ¿de qué vale construir un imperio que cubre la tierra de mar a mar, solo para verlo quedar en ruinas a manos de tu propio hijo?

    … «¡Oh Marco Aurelio! Tanto tiempo le dedicaste a la filosofía, a la conquista militar, a extender la gloria de Roma y su Senado a tierras lejanas, que olvidaste el legado más importante que pudiste haber dejado: un hijo digno del trono».

    Padres, no cometáis el mismo error. Que tus hijos sean el mayor legado de tu vida.

  • Envidia

    Cuando la envidia nos hace ser crueles y egoístas con los demás. Los invitó a leer este cuento que se llama. 

    UN PAVO REAL EN LA GRANJA

    Había una vez en un pequeño pueblo, una granja que pertenecía a la señora Rosita Pérez, ahí se encontraba todo tipo de animales propios del lugar.

    Había vacas, cerdos, caballos, conejos, patos y demás. Un día como cualquier otro llegó a la granja un hermosísimo pavo real que sobresalía de entre todos los animales.

    El pavo real, animalito noble y amigable, con todos quería hacer amistad, pero muchos no le dieron oportunidad pues, por los múltiples y llamativos colores de su plumaje, causó envidia ya que opacaba a todos con su hermosura y para colmo, Rosita Pérez, sin querer, ponía más empeño en la crianza del noble animal y esto a los demás los ponía furiosos pues, todos los días llegaban personas de diferentes pueblos y ciudades para admirar tan hermoso animal. En sus plumas se dibujaban corazones entrelazados que causaban admiración y curiosidad a quien lo viera, todos querían comprar al pavo real, pero, Rosita siempre se sostuvo en su negativa, lo único que permitía era que le tomaran fotos y de lejos, ya que alegaba que lo podían dejar ciego.

    Todos los animales se propusieron hacer de la vida del pobre pavo real una pesadilla, y empezaron a causar problemas: Los patos se comían su comida cuando Rosita se metía a la casa, los cerdos se metían al abrevadero y le ensuciaban tanto el agua que el pobre pasaba sed, y que decir de las vacas que, con toda intención, se echaban en los lugares en que el pavo real solía descansar; pero, el que más coraje y envidia le tenía, era el gallito.

    Un día el gallito le picoteó tan fuerte las patitas, que el pavorreal se fue cojeando, a refugiarse en el lugar más oscuro y alejado del gallinero, pues, al menos ahí, las gallinas no lo molestaban, eran más tolerantes y comprensivas. Se daban cuenta que el pavo real estaba solito, era el único en su especie.

    Mamá gallina, que había presenciado el acoso del gallito, recriminó a su hijo diciendo:

    _ ¿Por qué hiciste eso? ¿No te da vergüenza aprovecharte de alguien indefenso? ¿Qué te parecería que el perro te mordiera una alita y te dejara mal herido? 

    El gallito contestó:

    _ ¡Eso nunca va a pasar porque él es mi amigo!

    El perro que se encontraba dormitando en el porche de la casa y que había escuchado la conversación, desde ahí, dijo:

     _ ¡Gallito, soy tu amigo porque te creí diferente, pero ahora veo que eres aprovechado y envidioso!

    El gallito saltó y dijo enojado:

    _ ¿Envidia yo? ¡No confundas! ¡Lo que pasa es que se cree mucho y yo soy más valiente y no le tengo miedo!

    _ Eso es mentira –intervino mamá gallina-. Es de lo más tierno, amigable, humilde y no me excedo en elogios para con él. Es verdad, hijo, fuiste aprovechado y envidioso; no sé por qué eres así si yo siempre te he dicho que no es más valiente el que busca pelea si no el que sabe cómo evitarla.

    Al ver el perro que el gallito no entendía razones dijo compungido.

    _ ¡Está bien gallito! Veo con tristeza que no te vamos hacer cambiar de opinión, pero ten siempre presente lo que te voy a decir: ¡a veces la vida nos presenta situaciones que jamás imaginamos que tendríamos que vivir, y esos a quien ahora agredes y desprecias son los que algún día te harán un gran favor!

    El gallito se carcajeó y dijo presuntuoso: 

    _ No… Es más fácil que yo le dé la ayuda a él, a que yo se la pida. -Y se alejó a buscar lombrices.

    Al paso del tiempo muchos animales fueron vendidos, pues ya eran demasiados y el pueblo estaba creciendo en habitantes convirtiéndose en ciudad, por lo tanto, muchos vecinos de Rosita empezaron a molestarse y quejarse de los ruidos y olores del lugar.

    Una tarde en que el perro dormitaba como era su costumbre en el porche de la casa, se cruzó la cerca un zorro. El animalillo era tan feo, que en verdad asustaba e intimidaba a quien lo viera.

    El gallito, que ya era todo un gallo, lo miró y se asustó ya que nunca en su vida había visto un zoorro. Se quedó paralizado sintiendo cómo un sudor frío recorría su espinazo.

    El pavo real, al ver la reacción del gallo, con horror vio al intruso que iba dispuesto a entrar al gallinero con la intención de comerse los huevos de sus amigas. Se abalanzó furioso, y extendiendo sus alas, dio de picotazos al sorprendido zorro que no supo qué hacer más que echarse a correr al monte perseguido también por los perros de los vecinos.

    El perro, al escuchar el alboroto, despertó de su letargo y preguntó presuroso:

    _ ¿Qué pasó aquí? 

    Las gallinas le contaron lo que había sucedido. El gallo, que aún sentía recorrer el miedo en su cuerpo, dijo al pavo real.

    _ Te doy las gracias pues, sin tu ayuda, el zorro se hubiera comido los huevos. Te pido me perdones todo el mal que te hice cuando tú ni siquiera me molestabas. Me avergüenza decirlo, pero era la gran envidia que sentía de ti. -Y le preguntó: ¿Quieres ser mi amigo?

    El pavo real, que era muy noble, contestó: 

    _ Siempre te he admirado pues tu canto es lo más hermoso que escuchaba al despertar, y siempre le pedí al cielo que algún día fuéramos amigos; y veo feliz, que el cielo me lo ha concedido, y sí, acepto de corazón ser tu amigo -dijo jubiloso.

    Todos los animales se acercaron para saber qué había pasado. Al enterarse de la hazaña del pavo real, dijeron apenados.

    _ Perdona todo el mal que te causamos por no ser tolerantes y comprensivos cuando tú lo que buscabas era nuestra amistad, pero, de ahora en adelante, te compensaremos. Las cosas van a cambiar para bien; ya no habrá envidias, rencores ni peleas y viviremos en paz. 

    Y de ahí en adelante, así fue. Se respiró paz y tranquilidad en la granja de Rosita Pérez, que conservó a sus animalitos por muchos años más.

    AUTORA:

    PERLA CONCEPCIÓN ROJAS DE LEÓN.