• EL AMOR Y EL TIEMPO

    Había una vez una isla muy linda y de naturaleza indescriptible, en la que vivían todos los sentimientos y valores del hombre; El Buen Humor, La Tristeza, La Sabiduría… como también, todos los demás, incluso El Amor.

    Un día se anunció a los sentimientos que la isla estaba por hundirse.

    Entonces todos prepararon sus barcos y partieron. Únicamente El Amor quedó esperando solo, pacientemente, hasta el último momento.

    Cuando la isla estuvo a punto de hundirse, El Amor decidió pedir ayuda.

    La Riqueza pasó cerca del Amor en una barca lujosísima y El Amor le dijo: “Riqueza… ¿me puedes llevar contigo?” -No puedo porque tengo mucho oro y plata dentro de mi barca y no hay lugar para ti, lo siento, Amor…-

    Entonces El Amor decidió pedirle al Orgullo que estaba pasando en una magnifica barca. “Orgullo te ruego… ¿puedes llevarme contigo?»

    No puedo llevarte Amor… respondió el Orgullo: -Aquí todo es perfecto, podrías arruinar mi barca y ¿Cómo quedaría mi reputación?-

    Entonces El Amor dijo a La Tristeza que se estaba acercando: “Tristeza te lo pido, déjame ir contigo”. -No Amor…- respondió la Tristeza. -Estoy tan triste que necesito estar sola.-

    Luego el Buen Humor pasó frente al Amor, pero estaba tan contento que no sintió que lo estaban llamando.

    De repente una voz dijo: “Ven Amor te llevo conmigo”. El Amor miró a ver quien le hablaba y vió a un viejo.

    El Amor se sintió tan contento y lleno de gozo que se olvidó de preguntar el nombre del viejo.

    Cuando llegó a tierra firme, el viejo se fue. El Amor se dió cuenta de cuanto le debía y le pregunto al Saber: “Saber, ¿puedes decirme quien era este que me ayudo?”.

    -“Ha sido El Tiempo”-, respondió El Saber, con voz serena.

    Porque solo El tiempo es capaz de comprender cuán importante es el Amor en la vida.

    Créditos a quien corresponda

  • MAESTRO

    Un anciano conoce a un joven quien le pregunta:

    – ¿Se acuerda de mí? 

    Y el anciano le dice que NO.

    Entonces el joven le dice que fue su alumno. 

    Y el profesor le pregunta: – ¿Qué estás haciendo, a qué te dedicas?

    El joven le contesta: «Bueno, me convertí en Profesor.»

    – Ah, que bueno ¿como YO? (le dijo el anciano)

    – Pues, sí. De hecho, 

    me convertí en Profesor porque usted me inspiró a ser como usted.

    El anciano, curioso, le pregunta al joven qué momento fue el que lo inspiró a ser Profesor. 

    Y el joven le cuenta la siguiente historia:

    – “Un día, un amigo mío, también estudiante, llegó con un hermoso reloj, nuevo, y decidí que lo quería para mí y lo robé, lo saqué de su bolsillo. Poco después, mi amigo notó el robo y de inmediato se quejó a nuestro Profesor, que era usted. Entonces, usted se dirigió a la clase:

    – El reloj de su compañero ha sido robado durante la clase de hoy. 

    El que lo robó, por favor que lo devuelva…

    No lo devolví porque no quería hacerlo.

    Luego usted cerró la puerta y nos dijo a todos que nos pusiéramos de pie y que iría uno por uno para buscar en nuestros bolsillos hasta encontrar el reloj. 

    Pero, nos dijo que cerráramos los ojos, porque lo buscaría solamente si todos teníamos los ojos cerrados. 

    Así lo hicimos, y usted fue de bolsillo en bolsillo, y cuando llegó al mío encontró el reloj y lo tomó.

    Usted continuó buscando los bolsillos de todos, y cuando terminó, dijo: ‘Abran los ojos. Ya tenemos el reloj’. 

    Usted no me dijo nada, y nunca mencionó el episodio. 

    Tampoco dijo nunca quién fue el que había robado.» 

    Ese día, usted salvó mi dignidad para siempre. Fue el día más vergonzoso de mi vida. Pero también fue el día que mi dignidad se salvó de no convertirme en ladrón, mala persona, etc. Usted nunca me dijo nada, y aunque no me regañó ni me llamó la atención para darme una lección moral, yo recibí el mensaje claramente. 

    Y gracias a usted entendí que esto es lo que debe hacer un verdadero educador. 

    ¿Se acuerda de ese episodio, Profesor?

    Y el Profesor responde: «Yo recuerdo la situación, el reloj robado, que busqué en todos, pero no te recordaba, porque yo también cerré los ojos mientras buscaba…»

    Esto es la esencia de la docencia. Si para corregir necesitas humillar; no sabes enseñar.

  • «Ya estoy grande»

    Cada año los papás de Martín lo llevaban con su abuela para pasar las vacaciones de verano, y ellos regresaban a su casa en el mismo tren al día siguiente. 

    Un día el niño les dijo a sus papás: «Ya estoy grande ¿puedo irme solo a la casa de mi abuela?».

    Después de una breve discusión los papás aceptaron. Están parados esperando la salida del tren, se despiden de su hijo dándole algunos consejos por la ventana, mientras Martín les repetía:

    «¡Lo sé!. Me lo han dicho más de mil veces». El tren está a punto de salir y su papá le murmuró a los oídos: «Hijo, si te sientes mal o inseguro, ¡eso es para ti!».  Y le puso algo en su bolsillo.

    Ahora Martín está solo, sentado en el tren tal como quería, sin sus papás por primera vez. Admira el paisaje por la ventana, a su alrededor unos desconocidos se empujan, hacen mucho ruido, entran y salen del vagón. El supervisor le hace algunos comentarios, sobre el hecho de estar solo. 

    Una persona lo miró con ojos de tristeza. Martín ahora se siente mal, cada minuto que pasa. 

    Y ahora tiene miedo. Agacha su cabeza…, se siente arrinconado y solo, con lágrimas en los ojos. Entonces recuerda que su papá le puso algo en su bolsillo, temblando, busca lo que le puso su padre.

     Al encontrar el pedazo de papel lo leyó, en él está escrito: «¡Hijo, estoy en el último vagón!».

    Así es la vida, debemos dejar ir a nuestros hijos, debemos confiar en ellos. Pero siempre tenemos que estar en el último vagón, vigilando, por si tienen miedo o por si encuentran obstáculos y no saben qué hacer. 

    Tenemos que estar cerca de ellos mientras sigamos vivos, el hijo siempre necesitará a sus papás.💕

    (Desconozco al autor)

    #5MinutosdeReflexionypensamiento

  • En soledad…

    EL TRABAJO EN SOLEDAD…🥀

    Un día una persona subió a la montaña donde se refugiaba una mujer ermitaña que meditaba, y le preguntó:

    -Qué haces en tanta soledad?, a lo que élla le respondió: -Tengo mucho trabajo.

    -Y, cómo puedes tener tanto trabajo? No veo nada por aquí…

    -Tengo que entrenar a dos halcones y a dos águilas, tranquilizar a dos conejos, disciplinar a una serpiente, motivar a un burro y domar a un león.

    -Y, por dónde andan que no los veo?

    -Los tengo dentro.

    Los halcones se lanzan sobre todo lo que se me presenta, bueno o malo, tengo que entrenarlos a que se lancen sobre cosas buenas. Son mis ojos.

    Las dos águilas con sus garras hieren y destrozan, tengo que enseñarles a que no hagan daño. Son mis manos.

    Los conejos quieren ir donde ellos quieren, no enfrentar situaciones difíciles, tengo que enseñarles a estar tranquilos aunque haya sufrimiento, o tropiezo. Son mis pies.

    El burro siempre está cansado, es obstinado, no quiere llevar su carga muchas veces. Es mi cuerpo.

    La más difícil de domar es la serpiente. 

    Aunque está encerrada en una fuerte jaula, ella siempre está lista para morder y envenenar a cualquiera que esté cerca. Tengo que disciplinarla. Es mi lengua.

    También tengo un león. Ay que orgulloso, vanidoso, se cree ser el rey. 

    Tengo que domarlo. Es mi ego.

    – Tengo mucho trabajo.

    Y tú, en qué trabajas?

    Web

               BUENA LUNA.🥀

    Tomado de la Red

  • «LA NUEVA SEPA»

    «Sepa» que usted tiene un sistema inmunológico que puede reforzar para no enfermarse, y si se enferma, que sea de manera leve.

    «Sepa» que una vida saludable incluye ciertos hábitos físicos, mentales y emocionales. 

    «Sepa» que el estrés sostenido en el tiempo, es la mayor causa de deterioro del organismo en el que usted habita, y que puede llevarlo hasta la muerte.

    «Sepa» que las fuentes de información son infinitas, y que debe ir hacia donde lo lleve su Ser, porque es ahí en donde está la verdad, «sea intuitivo».

    «Sepa» que la solución a todo lo que percibe como un problema, usted ya lo tiene en su interior… deje de buscar y mirar hacia afuera.

    «Sepa» que los virus existen, las bacterias existen, y usted existe, y todos buscamos sobrevivir, por eso elíjase a usted mismo y  deje de alimentar todo lo que ya no quiere en su vida.

    «Sepa» que si le sucede una enfermedad o desarmonía en su organismo, significa que su cuerpo está  intentando sobrevivir.

    Por eso cuando pase eso… pare!!!

    Haga reposo físico, mental y emocional, sumérjase en el silencio, escúchese a sí mismo, y dedique el 100% de su energía en su sanación.

    Y vaya al médico si eso le da tranquilidad, pues quizá necesite de su ayuda para sanarse completamente.

    «Sepa» que empastillarse sólo retrasa su sanación, por eso mejor busque alternativas más naturales y saludables.

    «Sepa» que lo que funciona para unos, no funciona para otros, por eso debe escuchar su voz interior, la cual le mostrará su propio camino.

    «Sepa» que nunca está solo, aunque a veces parezca lo contrario.

    «Sepa» amarse, aceptarse, perdonarse, respetarse, cuidarse y protegerse, aquí y ahora

    Esa es la «Sepa» mas importante que existe.

    -Alejandro Jodorowsky

  • Es el momento

    Es momento de dejar lo malo atrás…momento de desintoxicar el corazón… de sanar nuestra alma… de buscar solo lo que nos traiga calma.

    Es momento de no pasar la página…sino de cambiar de libro y de cuaderno para empezar a leer y a escribir algo nuevo.

    Es momento de amarnos más… de ser felices a pesar de nuestras cicatrices.

    Es momento de bailar con la vida… de emprender diferentes rumbos.. de mover barreras…de descubrir otros mundos… de saltar todos los muros.

    Es momento de abrir los ojos; de exhalar el pasado… de respirar el presente y de inhalar el futuro. «Hoy….es momento de expulsar los ayeres para poder comenzar un mejor mañana……»💕

    Créditos a quien corresponde _

    #5MinutosdeReflexionypensamiento

  • Hueles a MAMÁ

    🥰 MAMITA, COMO HUELES DE RICO! 🥰

    (Eso le decía una pequeña de seis años acostada conversando con su mamá).

    Y ella le decía:

    -“Pero mi amor, a que puedo oler si no uso lociones, ni perfumes, ni cremas?. Con seguridad no huelo a nada”.

    Mi pequeña solo volvía a decir sonriente:

    -“Te equivocas, mamita, hueles rico, “HUELES A MAMÁ”…

    Esta respuesta siempre me llenaba de emoción y ahora después de haber visto pasar el tiempo me hace pensar: Que es una hermosa respuesta, llena de amor y de ternura.

    ¡Hueles a Mamá…! Yo nunca había pensado en ese olor, no lo había llamado así, nunca supe definirlo, pero ahora sé que mi madre, también huele, dulcemente a mamá. El olor de madre te identifica y los niños, como siempre, muy sensibles e intuitivos a ciertos detalles que van más allá del simple olor, lo descubren y lo dicen.

    Hueles a Mamá…

    Especialmente cuando estas llena de ternura, de amor, de cariño, de comprensión y de deseos de amar y de servir a tus hijos que ahora quizás no te comprendan pero mañana se cambiará la historia.

    Hueles a Mamá…

    Cuando juegas con tus hijos sin importarte que paso con tu arreglo. Cuando con ellos vuelves a ser niña y compartes sus juegos, la pelota y la muñeca y alguno que “pierdes el tiempo” estando con ellos.

    Hueles a Mamá…

    Cuando con ellos cantas y les cuentas cuentos. Cuando escuchas con toda tu atención sus quejas y oyes sus problemas, sus temores y sus inquietudes.

    Hueles a Mamá…

    Cuando encuentras palabras adecuadas en sus momentos tristes o de angustia.

    Hueles a Mamá…

    Cuando les dedicas todo tu tiempo especialmente cuando están enfermos.

    Hueles a Mamá…

    Cuando les permites invitar a sus amigos, sin preocuparte como te dejan la casa.

    Hueles a Mamá…

    Cuando soportas sus bromas pesadas. Cuando les hablas de su deporte favorito, aunque tu no entiendas nada.

    Hueles a Mamá…

    Cuando les reprendes a tiempo e impones una disciplina dulce pero firme. Cuando sabes decir SI y cuando sabes decir NO.

    Hueles a Mamá…

    Cuando te afanas y preocupas por sus estudios reconociendo que es su futuro. Cuando procuras mejorar y aprender a ser mamá las veinticuatro horas del día…

    Hueles a Mamá…

    Ojala que todas las mujeres tuvieran siempre ese hermoso y dulce “olor a Mamá”.

    Crédito al autor

    Tomado de la Red.

  • La muñeca y Kafka

    “A los 40 años, Franz Kafka (Escritor 1883-1924), que nunca se casó y no tuvo hijos, paseando por un parque de Berlín conoció a una niña que lloraba porque había perdido su muñeca favorita. Ella y Kafka buscaron la muñeca sin éxito. Kafka le dijo que se reuniera con él allí al día siguiente y que volverían a buscarla. Al día siguiente, cuando aún no habían encontrado la muñeca, Kafka le dio a la niña una carta «escrita» por la muñeca que decía «Por favor no llores. Hice un viaje para ver el mundo. Te escribiré sobre mis aventuras».

    Así comenzó una historia que continuó hasta el final de la vida de Kafka. Durante sus reuniones, Kafka leyó las letras de la muñeca escritas cuidadosamente con aventuras y conversaciones que la niña encontró adorables. Finalmente, Kafka trajo la muñeca (compró una) que había regresado a Berlín. «No se parece en nada a mi muñeca», dijo la niña. Kafka le entregó otra carta en la que la muñeca escribió: «Mis viajes me han cambiado». La niña abrazó a la nueva muñeca y la llevó feliz a casa. Un año después murió Kafka. Muchos años después, la niña, ahora adulta, encontró una carta dentro de la muñeca. 

    En la minúscula carta firmada por Kafka estaba escrito:

    “Todo lo que amas probablemente se perderá, pero al final, el amor volverá de otra manera».

  • Tabito y Many

    Tavito era un niño de 5 años, se caracterizaba por su nobleza y su actitud servicial.

    Un día la madre de Tavo, decidió cambiarlo de escuela, porque el otro ya les quedaba muy lejos, Tavito, triste pero emocionado, se preparó para su primer día de clases.

    Durante el receso no tuvo mucha suerte para hacer amiguitos, solo un pequeñito se le acercó a platicar.

    ¿Cómo te llamas? Dijo Tavito.

    -Many, respondió el niño.

    Comenzaron a jugar y platicar, se acercaba la hora de salida y Many comenzó a llorar.

    ¿Qué tienes Many, no te da gusto que por fin viene mamá por ti?

    – Mi mamá ya no viene por mi, me he parado en la puerta, esperando a que la miss diga mi nombre para salir, pero nunca lo dice, regreso con miedo a la casita y me escondo toda la noche, para que la oscuridad no me dé miedo.

    La maestra gritó el nombre de Tavito, este se fue a la entrada donde su mamá lo esperaba.

    En casa le contó a su mamá, lo que Many le había dicho, la mamá le dijo: «seguro es una broma, no hagas caso, todas las mamás siempre vamos por los niños».

    Día 2 en la escuela.

    Durante las clases Tavo, nunca veía a Many, solo lo encontraba durante el receso y a la hora de salida.

    Este día Many estaba llorando

    ¿Qué tienes Many, por qué lloras?

    -Ya no quiero seguir aquí, me he tratado de salir, pero no puedo, es como si estuviera encerradito y no puedo regresar a mi casa, extraño a mi mami, a mi pececito y mi cama.

    Tavito le dijo: – Mi mamá dice, que todas las mamis siempre vienen por los niños.

    -La mía no. Dijo Many. – La mía no ha venido desde hace muchos días.

    La maestra comenzó a notar actitudes raras de Tavito, entonces mandó a llamar a la madre y le dijo:

    -He notado que Tavo habla sólo, no socializa con nadie, en hora de recreo y salida, se encierra en la casita del patio y habla solo ahí dentro, nadie quiere ser su amigo, les da miedo que Tavo hablé solo.

    La madre dijo:

    -Hablaré con Tavo, mañana regresaré con usted y le cuento lo que me diga.

    En casa la madre de Tavito, habla con él, sobre todo lo que está pasando en la escuela; al terminar la plática, la madre sorprendida, pero segura, creyó en la palabra de su hijo, diciéndole:

    -Esto se lo vas a contar a tu maestra el día de mañana, yo te creo y te voy a acompañar.

    Llegó el día de clases y la maestra se sentó para escuchar lo que Tavo tenía que decirle, y fué:

    «Yo no hablo sólito, mi amigo Many es el que siempre está conmigo en la casa, el tiene miedo porque su mamá no ha venido a buscarlo a la escuela, quiere ir a su casa y extraña a su mamá, si quiere vamos y que él se lo diga».

    La maestra paralizada, le dijo a Tavito:

    -Yo te creo, puedes ir a jugar al patio, me voy a quedar con tu mamá.

    Entonces la maestra relata lo siguiente:

    -Many era un pequeño de 4 años, estaba en esta escuela hasta hace un año, que falleció, el murió en esa casita de un paro cardíaco fulminante, la madre estaba devastada, los doctores no pudieron hacer nada y desde entonces, no supimos nada más de su mamá, la escuela mandó apoyo psicológico a la casa de Many, pero la madre se negó a recibirla, me sorprende mucho que Tavito sepa de Many, esto pasó hace un año y es imposible que el supiera de este niño, porque aún no estudiaba ahí y para los niños, Many se cambió de escuela.

    La madre de Tavo con más seguridad, decidió apoyar a su hijo.

    -Tavo dice que tiene una misión, que Many le ha pedido buscar a su mamá, para que venga por él a la escuela y se pueda ir a su casa; yo quiero apoyarlo, me pueden dar la dirección, le prometo que si la mamá de Many no quiere hablar, no molestaremos más.

    La maestra después de ver que lo que pasaba no tenía explicación, accedió a darles la dirección, para que Tavo pudiera seguir con su misión.

    Luego de que la maestra le dió la dirección a la mamá de Tavito, asistieron por la tarde a verla.

    Al tocar la puerta, una mujer demacrada, pálida, fachosa, con ojos hinchados y un oso de felpa en su mano, abrió la puerta con mal humor.

    Tavito al ver ese oso, inmediatamente dijo:

    «Ese debe ser Puchis». La mamá de Many cerró inmediatamente la puerta y entre llanto sólo gritó:

    -¡LARGO!

    Al día siguiente volvieron a insistir, con la misma ropa del día anterior, abre la puerta y antes de cerrarla Tavito dice:

    -Espere, mamá de Many, yo conozco a Many y él me pidió que le dijera algo a usted.

    La señora se agacha y le dice:

    -¿Estudiabas con él?

    La madre de Tavo le explica, que el niño llegó apenas a ese kinder y no se conocían antes, pero que la maestra y los niños, lo miraban hablar solo y en pequeño afirmaba que hablaba con Many.

    Así pasaron varias semanas, mientras Tavo le mandaba recados de Many a la madre, esta comenzó a sanar muchas heridas, al comenzar a saber cosas de su fallecido hijo.

    Tavito le dijo:

    -«Señora, Many quiere que vayan por él a la escuela, todas las mamis van por sus hijos y Many ya se quiere ir, extraña a Puchis, su camita, su hora de cuentos y su beso de buenas noches».

    Después de tanta convivencia y detalles que Tavo le daba, la madre de Many accedió a ir a la escuela por él.

    Temprano Tavito y Many se encontraron en la casita de siempre, platicaron por última vez, rieron y compartieron su último intercambio de palabras.

    La maestra comienza a nombrar a todos los alumnos por los cuales habían llegado, Marcos, Alex, Hannia… Así sucesivamente hasta que menciona: Tavito y Many, sus mamás han llegado.

    Emocionado Many corre a la puerta, abraza a su maestra, a quien le recorre un frío en el vientre.

    Many se acerca a su mamá, a quien no había visto en mucho tiempo, la madre pudo sentir esa conexión única con su hijo, se agacha y un escalofrío apacible recorre su cuerpo, aunque no podía verlo, ella podía sentir a su hijo, abrazándola.

    Tavito vio alejarse a su mejor amigo Many y su madre, con una gran sonrisa en ambos, Tavo solo dice:

    -De nada.

    En la casa de la madre de Many, ella sigue la rutina de cuando tenía vivo a su hijo.

    Llegan a casa, acomodan su mochila en la sala y se sientan en el mueble a platicar como ha ido en su escuela, después sirvió dos platos de comida, se sentaron en la mesa y ella comió, como si nada estuviera pasando.

    Pasaron un día común, como cualquier otro, a pesar de no poder verlo, ella podía sentirlo, sentía ese frío, pero lleno de amor; no quería que el día acabara, pero las horas pasaron y llegó la hora de despedirse.

    La noche había caído, la madre fue a la habitación de Many, que estaba levantada y lista para recibirlo, la madre se sienta a la orilla de la cama, lee un cuento, como solía hacerlo: «Este era un niño, que tenía que hacer un largo viaje, pero su mamá no podía acompañarlo, él tenía miedo, pero entonces descubrió algo muy importante, que su mamita siempre lo iba a amar, aunque él no pudiera verla y aunque pase mucho tiempo o poco, la mami siempre volverá por él». Saca de un costado de ella, a Puchis, el osito de felpa de su hijo, entre lágrimas le desea las buenas noches.

    En ese momento, la madre dejó de sentir ese frío que la acompaño en todo el día.

    Many, había conseguido paz y se había marchado para continuar amando a su mamá, en el más allá.

    Créditos al autor.

  • El Cielo

    Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera.

    Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos tardan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición).

    La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnifico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.

    El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:

    – Buenos días.

    – Buenos días – Respondió el guardián.

    – ¿Cómo se llama este lugar tan bonito?

    – Esto es el Cielo.

    – ¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!

    – Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera.

    Y el guardián señaló la fuente.

    – Pero mi caballo y mi perro también tienen sed…

    – Lo siento mucho – Dijo el guardián- pero aquí no se permite la entrada a los animales.

    El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante. Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

    – Buenos días – dijo el caminante.

    – El hombre respondió con un gesto de la cabeza.

    – Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo

    – Hay una fuente entre aquellas rocas – dijo el hombre, indicando

    el lugar. Podéis beber toda el agua como queráis.

    – El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron

    su sed.

    El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.

    – Podéis volver siempre que queráis – Le respondió éste.

    – A propósito ¿Cómo se llama este lugar?- preguntó el hombre.

    – EL CIELO.

    – ¿El Cielo?

    – ¿Sí?

    – Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello

    era el Cielo!.

    – Aquello no era el Cielo. Era el Infierno – contestó el guardián.

    El caminante quedó perplejo.

    – ¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! – advirtió el hombre.

    – ¡De ninguna manera!-increpó el hombre – En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.

    Encontrado en la Red