Me pregunté una y mil veces…
– ¿Porqué mi carga era tan pesada que doblegaba mi espalda?
Hablé con DIOS mirando al cielo, y sollozando le dije: «¡es muy pesada Señor!».
Él me hizo ver con mucha paciencia cuanto y porqué yo estaba equivocado.
Vi pasar la miseria inmensa colgada en los harapos de una anciana, una joven muriendo de tristeza porque una enfermedad terminal acosaba su vida, una discapacitada indefensa en su silla de ruedas vegetando, y una madre con toda entereza, paseando a sus hijos con capacidades diferentes.
Luego miré mis manos, vivas, sanas y sobre ellas …la carga de mi queja.
De pronto escuché en mi conciencia la voz de Dios que me decía: ¿dí cuanto pesa? Y yo dije – «Nada Señor».
Entonces aprendí que… hay que mirar a tu alrededor y verás cuantas personas quisieran estar tan bien como tu.
Gracias mi Dios, aprendí la lección!!💕
Desconozco el autor _
Imagen de Nadja Donauer en Pixabay

Deja un comentario