Hola, me llamo Elena y tengo 38 años 💕 Perdón si esto es largo pero necesito compartirlo porque todavía no me lo creo.
Hace seis años tuve un accidente en moto. Me golpeé fuerte la cabeza y aunque me recuperé bien, una de las secuelas fue que perdí el olfato completamente. Los doctores me dijeron que era permanente por el daño en los nervios. Suena como algo menor comparado con lo que pudo pasar, lo sé, pero no saben cuánto extrañaba oler el café en las mañanas, las flores, o cuando llueve y huele a tierra mojada.
Me adapté porque no quedaba de otra. Seguí con mi vida, mi trabajo como diseñadora freelance desde casa, mis rutinas. Dejé de cocinar cosas elaboradas porque no podía saber si estaban bien sazonadas. Dejé de usar perfume porque no tenía sentido.
El mes pasado empecé a ir a un café cerca de mi casa para trabajar porque ya me estaba volviendo loca de estar encerrada todo el día. Siempre me sentaba en la misma mesa de la esquina.
Un día llegó un señor y se sentó en la mesa de al lado. Después de un rato me preguntó si podía conectar su laptop a mi contacto porque el WiFi no le funcionaba. Platicamos un poco. Se llama Daniel, tiene 41 años y es programador, también trabaja remoto.
Empezamos a coincidir seguido en el café. A veces platicábamos, a veces solo nos saludábamos. Hace dos semanas me invitó a desayunar un sábado. Fuimos a un lugar diferente que él conocía.
Estábamos platicando cuando me sirvieron el café y me quedé paralizada.
Podía oler el café. Después de seis años sin oler nada.
Pensé que estaba imaginando cosas. Me acerqué la taza otra vez y sí, ahí estaba el olor. Empecé a llorar ahí mismo. Daniel se asustó, pensó que le había pasado algo al café. Entre lágrimas le expliqué.
No lo podía creer. Empecé a oler todo lo que encontraba. La servilleta de papel, mi suéter, mi bolsa. Daniel pidió un pedazo de pastel de chocolate solo para que yo pudiera olerlo. Los dos lloramos de la emoción.
Al día siguiente fui corriendo con mi doctora. Me hizo estudios y me dijo que a veces, en casos muy raros, los nervios pueden regenerarse con el tiempo. Que es casi un milagro pero que pasa.
Han pasado dos semanas y sigo oliendo todo como si fuera la primera vez. Ayer fui al mercado y me quedé ahí parada oliendo las frutas, las flores, todo. La gente me veía raro pero no me importó.
Daniel y yo seguimos viéndonos. No sé qué somos todavía, apenas nos conocemos. Pero cada vez que lo veo pienso en que él estaba ahí justo cuando mi vida cambió otra vez.
A veces la vida te quita cosas y luego te las regresa cuando menos te lo esperas.
Gracias por leerme 🌸

Deja un comentario