Lone person walking on beach beneath sunset beside a coastal rock arch

El sol no solo ilumina el mundo: lo despierta.

Cada mañana derrama su fuego dorado sobre los árboles, y ellos, silenciosos, lo convierten en vida. Las hojas respiran, los troncos recuerdan, las raíces sostienen lo invisible.


Los animales caminan como si supieran un secreto antiguo: que todo está unido, que nada se pierde, que todo cambia de forma. El pájaro que vuela no se va, se transforma en aire; el río que corre no huye, aprende a seguir su destino.


La naturaleza no habla con palabras, pero lo dice todo. En cada brote hay un comienzo, en cada caída una enseñanza, en cada estación una muerte pequeña que abre la puerta a otra vida. Nada termina de verdad: solo cambia de piel.


El alma, si la miras sin miedo, es como el sol: constante incluso cuando las nubes la ocultan. A veces duele, a veces brilla, a veces se rompe en mil fragmentos para volver a juntarse de otra manera.
La muerte no es un final cerrado, sino una transformación silenciosa. Es la forma en que la vida se inclina y cambia de dirección. Es la energía que no desaparece, solo se mueve, se expande, se reinventa.

Todo es transmutación.

Charo

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