• Te van a llamar…

    Y te van a llamar » loca » porque lo estás , porque naciste con el don de ver las cosas de otra manera y eso les asusta …

    Te van a llamar » intensa » porque lo eres , porque naciste con el valor bien puesto para permitirte sentirlo todo plenamente y eso les intimida …

    Te van a llamar » egoísta «porque así es , porque descubriste que tu eres lo más importante en tu vida y eso no les conviene …

    Te van a llamar de muchas maneras , con muchos juicios , durante mucho tiempo , pero mantente firme en ti y en lo que quieres , y te prometo que un día te van a llamar para decirte …

    ¡GRACIAS POR EXISTIR ! 💕

    A. Jodorowsky _

    5MinutosdeReflexionypensamiento

  • Hay abrazos que…

    Hay abrazos que te transportan…otros te restauran…algunos te reinventan…hay que te acunan…te cicatrizan y te salvan.
    Hay abrazos que te resuelven…los hay que te sacuden…te curan…te llenan…te llevan…te vacían…te hacen nube y mar en calma.
    Abrazos que duran años…porque te impregnan…marcan…se quedan.
    Hay abrazos que no te tocan…ni siquiera te rozan…pero te ciñen hasta dejar huella.
    Hay abrazos que rodean…que alivian…que refrescan…que son casa y estrella.
    Abrazos que se dan con los brazos…con la voz…con los ojos…con la sonrisa…Los hay que no se dan y envuelven el alma completa.
    Ay…esos abrazos…en los que se atrapa «o escapa»…una vida entera….»💕

    Grela Bravo _

    5MinutosdeReflexionypensamiento

  • Unos zapatos…

    RECOMIENDO LEAN ESTA HISTORIA ES MUY BONITA.

    RIFA EN LA ESCUELA
    Amita es maestra en una escuela rural.
    Siempre encuentra una buena idea para motivar a sus queridos alumnos a los que tanto quiere.
    Hoy es día de evaluación.
    Para animar a sus alumnos a esforzarse y concentrarse en su trabajo, les dijo que daría un regalo al que obtuviera la mejor nota y que este regalo sería un bonito par de zapatos.
    Los alumnos comenzaron a escribir con entusiasmo y cada uno de ellos quería ser mejor.
    Después de recoger las hojas, la maestra se sorprendió al ver que todos los estudiantes habían respondido las preguntas perfectamente
    Elogió a sus alumnos por su esfuerzo y buen hacer, pero estaba confundida:
    «¿A quién le daré este regalo?»,
    …pensó para sí misma.
    La profesora pide la opinión de sus alumnos.
    Todos le ofrecen un sorteo, que además, es la mejor solución.
    Después de que todos aprobaron esta solución, la maestra les pide que escriban su nombre y apellido en una hoja de papel y luego los coloquen en la caja que esta en su escritorio.
    Los mezcla bien y le pide a un estudiante que elija uno al azar.
    La feliz y afortunada ganadora, es una niña llamada:
    «Amenan Sarah».
    Bajo los vítores y aplausos de los alumnos, la pequeña muy emocionada se adelanta a recibir su regalo, un regalo que necesita desesperadamente en este momento.
    Esta estudiante pertenece a una familia numerosa muy pobre, su padre quedó discapacitado luego de un grave accidente laboral y su madre trabaja lo más que puede como empleada de limpieza, su salario no alcanza para cubrir las necesidades de su hija y sus hermanos, es por ello que esta alumna siempre calza los mismos zapatos ya muy gastados del año pasado.
    Con lágrimas de alegría, Amenan Sarah recibe su hermoso regalo, abraza a su maestra y agradece a sus compañeros al borde de las lágrimas.
    Cuando la maestra regresa a casa, le cuenta todo a su esposo, quien la anima y le dice que está muy orgulloso de ella.
    Pero de repente, la mujer comienza a llorar.
    Sorprendido, su esposo le pregunta:

    • ¿Por qué lloras cariño?
      Limpiándose las lágrimas, ella le explica:
    • Cuando los estudiantes salieron de la clase, revisé todas las demás hojas de papel destinadas al sorteo, y encontré… ¡que todos los estudiantes habían escrito el nombre de Amenan Sarah!, en lugar de escribir el suyo propio, sabían que su compañero estaba en necesidad y eran solidarios con ella, eso es lo que me conmovió mucho.
      Solos quizas podemos hacer tan poco; pero juntos, podemos hacer mucho.💕

    Tomado de la red…

  • Y me volví adicta…

    Y Me Volví Adicta…
    A la tranquilidad…a la libertad…a la paz y a la soledad.
    A no tener que dar explicaciones de nada a nadie.
    A ser feliz con alguien…sin nadie o a pesar de alguien.
    Y me volví adicta…
    A regalarme todo el tiempo y espacio que deseé a mi misma.
    A no mendigar atención y cariño.
    A no regalar a cualquiera la oportunidad de entrar en mi mundo…en mi mente o en mi corazón.
    A disfrutar de los días de lluvia…como los días de sol.
    Y me volví adicta…
    A brillar con luz propia…a valerme por mi misma.
    A olvidarme del calendario y creer que siempre es Domingo.
    A quererme y hacer valer el amor propio.
    A sonreír y agradecer por todo.
    Amor propio no es pensar que eres perfecta o creer que eres físicamente hermosa…eso es vanidad.
    Amor propio es cuando reconoces la verdad.
    Cuándo reconoces tus carencias…tus límites…tus defectos y te aceptas…te amas y eres feliz a pesar de todo.
    Y a todo eso…me volví adicta poco a poco…..”

    • Boyo Lucio Martínez *
  • Cuando niño

    ¿Nunca les ha pasado que al recordar su infancia, lo que viene a su mente son detalles mínimos, al parecer sin importancia y de lo más simples?

    Cosas como el perfume que usaba nuestra abuela, o el olor de la comida de mamá, la breve imagen de algún atuendo el cual nos gustaba mucho vestir, o algún juguete que nos brindó mucha diversión en su momento.

    Sí, creo que a la mayoría de nosotros nos pasa, y nos preguntamos ¿porqué? ¿porqué recordamos con tanta claridad cosas aparentemente insignificantes, pero nos es imposible acordarnos de detalles grandes, que verdaderamente podrían haber marcado nuestra infancia?

    Muchas veces me lo cuestioné, no lograba encontrar lógica a eso …

    ¿Saben cual era el problema? Pretendía encontrar explicación a los recuerdos de mi infancia, analizándolos con la mentalidad de una persona adulta; Una persona adulta que olvidó la ingenuidad e inocencia de la niña que algún día fue, una persona adulta que aprendió del egoísmo y el rencor con el paso de los años. Una persona adulta que se enamoró del dinero, y de las cosas «valiosas» en el mundo, una persona adulta que ahora ve en lo material el verdadero sentido de la vida y la felicidad.

    Y es que cuando uno es niño, son las pequeñas cosas las que verdaderamente importan, cuando uno es niño, no conoce el significado de la hipocresía o el interés, cuando uno es niño sabe apreciar lo que verdaderamente importa, no necesita de dinero para ser feliz, y descubre verdaderos tesoros en las cosas sencillas, pequeñas y gratis que le ofrece el mundo.

    Cuando uno es niño, con un puñado de barro y unas cuantas hojas puede hacer el más gourmet de los platillos, cuando uno es niño con unas cuantas sábanas y una que otra tabla puede construír el más lujoso y envidiable castillo, cuando uno es niño con una silla y un plato puede montar sobre un flamante ferrari y ser corredor de fórmula 1, cuando uno es niño no necesita de computadoras, blackberry´s o dinero para tener a «los mejores padres del mundo», si mamá se saca un bombón de la cartera para nosotros, eramos los más afortunados del universo, y aún más allá.

    Cuando uno es niño, es capaz de vivir mil aventuras en una tarde, ir a Marte y regresar antes de que se sirva la cena, salvar el mundo, luchar contra el mal y terminar únicamente con algunas manchas de barro sobre la ropa como consecuencia.

    Cuando uno es niño no importa lo que se viste, o lo que se tiene, siempre se es feliz.

    ¿Por qué no atreverse a pensar como niño de vez en cuando? ¿por qué no hacer un esfuerzo por recuperar un poco de toda esa inmensa sabiduría que olvidamos cuando dejamos atrás nuestra niñez?

    ¡Atrévete a ser niño, aunque sea solo por un momento!! 😊💕

    Autor: Adrianna Rossi_✍️

    #5MinutosdeReflexionypensamiento

  • Lágrimas

    Ojalá..

    Tanto se habla de como nos sentimos cuando nos lastiman, pero qué hay de cuando es al revés.?
    Y es que a veces cometemos tantos errores en el camino que lastimamos a quien más nos ha querido y otras tantas hasta huimos.
    Ojalá supiéramos reparar el alma de quien hemos herido.
    Ojalá que con un perdón sincero se borraran las huellas de ese corazón que no supimos valorar.
    Ojalá no hubiéramos sido los causantes de tantas lágrimas derramadas y las noches en vela sin poder dormir.
    Ojalá tuviéramos el coraje de quedarnos y procurar reparar el daño causado.
    Ojalá no hubiéramos sido tan ciegos y darnos cuenta de cuánto daño sería causado por nuestros actos.
    Hemos estado en ambas caras de la moneda, pero sin duda alguna pesa más cuando nos ha tocado lastimar a esas personas que decimos amar.

    -Lucía Escalante G.

    https://www.instagram.com/luciaescalanteg/

    (Imagen a quien corresponda)

  • Un gran hombre…

    Es la primera vez que escribo sobre nosotros los hombres, hombres que siempre nos caracterizamos por ser el sexo fuerte, aunque muchas veces, caemos por debilidad.

    Un día, mi hermana lloraba en su habitación.

    Con mucha nostalgia, observé que mi padre se le acercó y le preguntó el motivo de su tristeza. Los escuché hablando por horas, pero hubo una frase tan especial que dijo mi padre ésa tarde, que hasta el día de hoy, 8 años más tarde, la recuerdo cada mañana y me llena de fuerza.

    Mi padre acariciándole el rostro, le dijo:

    • «Hija mía, enamórate de un Gran Hombre y no volverás a llorar.» Me pregunté tantas veces, cuál era la fórmula exacta para llegar a ser ése Gran Hombre y no dejarme vencer por las pequeñeces.

    Conforme pasan los años, descubrimos que si tan solo todos los hombres, lucháramos por ser grandes de espíritu, grandes de alma y grandes de corazón ¡el mundo sería completamente distinto!

    Aprendí que un Gran Hombre no es aquel que compra todo lo que desea, pues habemos tantos que hemos comprado hasta el cariño y el respeto de quienes nos rodean.

    Mi padre le decía:

    • No busques a un hombre que solo hable de sí mismo, sin preocuparse por ti.
      Ni aquel que se pase las horas halagando sus propios logros.

    No te aferres a un hombre que te critique y te diga lo mal que te ves.
    O lo mucho que deberías cambiar.

    ¿Para qué quieres a un hombre que te abandonará si no cambias, por un cabello más claro?,
    ¿Por unos ojos de otro color?
    ¿O por un cuerpo más esbelto?…
    Si no supo admirar la verdadera belleza que hay en tí.

    Cuántas veces me dejé llevar por la superficialidad de las cosas, haciendo a un lado a quienes realmente me entregaban su sinceridad e integridad.

    Me costó trabajo comprender que un «GRAN HOMBRE» no es el que llega más alto,ni el que tiene más dinero, casa, carro, ni el que vive rodeado de mujeres, ni mucho menos el más guapo.

    Un verdadero y Gran Hombre es aquel ser humano lleno de transparencia, que no oculta sus verdaderos sentimientos ni se refugia en vicios y cortinas de humo, es el que abre su corazón sin rechazar la realidad, es quien admira a una mujer por sus cimientos morales y grandeza interior.

    Un Gran Hombre, es el que camina de frente, sin bajar la mirada, es aquel que no miente y sabe llorar su dolor.

    Hoy mi hermana está felizmente casada, y ése Gran Hombre con quien se casó no era ni el más popular, ni el más perseguido, ni el más solicitado, ni mucho menos el más adinerado.

    Ése Gran Hombre es quien simplemente nunca la hizo llorar, es quien la hace sonreír por lo mucho que han logrado juntos, por todos sus recuerdos, por cada alegría que comparten y por ésos hijos que llenan sus vidas.

    Ése Gran Hombre, ama tanto a mi hermana que no se cansa de besar sus manos, y mucho menos sus labios. La quiere por quien ella es y por lo que son cuando están juntos.

    Se lo mando a mis «Amigos Hombres» para que hagan crecer a ése GRAN HOMBRE que llevan dentro.

    Y a mis «Amigas Mujeres» para que sepan elegir a ése GRAN HOMBRE que Dios tiene ya destinado para ustedes.

    A.T. 🤘❤

  • ¿CONSCIENTES…?

    ¡Ay, seres hermosos, frágiles, rotos, necesitados de amor y por lo mismo, bellí­simos!, emplead -“empleemos-“ la energía en hacernos conscientes del gesto! ¿Dónde estamos cuando estamos?, ¿Dónde al hablar?, ¿Dónde al mirar?, ¿Dónde al dar la mano? Porque resulta que nada es inocente. Se nos sale -“nos salimos en-“ el afán, la demostración, la competitividad en toda réplica emitida por inercia, en todo ver sin ver, en todo tocar sin piel. Ese no estar es el principio de violencia. Y a ese no estar violento respondemos con ataque por defensa. Superar la ascensión revolucionaria de esta violencia supone practicar un estar extático: a la velocidad del rayo, leer en el gesto del otro el dolor que le hace hacer daño; a la velocidad del rayo, reconocer el dolor del daño que el otro (nos) hace; a la velocidad del rayo sobreponerse a la necesidad de demostrar que se es; a la velocidad del rayo admitir que se está herido y que se requiere del otro para ser; a la velocidad del rayo, deponer el arma con que abrimos paso al reconocimiento; a la velocidad del rayo, transmutar lo cotidiano en excepcionalidad; a la velocidad del rayo, estar con los sentidos abiertos a gozar también la herida y la luz de la tarde, la sombra errante y la brisa antes, durante y después de la tormenta. Un estar extático es como vivir en arte. Mirarnos al mirar, hacernos al hacer, decirnos al decir, tocarnos al tocar.»

    Elena – La Fragua Bruta

    @lafraguabruta

    http://www.lafraguabruta.com

  • AMOR con mayúsculas

    UNA HISTORIA.

    «Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana, mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno, sufrió un infarto y cayó. Mi padre la levantó como pudo y, casi a rastras, la subió a la camioneta. A toda velocidad, sin respetar semáforos, la condujo hasta el hospital.
    Cuando llegó, por desgracia, ya había fallecido.
    Durante el sepelio, mi padre no habló; su mirada estaba perdida. Casi no lloró.
    Esa noche, sus hijos nos reunimos con él. En un ambiente de dolor y nostalgia, recordamos hermosas anécdotas y él pidió a mi hermano, teólogo, que le dijera donde estaría mamá en ese momento. Mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte, y de conjeturas de cómo y dónde estaría ella.
    Mi padre escuchaba con atención. De pronto pidió que lo lleváramos al cementerio.
    «¡Papá!», respondimos, «¡son las 11 de la noche, no podemos ir al cementerio ahora!».
    Alzó la voz, y con una mirada vidriosa dijo:
    «No discutan conmigo, por favor, no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa por 55 años».
    Se produjo un momento de respetuoso silencio, no discutimos más. Fuimos al cementerio, pedimos permiso al velador. Con una linterna llegamos a la tumba. Mi padre la acarició, oró y nos dijo a sus hijos, que veíamos la escena conmovidos:
    «Fueron 55 años… ¿saben? Nadie puede hablar del amor verdadero, si no tiene idea de lo que es compartir la vida con una mujer».
    Hizo una pausa, y se limpió la cara. «Ella y yo, estuvimos juntos en aquella crisis. Cambié de empleo…», continuó. «Hicimos el equipaje cuando vendimos la casa y nos mudamos de ciudad. Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la partida de los seres queridos, oramos juntos en la sala de espera de algunos hospitales, nos apoyamos en el dolor, nos abrazamos en cada Navidad, y perdonamos nuestros errores… Hijos, ahora se ha ido, y estoy contento, ¿saben por qué?
    Porque se fue antes que yo. Ella no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios. La amo tanto, que no me hubiera gustado que sufriera…».
    Cuando mi padre terminó de hablar, mis hermanos y yo teníamos el rostro empapado en lágrimas. Lo abrazamos, y él nos consoló: «Todo está bien, podemos irnos a casa; ha sido un buen día».
    Esa noche entendí lo que es el verdadero amor; dista mucho del romanticismo, no tiene que ver demasiado con el erotismo, ni con el
    sexo, más bien se vincula al trabajo, al complemento, al cuidado y, sobre todo, al verdadero amor que se profesan dos personas realmente comprometidas».

    Web

    mariomelito
    LAESPIRITUALIDAD
  • Temía estar sólo

    Temía estar solo…hasta que aprendí a quererme a mí mismo.

    Temía fracasar… hasta que me di cuenta que únicamente fracaso cuando no lo intento.

    Temía lo que la gente opinara de mí…hasta que me di cuenta que de todos modos opinan.

    Temía que me rechazaran… hasta que entendí que debía tener fe en mi mismo.

    Temía al dolor…hasta que aprendí que éste es necesario para crecer.

    Temía a la verdad…hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.

    Temía a la muerte… hasta que aprendí que no es el final… sino más bien el comienzo.

    Temía al odio…hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia.

    Temía al ridículo… hasta que aprendí a reírme de mí mismo.

    Temía hacerme viejo…hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.

    Temía al pasado… hasta que comprendí que es sólo mi proyección mental y ya no puede herirme más.

    Temía a la oscuridad… hasta que vi la belleza de la luz de una estrella.

    Temía al cambio… hasta que vi que aún la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.

    Hagamos que nuestras vidas cada día tengan mas vida y si nos sentimos desfallecer no olvidemos que al final siempre hay algo más.

    Hay que vivir plenamente porque la vida pasa pronto….»

    *Ernest Hemingway*