Hayas y robles

Esta historia también tiene que empezar con un…

 “Erase una vez, en los albores de la creación, que aparecieron los árboles, y sin que nadie les explicara las reglas, ellos solos se dividieron la tierra por especies, los fresnos se pegaron a los ríos, los olmos a las vastas llanuras, los pinos se apiñaron junto a la costa, nunca mejor dicho, y el roble y el haya, autoproclamados rey y reina, se instalaron en las montañas, él en las vertientes soleadas, ella, en las umbrías.

No parecían congeniar, pero como eran los monarcas, se esperaba de ellos que tuvieran descendencia, pero no terminaban de encontrar el momento, robles y hayas vivían a espaldas uno del otro, cada uno centrado en sus cosas. Sus reinos, se ignoraban.

Pero siempre existe una frontera entre dos reinos, y en esos lugares, el roce entre ambas especies hizo el cariño, y un roble y un haya… se enamoraron, si es que puede existir el amor entre árboles.

Sin embargo, para entonces ya era tarde, ambos reinos llevaban tanto tiempo sin relacionarse que no estaba bien visto que uno de sus miembros congeniara con los de la vertiente contraria de la montaña.

Pero el amor no entiende de fronteras ni reinos y gracias al polen del roble arrastrado por el viento, el haya fertilizó sus hayucos. Nadie sabía si eso era posible, ni siquiera ellos, pero a veces la Naturaleza rompe con lo que creemos posible y entra en el territorio del «¿Y por qué no?».

Durante el verano esos hayucos fueron engordando al sol, y agua no faltaba en la vertiente húmeda de la montaña. Los enamorados trataban de ser discretos, tenían miedo incluso a rozarse,  no fuera a ser que alguien los viera, así que mantenían las ramas lejos del otro. Pero se acercaba el invierno, y la tentación de permanecer dormidos tantos meses sin sentir la savia cerca de su amor les hizo arriesgar, porque es sabido que para lograr la felicidad, siempre has de arriesgar algo. Sus ramas se tocaron, y una vez juntas, ya no quisieron separarse, así estuvieron semanas sin darse cuenta, entonces ambas cortezas se fusionaron, aunque quisieran, ya no podrían separarse.

Debido a este desliz fueron descubiertos, juzgados y castigados de inmediato, la justicia arbórea no tiene lista de espera, es inmediata. Serían arrancados de raíz, había que acabar con ese ejemplo.

Cuando el haya supo el castigo no se lo pensó dos veces y lanzó todos sus hayucos al viento aprovechando una ráfaga que soplaba con fuerza,  aunque ellos dos murieran, al menos su descendencia sobreviviría. Pero la reina de las hayas envió cuervos a eliminarlas, ninguna debía  germinar.

Todas y cada una de las que cayeron en tierra fueron devoradas llenando la tripa de las aves. Menos una, que cayó en el rio. Esa nunca la vieron.

Flotando sobre las aguas recorrió muchos kilómetros, llegó a un valle, se posó sobre la arena, y con la llegada de la primavera brotó, de pronto se encontró con una situación problemática, algo la decía que la sombra de esos fresnos no la dejarían crecer. Ella se sentía haya, pero no existían alrededor otras con quien compararse. 

“Lastima” –pensó- “sin el sol en verano, nunca podré crecer”.

Un día, diminuta ella, notó que alguien la arrancaba del suelo, por suerte no habían dejado su raíz desnuda y la  mantenían con algo de tierra mientras avanzaban. Porque, efectivamente, notaba que se estaba moviendo, la llevaban a algún sitio. En un momento dado notó el sol y también que sus raíces volvían a estar firmes en la tierra con humedad de sobra. Era el momento de crecer.

Pasaron los años, y se convirtió en un haya asombrosa, sus hojas desprendían un brillo verdoso especial. Un día un cuervo se posó en sus ramas, la estuvo observando y finalmente le habló en ese lenguaje que todos los seres vivos conectados con la tierra conocen.

-Tienes hojas con el color y brillo del haya –la dijo- pero la forma del roble.

-¿Y eso que significa? -respondió educada el haya- Nunca vi un roble o un haya.

-Hay muchos por las montañas, pero tú eres diferente.

-¿No existe nadie como yo?

-No que yo sepa, pero soy joven…déjame preguntar a los mayores.

Y diciendo esto voló, pasados unos días el haya pensó que no volvería a ver a ese cuervo, pero  regresó, se posó de nuevo en sus ramas y le habló.

-Tengo algo que contarte – le dijo-.

A continuación le explicó la historia sucedida años atrás, unos acontecimientos que se había mantenido de generación en generación entre cuervos, hayas y robles porque nunca más se había vuelto a repetir algo igual. El haya supo de sus padres, de su triste final y de lo afortunada de su existencia.

Estaba feliz de estar viva, pero la tristeza de lo sucedido la embargaba, sus padres habían dado su vida para que ella lograra existir. Sin poder evitarlo, su ánimo se oscureció, y de pronto, el cuervo vio como las hojas de ese haya se volvían de un color rojizo.

Sigue viva, cada mes de mayo brota de un rojo vivo, luego se va oscureciendo durante el verano, al llegar el otoño, el momento en que sus padres murieron, sus hojas se vuelven negras.

Nota: Este árbol surgió de forma natural en la comarca de  Rohan en Bohemia (República Checa) donde fue descubierto el 1888. Se cree que es un híbrido espontáneo entre Fagus latifolia “Atropurpúrea” y Fagus quercifolia, yo solo he creado un cuento basado en su existencia asombrosa. Es una historia que yo contaba a mis hijos de pequeños para explicarles porqué teníamos un haya con hojas de roble en el jardín.

Este ejemplar lo obtuve de un vivero holandés especializado en variedades raras de hayas y robles hace ya más de veinticinco años, era diminuta, pero la saqué adelante y cada año, al brotar es como si se encendiese un foco en el jardín. Luego en otoño, se oscurece hasta apagarse del todo.  No es nada fácil obtener un ejemplar, yo he probado a reproducir las semillas pero aun no tuve éxito, aunque lo seguiré intentando.

FIN

Tomado de la Red

Un comentario en “Hayas y robles

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: