Estamos vivas, chingao! Y con eso ya tenemos motivo suficiente para celebrar.
A ver, mujer, si hoy no tienes ganas de arreglarte, no te arregles. Si quieres andar en pijama todo el día, adelante. Pero tampoco hagamos de eso una tradición nacional, porque una cosa es descansar y otra muy distinta estacionarse.
Mírate bien. No eres un auto viejo abandonado en un lote, lleno de polvo, con una llanta ponchada y un gato durmiendo en el cofre. ¡No, señora! Tú eres un auto clásico.
Y los autos clásicos se cuidan. Se pulen. Se mantienen. Se presumen.
Que si te quieres pintar el cabello, píntatelo. Que si te gusta dejarlo canoso, déjalo canoso. Que si usas maquillaje, úsalo. Que si no usas maquillaje, ponte aunque sea tu cremita para que esa piel diga: “Aquí vive una mujer que se quiere”.
Porque arreglarse no es vanidad. Vanidad es querer impresionar a otros. Amor propio es mirarte al espejo y decir: “Voy a consentirme porque me lo merezco”.
No importa si tienes 50, 60, 70 o más. Los años no te convierten en auto viejo. Lo que te envejece es dejar de disfrutar, dejar de cuidarte y dejar de reconocerte.
Así que levanta esa cara bonita, acomódate el cabello, ponte algo que te haga sentir cómoda y recuerda esto: los autos viejos se olvidan, pero los autos clásicos llaman la atención dondequiera que pasan.
Y tú, mi reina, no naciste para ser chatarra emocional ni decoración de cochera.
Naciste para ser una joya clásica, elegante, fuerte, con historia, con carácter y con muchos kilómetros de sabiduría recorridos. Así que arranca motores, que todavía queda camino por disfrutar. ¡Y que se note que seguimos vivas.!
☕️🍂🪻©️Milka MagTorre
#soymilkamagtorre
#noborreselautor

Deja un comentario