• Los indios Cherokee tienen un ritual muy especial a través del cual los niños pasan a ser adultos. 

    Cuando el niño empieza su adolescencia, su padre lo lleva al bosque, le venda los ojos y se va, dejándolo solo.

    El joven tiene la obligación de sentarse en un tronco toda la noche y no puede quitarse la venda de los ojos hasta que los rayos del sol brillan de nuevo al amanecer. 

    Él no puede pedir auxilio a nadie. Pero una vez que sobrevive esa noche, ya es un hombre. Esta es una experiencia personal y el joven tiene prohibido comentar o hablar de su vivencia con los demás chicos.

    Durante la noche, como es natural, el joven está aterrorizado. 

    Él puede oír toda clase de ruidos: bestias salvajes que rondan a su alrededor, lobos que aúllan… o quizás, hasta algún humano que puede hacerle daño. 

    Escucha el viento soplar y la hierba crujir, pero debe permanecer sentado estoicamente en el tronco, sin quitarse la venda, ya que esta es la única manera en que puede llegar a ser un hombre ante los ancianos de su tribu.

    Finalmente, después de esa horrible noche, aparece el sol y el niño se quita la venda… es entonces cuando descubre a su padre sentado junto a él. 

    Su padre no se ha separado de su lado ni siquiera un instante, velando durante la noche en silencio, listo para proteger a su hijo de cualquier peligro sin que él se dé cuenta.

  • PONLE  UN  ÁNGEL…

    PONLE  UN  ÁNGEL…

    A todo el que quieras ver protegido, “PONLE UN ÁNGEL”.

    Cuando te acuestes a dormir pon un ángel en cada puerta y en cada ventana.

    Jamás podrá acercarse alguno que lleve intenciones negativas.

    Si lo logra, sentirá un desgano súbito y se alejará rápidamente, porque las vibraciones potentísimas del bien dominan las del mal como la luz ilumina a la oscuridad.

    Cuando salgas dejando tu casa sola, rodéala de ángeles. Sienta un ángel al lado del chofer que te lleva o que lleva a tus seres queridos.

    Esto es el amor en acción. Pruébalo una sola vez y quedarás para siempre convencido.

    Te Pongo un ÁNGEL

    Autora: Conny Méndez.

  • AL SAGRADO MASCULINO

    Creo en los hombres poetas, soñadores, magos, escritores, alquimistas, artistas, maestros e intuitivos.

    Creo en los hombres a los que les gusta bailar y cantar y hacer de la vida una celebración.

    Creo en los hombres que abrazan a su niño interior herido, escuchan y abrazan la verdad.

    Creo en los hombres que quieren sanar y ayudar a otros a sanarse a sí mismos.

    Creo en los hombres que se niegan a ser esclavos de su propia herida y que, a pesar del dolor, la limpian y sanan pacientemente, con amor y valor.

    Creo en los hombres que vienen de las estrellas y recuerdan el poder de sus alas, el poder de sus manos y el poder de sus corazones.

    Creo en los hombres que conocen la intuición y la usan como su brújula.

    Creo en los hombres que comparten la libertad porque son libres y no conocen otra forma de vida.

    Creo en hombres protectores de la energía femenina, que saben leer los ojos de su amada y que no pretenden cambiarla, simplemente para acompañarla sabiamente en su Ascención.

    Encontrado en la web ✨

  • Decirte adios…

    Dicen que cuando uno ha cumplido lo que vino a hacer a este mundo, se va. Como si ya no tuviera nada más que hacer aquí. 

    Somos los que aún seguimos vivos en esta tierra, los que tendremos que encontrarle un significado al dolor, para que no nos quedemos atrapados en él perdiendo de vista nuestra tarea. 

    Pero por el momento tendremos que tener paciencia. Primeramente con nosotros mismos. En ningún lado está escrito cómo habremos de transitar nuestro duelo. Es personal y único. Y pretender encasillarlo para comodidad de otros no hará sino prolongar indefinidamente el sufrimiento y estancarnos en un pantano del que nos costará salir.

    Será necesario que nos apoyemos en las personas que nos quieren, como si fuésemos niños otra vez. Los necesitamos para transitar confiados este sendero desconocido, este camino misterioso que tarde o temprano todos tendremos que atravesar. Sin olvidar, como dijo C.S Lewis al perder a Joy, que el dolor que ahora sentimos es parte de la felicidad de entonces.

    Cuando uno atraviesa en profundidad un duelo es como si volviera a nacer. Nos parece haber atravesado un canal de parto oscuro, resbaladizo, en que nos sentimos comprimidos, asustados. En el que por momentos no podemos ver la luz al final del túnel.

    Pero un día sacamos la cabeza, vemos al sol, otras caras nos sonríen. Nos damos cuenta de que no estamos solos. Que no somos los únicos seres en el universo que han sufrido una pérdida. Y, lo más importante, que nuestros seres queridos que murieron siguen viviendo en nuestro corazón.

    Y el mejor homenaje que tal vez podamos hacerles es vivir nuestra vida plenamente. Agradecidos por el tiempo que los tuvimos junto a nosotros y confiados en que volveremos a estar juntos otra vez…

    Me hubiera gustado decirte adiós… 

    AutorDesconocido_

    #5MinutosdeReflexionypensamiento

  • Una mujer maya cansada de la rutina del campo y de tanto trabajo duro, decidió vender su casita.

    Como sabía que su vecino era un destacado poeta, decidió pedirle el favor que le hiciera el aviso de venta.

    El aviso decía:

    «Vendo un pedacito de cielo, adornado con bellos árboles frutales y de maderas finas, donde todos los dias las aves ofrecen conciertos con sus mejores cantos y un cristalino cenote con el agua más pura que jamás hayan visto».

    El poeta tuvo que marcharse por un tiempo, pero a su regreso decidió visitar a sus nuevos vecinos, pensando que aquél hombre del aviso se había mudado.

    Su sorpresa fue mayor al ver a la mujer maya  trabajando en sus faenas.

    El poeta preguntó:

    – ¡Amiga! ¿No se iba de aquí ?

    La mujer  con una sonrisa le respondió: –

    – No mi querido vecino, después de leer el aviso que usted me hizo, comprendí que tenía el lugar más maravilloso de la tierra y que no existe otro mejor…

    Moraleja: No esperes a que venga un poeta para hacerte un aviso que diga lo maravillosa que es tu vida, tu hogar, tu familia y lo que con tanto trabajo hoy posees.

    (Créditos al Autor)

  • Decirle “hasta aquí llegué” a una persona que te está haciendo pedazos la cabeza y rompiendo el alma, es salvarse la vida, no lo dudes…

    Decimos que el amor duele, pero eso no es cierto. 

    No es así…

    Duele La soledad, duele la hipocresía, las palabras duelen, las mentiras duelen, el rechazo duele, el silencio duele, el olvido duele y perder a alguien que amas  duele.

    El amor nunca duele…

    Te dolería si te tratan bonito, si te aman, te respetan, te valoran, te toman en cuenta, te preguntan como estás, se preocupan por ti cada día, y tu opinión  vale mucho, pienso que éso es amor y si lo que hacen es todo lo contrario entonces no es amor…

    Hay que entender que El silencio es el grito más fuerte , si alguien se queda sin habla es porque su corazón está demasiado cansado para las palabras …

    El deseo de aferrarnos a las cosas que nos lastiman choca con la realidad,  porque cuándo te liberas todo cambia…

    El tiempo nos va quitando posesiones, relaciones, personas, estatus, salud…       

    Por eso, retener cuando algo te hace daño no tiene sentido y solo genera tristeza, frustración y dolor…

    Pero a veces no estamos preparados para soltar, nos han enseñado a aferrarnos y no aprendimos a fluir, a aceptar y vivimos en negación…

    No siempre es fácil soltar, pero siempre te sentirás mejor después de alejarte de todo aquello que nos quita la paz y la tranquilidad…

    Nunca es tarde para volver a empezar, es bueno recordar que el espíritu también debe sanarse, que se puede empezar por buscar esa magia que solo existen en tu interior…

    No debes esperar a que llegue nada externo para hacerlo, activa tu fe, ten compasión de ti, humildad para contigo, perdónate, obsérvate…

    Quiérete, cúrate, ármate, abrázate, purifícate, cauteriza tus heridas, vuelve a soñar otra vez. Deja que el amor guíe tu corazón, la lógica guíe tu mente y la fe guíe tu alma..

    Piensa que…

    «Si tienes un carisma bonito, un alma bonita y una esencia bonita, si tu bailas bonito y miras bonito, y abrazas bonito, besas bonito y quieres bonito, créeme, mereces alguien que te quiera igual de bonito»…

    Una vez leí que: «El secreto no es correr detrás de las mariposas… es cuidar el jardín para que ellas vengan hacia TI».

    Piénsalo mereces a alguien que te ame como tú eres capaz de amar…

    No te mereces menos… Sé exclusivo y recuerda que tu eres primero que nada…

    Te deseo todo lo qué te mereces💕

  • Monotonía

    Es cierto que para cada uno de nosotros el armazón de nuestros días se muestra acotado y se repite jornada tras jornada dejando tras de sí una suave (o no tanto) monotonía. Y así se va urdiendo el entramado de nuestra vida en donde es fácil adormilarse y poco a poco, apagarse. Sin embargo, cada día amanece como una aventura virgen, diferente a la anterior, si te regalas a ti mismo con el mejor de los presentes, jugar al juego del descubrimiento.

    Cada ser con quien te cruzas está librando posiblemente una batalla en su interior. Asómate y, con mucha suavidad, deposita en él una flor que tal vez, no le sirva para batallar pero sin duda le reconfortará. Con esa flor contribuirás a sembrar en su día una semilla de amor que no sabes con qué abono crecerá y hasta donde podrá llegar. Desde luego a ti también te transformará, porque te acercará más a la esencia de lo que realmente eres y que está, ahí, durmiente y esperando despertar.

    Tampoco tiene que resultar agradable a tus sentidos todo aquello que surge ante ti, no caigas en ese engaño porque no todas las experiencias lo serán …. pero no permitas que tu ego se apropie ni de las unas ni de las otras. No es a ti a quien le están ocurriendo, la vida está ocurriendo ante ti y tú estás ahí, sumergido en la experiencia, impregnándote de ella. Tú estás ahí, viviendo.

    Y es que primero me doy cuenta y entonces, me hago cargo.

    www.avachanterapias.com

    #Pedrezuela #espiritualidad #crecimientopersonal #terapiascomplementarias #reiki #caminointerior #meditación #budismo #felicidad #mente #mentesana #medoycuenta #mehagocargo #serfeliz #ser #vida #vidaconsciente #consciencia #experiencia #amor #compasión #amor #observación

  • Al dejar tu cuerpo

    CUANDO UN ALMA DEJA SU CUERPO

    Cuando un alma deja su cuerpo biológico, sobreviene una expansión de consciencia, una sensación de inmensa paz y liberación.

    Las almas nunca parten solas, nadie muere solo, por lo general son acompañados por familiares que partieron antes y que vienen a acompañarles. También guías espirituales se hacen presentes para tranquilizarles y acompañarles en su trayecto.

    Algunas veces son llevados a lugares de recuperación, sobretodo si se pasó por una muerte inmediata o por una larga y desgastante enfermedad o si  tuvo una vida difícil.

    La persona que abandona su cuerpo recibe y percibe con agrado nuestros pensamientos de agradecimiento por su vida.

    Siempre podemos ayudarles con nuestras palabras y pensamientos tranquilizadores para evitar supreocupación o apego a este plano. 

    El alma se despide una vez que siente y percibe que sus familiares están más tranquilos. Por lo general se hacen presentes en su cuerpo de energía a través de los sueños.

    Lo que más necesita una persona al abandonar su base fisiológica, es sentirnos y saber qué vamos a estar bien.

    El más grande regalo que podemos ofrecer a una persona cuando abandona su cuerpo es nuestra propia Paz y Energía Amorosa.

    En honor para todas las almas que están experimentando su tránsito o transición. Amor y Respeto para todos los que están despidiendo a un Ser querido. Que estén bien! 

    Paz en sus corazones.

    Web 

    #mariomelito 

    #LAESPIRITUALIDAD

  • Hayas y robles

    Esta historia también tiene que empezar con un…

     “Erase una vez, en los albores de la creación, que aparecieron los árboles, y sin que nadie les explicara las reglas, ellos solos se dividieron la tierra por especies, los fresnos se pegaron a los ríos, los olmos a las vastas llanuras, los pinos se apiñaron junto a la costa, nunca mejor dicho, y el roble y el haya, autoproclamados rey y reina, se instalaron en las montañas, él en las vertientes soleadas, ella, en las umbrías.

    No parecían congeniar, pero como eran los monarcas, se esperaba de ellos que tuvieran descendencia, pero no terminaban de encontrar el momento, robles y hayas vivían a espaldas uno del otro, cada uno centrado en sus cosas. Sus reinos, se ignoraban.

    Pero siempre existe una frontera entre dos reinos, y en esos lugares, el roce entre ambas especies hizo el cariño, y un roble y un haya… se enamoraron, si es que puede existir el amor entre árboles.

    Sin embargo, para entonces ya era tarde, ambos reinos llevaban tanto tiempo sin relacionarse que no estaba bien visto que uno de sus miembros congeniara con los de la vertiente contraria de la montaña.

    Pero el amor no entiende de fronteras ni reinos y gracias al polen del roble arrastrado por el viento, el haya fertilizó sus hayucos. Nadie sabía si eso era posible, ni siquiera ellos, pero a veces la Naturaleza rompe con lo que creemos posible y entra en el territorio del «¿Y por qué no?».

    Durante el verano esos hayucos fueron engordando al sol, y agua no faltaba en la vertiente húmeda de la montaña. Los enamorados trataban de ser discretos, tenían miedo incluso a rozarse,  no fuera a ser que alguien los viera, así que mantenían las ramas lejos del otro. Pero se acercaba el invierno, y la tentación de permanecer dormidos tantos meses sin sentir la savia cerca de su amor les hizo arriesgar, porque es sabido que para lograr la felicidad, siempre has de arriesgar algo. Sus ramas se tocaron, y una vez juntas, ya no quisieron separarse, así estuvieron semanas sin darse cuenta, entonces ambas cortezas se fusionaron, aunque quisieran, ya no podrían separarse.

    Debido a este desliz fueron descubiertos, juzgados y castigados de inmediato, la justicia arbórea no tiene lista de espera, es inmediata. Serían arrancados de raíz, había que acabar con ese ejemplo.

    Cuando el haya supo el castigo no se lo pensó dos veces y lanzó todos sus hayucos al viento aprovechando una ráfaga que soplaba con fuerza,  aunque ellos dos murieran, al menos su descendencia sobreviviría. Pero la reina de las hayas envió cuervos a eliminarlas, ninguna debía  germinar.

    Todas y cada una de las que cayeron en tierra fueron devoradas llenando la tripa de las aves. Menos una, que cayó en el rio. Esa nunca la vieron.

    Flotando sobre las aguas recorrió muchos kilómetros, llegó a un valle, se posó sobre la arena, y con la llegada de la primavera brotó, de pronto se encontró con una situación problemática, algo la decía que la sombra de esos fresnos no la dejarían crecer. Ella se sentía haya, pero no existían alrededor otras con quien compararse. 

    “Lastima” –pensó- “sin el sol en verano, nunca podré crecer”.

    Un día, diminuta ella, notó que alguien la arrancaba del suelo, por suerte no habían dejado su raíz desnuda y la  mantenían con algo de tierra mientras avanzaban. Porque, efectivamente, notaba que se estaba moviendo, la llevaban a algún sitio. En un momento dado notó el sol y también que sus raíces volvían a estar firmes en la tierra con humedad de sobra. Era el momento de crecer.

    Pasaron los años, y se convirtió en un haya asombrosa, sus hojas desprendían un brillo verdoso especial. Un día un cuervo se posó en sus ramas, la estuvo observando y finalmente le habló en ese lenguaje que todos los seres vivos conectados con la tierra conocen.

    -Tienes hojas con el color y brillo del haya –la dijo- pero la forma del roble.

    -¿Y eso que significa? -respondió educada el haya- Nunca vi un roble o un haya.

    -Hay muchos por las montañas, pero tú eres diferente.

    -¿No existe nadie como yo?

    -No que yo sepa, pero soy joven…déjame preguntar a los mayores.

    Y diciendo esto voló, pasados unos días el haya pensó que no volvería a ver a ese cuervo, pero  regresó, se posó de nuevo en sus ramas y le habló.

    -Tengo algo que contarte – le dijo-.

    A continuación le explicó la historia sucedida años atrás, unos acontecimientos que se había mantenido de generación en generación entre cuervos, hayas y robles porque nunca más se había vuelto a repetir algo igual. El haya supo de sus padres, de su triste final y de lo afortunada de su existencia.

    Estaba feliz de estar viva, pero la tristeza de lo sucedido la embargaba, sus padres habían dado su vida para que ella lograra existir. Sin poder evitarlo, su ánimo se oscureció, y de pronto, el cuervo vio como las hojas de ese haya se volvían de un color rojizo.

    Sigue viva, cada mes de mayo brota de un rojo vivo, luego se va oscureciendo durante el verano, al llegar el otoño, el momento en que sus padres murieron, sus hojas se vuelven negras.

    Nota: Este árbol surgió de forma natural en la comarca de  Rohan en Bohemia (República Checa) donde fue descubierto el 1888. Se cree que es un híbrido espontáneo entre Fagus latifolia “Atropurpúrea” y Fagus quercifolia, yo solo he creado un cuento basado en su existencia asombrosa. Es una historia que yo contaba a mis hijos de pequeños para explicarles porqué teníamos un haya con hojas de roble en el jardín.

    Este ejemplar lo obtuve de un vivero holandés especializado en variedades raras de hayas y robles hace ya más de veinticinco años, era diminuta, pero la saqué adelante y cada año, al brotar es como si se encendiese un foco en el jardín. Luego en otoño, se oscurece hasta apagarse del todo.  No es nada fácil obtener un ejemplar, yo he probado a reproducir las semillas pero aun no tuve éxito, aunque lo seguiré intentando.

    FIN

    Tomado de la Red

  • LA LIBÉLULA

    El cuento de LA LIBÉLULA

    Del libro «Cuentos para crecer y curar» de Michel Dufour

    «En el fondo de un viejo estanque vivía un grupo de larvas que no comprendían por qué cuando alguna de ellas ascendía por los largos tallos de lirio hasta la superficie del agua, nunca más volvía a descender donde ellas estaban.

    Se prometieron una a otra que la próxima de ellas que subiera hasta la superficie, volvería para decirles a las demás lo que le había ocurrido.

    Poco después, una de dichas larvas sintió un deseo irresistible de ascender hasta la superficie.

    Comenzó a caminar hacia arriba por uno de los finos tallos verticales y cuando finalmente estuvo fuera se puso a descansar sobre una hoja de lirio. Entonces experimentó una transformación magnifica que la convirtió en una hermosa libélula con unas alas bellísimas.

    Trató de cumplir su promesa, pero fue en vano.

    Volando de un extremo al otro de la charca podía ver a sus amigas sobre el fondo.

    Entonces comprendió que incluso si ellas a su vez hubieran podido verla, nunca habrían reconocido en esta criatura radiante a una de sus compañeras.

    El hecho de que después de esa transformación que llamamos muerte, no podamos ver a nuestros amigos o familiares, ni comunicarnos con ellos, no significa que hayan dejado de existir…

    «LA MUERTE, NO ES MÁS QUE UN CAMBIO DE MISIÓN».

    León Tolstoi