• A la niña que…

    A la niña que un día fui le daría las gracias por el tamaño de sus sueños, por no cansarse jamás de soñar, por confiar en sus propias aspiraciones.
    A la niña que un día fui le diría que tuviera menos miedo, porque las peores cosas de la vida llegan sin avisar y no son aptas para cobardes.
    Que mirara la vida de frente y en presente, que se preocupara un poquito menos por lo que pasará y mucho más por lo que -le- pasa.
    A aquella niña que un día fui le diría que le diera todavía más besos a sus abuelos, que aprovechara el tiempo para crear recuerdos, porque jamás tendría mayor patrimonio que ése.
    A esa niña le aconsejaría que volviera a confiar ciegamente en el amor, a entregarse a la pasión y escuchara, por encima de todo, los consejos de su propio corazón.
    La vida duele mucho más por todo aquello que queda pendiente que por lo que se disfrutó.
    Le confesaría que la adulta que ahora soy jamás se ha arrepentido por amar con todo el alma, ni por querer con la fuerza arrolladora de un huracán, que nunca se sintió tan viva como aquellas noches de escarcha y miradas cómplices.
    A la niña que un día fui le diría que se esforzara al máximo, cada día, y que nunca se creyera experta en nada. También le recordaría que la vida es y será una carrera de fondo constante por superarse a sí misma, pero jamás una competición contra nadie ni a costa de los demás.
    Le diría que las personas nunca son medios para conseguir un fin y que los triunfos deben venir de la mano del sacrificio y el talento.
    Le insistiría en que puede ser lo que le dé la gana de ser, que no caiga en prejuicios ni se encasille y que siempre tenga presente que la vida es diversidad, tolerancia y respeto.
    A la niña que un día fui le haría ponerse delante del espejo y decirse lo mucho que se gusta a sí misma, para que con los años no se le llenara la cabeza de complejos y dolor.
    A la niña que un día fui le aconsejaría que intentara ser más capaz de pedir ayuda y de decir más veces te quiero. Que nunca perdiera el tiempo odiando a nadie y que jamás se quedara a esperar a quien no supo andar a su lado.
    Pero, sobre todo, si pudiera ponerme delante de la niña que un día fui, le daría un abrazo y le confirmaría que lo está haciendo bien.
    Le diría que el futuro está lleno de gente que la quiere por lo que es, por cómo es, y que tiene que estar tremendamente orgullosa de sus propios méritos.

    Anda tranquila, pequeña, el mundo es tuyo.

    Dinamita en los ojos.

  • Reflexión

    Reflexión    

    Un día, un niño entró en su casa dando patadas en el suelo y gritando muy molesto.

    Su padre lo llamó, pero él siguió diciendo irritado:

    «¡PAPÁ! ¡TE JURO QUE TENGO MUCHA RABIA!… Pedro NO debió hacer eso conmigo; por eso, espero que todo le vaya mal! !LO ODIO!»

    Su padre, un hombre muy sabio, escuchaba con calma a su hijo, quien continuaba diciendo:

    «Imagínate que el estúpido me humilló frente a mis amigos ¡NO ACEPTO ESO! Ojalá que NO vaya más a la escuela».

    El padre siguió escuchando; se dirigió hacia una esquina del garaje de la casa de donde cogió un saco lleno de carbón que llevó hasta el final del jardín y le propuso a su hijo lo siguiente:

    – «¿Ves aquella camisa blanca que está en el tendedero?

    Hazte la idea de que es Pedro y cada pedazo de carbón que hay en esta bolsa es un mal pensamiento que va dirigido a él.

    TÍRALE TODO EL CARBÓN QUE HAY EN EL SACO, HASTA EL ÚLTIMO PEDAZO.

    Después, yo volveré para ver cómo quedó.»

    El niño se lo tomó como un juego y comenzó a lanzar los carbones, pero como el tendedero estaba lejos, pocos carbones acertaron la camisa.

    Cuando el padre regresó, le preguntó:

    – Hijo ¿QUÉ TAL TE SIENTES?

    – Cansado, ¡pero mejor, papá!… Mira, acerté algunos pedazos de carbón a la camisa.

    El padre tomó al niño de la mano y le dijo:

    – Ven conmigo, quiero mostrarte algo.

    Lo colocó frente a un espejo en el que pudiera ver todo su cuerpo…

    ¡QUÉ SUSTO ! Estaba todo manchado y sólo se le veían los dientes y los ojos.

    En ese momento el padre dijo:

    – «HIJO, como pudiste observar, la camisa quedó un poco sucia, pero NO es comparable con lo sucio que quedaste tú. El mal que deseas a otros se nos devuelve y multiplica en nosotros. Por más que quieras o puedas perturbar la vida de alguien con tus pensamientos, los residuos y la suciedad siempre quedan en ti.

    – CUIDA TUS PENSAMIENTOS, porque se transforman en palabras… 

    – CUIDA TUS PALABRAS, porque se transforman en acciones… 

    – CUIDA TUS ACCIONES, porque se transforman en hábitos…

    – CUIDA TUS HÁBITOS, porque moldean tu carácter.

    – ¡Y CUIDA TU CARÁCTER, PORQUE DE ÉL DEPENDERÁ TU DESTINO!

  • Hecha de retazos. 

    Estoy hecha de retazos

    Pedacitos coloridos de cada vida que pasa por la mía y que voy cosiendo en el alma.

    No siempre son bonitos, ni siempre felices, pero me agregan y me hacen ser quien soy.

    En cada encuentro, en cada contacto, voy quedando mayor..

    En cada retazo una vida, una lección, un cariño, una nostalgia …

    Que me hacen más persona, más humana, más completa.

    Y pienso que es así como la vida se hace: de pedazos de otras gentes que se van convirtiendo en parte de la gente también.

    Y la mejor parte es que nunca estaremos listos, finalizados …

    Siempre habrá un retazo para añadir al alma.

    Por lo tanto, gracias a cada uno de ustedes, que forman parte de mi vida y que me permiten engrandecer mi historia con los retazos dejados en mí. Que yo también pueda dejar pedacitos de mí por los caminos y que puedan ser parte de sus historias.

    Y que así, de retazo en retazo podamos convertirnos, un día, en un inmenso bordado de “nosotros”.

    Estoy hecha de retazos. Gracias por cada retazo.💕

    Cora Coralina .

    #5MinutosdeReflexionypensamiento

  • Escribe

    Escribe…
    …desata tus manos,
    anuda tu lengua…
    Describe…
    …plasma los colores de un arcoíris, ¿te atreves?
    O la magia que hay en la sonrisa de un niño, si, verás que puedes..
    Presiente…
    Siente,
    escribe…
    …el gemido de gozo de los amores encendidos..
    El llanto de un corazón roto,
    un recuerdo,
    un olvido..
    La humedad de los besos en unos labios compartidos…
    Viste al sueño, de ensueño,
    describe un suspiro…
    Desnuda el alma, siente como tirita de frío…
    La poesía es la esencia de otros mundos,
    es lenguaje divino…
    Y hasta que la tinta se agote y el papel aguante,
    siente,
    presiente,
    y escribe….

  • Padre

    Hay padres que son paisajes infranqueables.  

    Que se atrincheran detrás de sus cuerpos para ser siempre esos eternos desconocidos a los que besas en la mejilla.

    Hay padres niño que conservaron toda la magia entre sus manos hasta el final de sus días.

    Que hicieron de esta triste realidad un maravilloso juego.

    Hay padres tiranos y dictadores que no te quieren y a los que tú no estás obligado a querer porque lo único que hicieron fue joderte la vida.

    Hay padres que se creyeron que tú les pertenecías y que eligieron tu carrera, tus gustos y tus parejas por ti, porque si no hacías lo que ellos querían te retiraban su afecto.

    Hay padres que te enseñaron a ser libre y así te quisieron.

    Hay padres a los que la palabra padre se les queda grande porque tienen el alma muy pequeña, que se desentendieron de las madres y del futuro, que huyeron nada más saber que iban a ser padres y por eso hay padres cuyos lugares ocupan las madres o las abuelas o los abuelos con doble ración de besos.

    Hay padres que estuvieron ausentes porque había que comer.

    Hay padres que jamás recogieron un plato, cambiaron un pañal o limpiaron la mierda de su retrete porque aprendieron que ellos como hombres tenían el privilegio de que se les sirviera.

    Hay padres que entendieron que todo iba también con ellos y asumieron su parte del trato sin esperar un aplauso.

    Hay padres como el mío que no existen y no son, porque una familia no es una multiplicación y familia es a quien yo quiero y quien me quiere.

    Hay padres que nunca dicen nada y luego lloran cuando consigues algo importante y ahí compruebas que es que nadie les enseñó a hablar de lo que llevaban por dentro.

    Hay padres que son lugares de paz en cuyos brazos bandera puedes rendirte durante un rato y volver a ser ese niño que fuiste.

    Hay padres que se te mueren y ahora lo que queda de él aquí eres tú porque tú eres el regalo que él le hizo al mundo y que has de devolver simplemente viviendo.

    Con el corazón muy alto, agradeciendo el oxígeno, las ramas que se mueven y la posibilidad de amar.

    Hay padres que todavía tienes justo al lado. 

    A los que puedes abrazar.

    Y justo antes de separarte de él.

    Susurrarle.

    Gracias.

    Roy Galán

  • ¿A donde quieres ir…?

    Yo soy Nevadon
    ¿Donde está el problema?
    ¿Porque te inquietas?
    ¿No te basta saber con que te veo todos los días?
    ¿No te basta saber con que te tengo en cuenta?
    ¿De qué temes?
    ¡Estás en un sueño!
    ¿Pensastes que estabas perdido?
    Siempre has estado localizado por mi.
    ¿Pensastes que te fuistes de casa? NO! Tú sigues en casa.
    ¿A dónde quieres ir?
    ¿No es la tierra tu casa?
    ¿No es el universo tu casa y mi casa?
    ¿A dónde quieres llegar?
    Me pediste experimentar otra frecuencia de LUZ, pero como tú ya eres LUZ
    ¿como lo hacemos? ¿cómo lo hacemos?. Te sumi en un sueño solo, no había otra forma de que lo entendieras. Te dije «DUERME» ¡ ten un sueño como si no me conocieras, como si no me sintieras, como si estuviésemos separados.
    Ahora estás de vuelta a casa despertando del sueño, recobrando tu memoria, de que nunca estuvistes fuera de casa, que nunca estuvistes fuera de mi alcance.
    Que más te da si al día siguiente dimensión o no, si eres un Alma eterna viviendo una experiencia existencial, y tu vienes de eones y de eones, de otra civilización, de cosmos, dimensiones…
    Piensa y reflexiona, nunca estuvistes perdido, NUNCA.

  • ¿Encarnar ?

    —¿Estás seguro de que deseas encarnar en la Tierra?

    —Totalmente. La decisión está tomada.

    —¿Eres consciente de los retos a los que te enfrentas?

    —Nunca antes he encarnado en ese planeta, de modo que no sé lo que significan realmente los conceptos de «miedo», «dolor», «soledad» o «tristeza». Tal vez el que más me preocupa es el de «muerte»… No alcanzo a comprender la idea de dejar de existir para siempre: eso es imposible, pero los humanos creen que es así. Sea como sea, mi alma desea «bajar» y experimentar todo eso, aportar mi luz y contribuir con mi ser al cambio de conciencia.

    —Cuando estés allí abajo, limitado por el cuerpo físico y preguntándote qué haces en ese lugar, «comprenderás»… Desde este estado de conciencia ni siquiera puedes intuir lo que implica experimentar la densidad y la limitación.

    —Asumo el reto…

    —Entonces, si esa es tu voluntad, solo me queda desearte un feliz viaje por el mundo tridimensional y recordarte que estaremos contigo, desde esta dimensión, observándote y guiándote. Si consigues abrir tu corazón lo suficiente, tarea que no es en absoluto sencilla, serás capaz de «escucharnos» y de percibir nuestras señales.

    —¿Y cuál es la mejor manera de abrir el corazón?

    —Hacerle caso. Escuchar tu voz interna. Dejarte llevar y soltar la resistencia a que las cosas en la Tierra no sean como deseas… Aceptarte, en definitiva, tal y como eres. Solo de esa forma podrás aceptar a los otros y honrar sus aprendizajes. La paz y el amor que surgirán en ti como consecuencia de esa aceptación te pondrán automáticamente en «contacto» con nosotros.

    —De acuerdo, lo tendré en cuenta.

    —No, amigo mío… Lo olvidarás. Son las reglas. Tendrás que irlo recordando a medida que tu cuerpo físico, ya contaminado de juicios, apegos y creencias negativas, crezca y se haga adulto. La luz de tu alma deberá emerger entre las tinieblas del temor, la desconfianza y la incomprensión. Confía, amado nuestro: estamos seguros de que serás capaz de conseguirlo.

    —¿Qué es eso?

    —Es el vientre de tu madre terrestre. Y ese pequeño embrión con extremidades que puedes ver en su interior es el cuerpo físico en el que vas a encarnar. ¡Buen viaje, alma estelar!, el alumbramiento ha comenzado…

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    Javier López Alhambra

    Almas Estelares – Javi López

    Instagram: https://www.instagram.com/almasestelares.javier

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  • Mi casa es…

    «Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado. Como ella, con ella, todo a mi alrededor reposa. Cuando ella despierte, también lo harán las cosas. Volverán a abrirse las puertas, correrá el agua otra vez, los pasos avivarán la vieja escalera, caerá de nuevo la luz sobre las plantas. Yo retornaré a mi mesa, a las palabras, y su voz, como un halo, circundará mi día. Cuando ella se haya ido a su trabajo, alzaré los ojos de la página, y un tapiz, un clavel, un amuleto inesperado en la cocina de la casa repetirán el nombre de esta mujer que todo lo pobló con su presencia y el acierto de sus manos. Ella es mi casa, puerta mayor de acceso al sentido de estos cuartos. Si el egoísmo o la indiferencia quiebran nuestro encuentro, la casa se oscurece. Como una dura denuncia de soledad sin remedio, las paredes se cargan de presagios, se repliega el color de cada cosa, la casa se vacía, y habitarla es quedar a la intemperie. Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado. Cuando ella anda lejana, todo es lejano en la casa; con ella se van en tropel las cosas de mi entorno, y estar aquí se vuelve una tortura; acosa cada sitio, cada paso lastima, rincones y objetos se hacen inservibles. Y la casa recuerda, en un susurro triste, que alguna vez supimos ser mejores. Si renace la alegría, renace la casa. Cuando la lucidez o el deseo vuelven a reunirnos, la casa otra vez se ilumina: tienen sentido mis papeles, cada cuarto es la evidencia de un proyecto. La casa entera es una fiesta y por la vieja escalera vuelve a correr el aliento suave y denso de la vida».

    Santiago Kovadloff.

  • Opuestos

    Opuestos:

    Hay dos clases de Silencio: uno que asfixia y ahoga…otro que oxigena… equilibra y armoniza…

    Hay dos clases de Cansancio: uno tedioso y estéril…otro lleno de sentido…rico y fecundo…

    Hay dos clases de Soledad: una que hasta “acompañada” destruye… otra que «sola o acompañada», edifica… planifica y ¡REVIVE!

    Hay dos clases de Trabajo: uno que esclaviza y mutila…otro que vivifica… ilumina y libera…

    Hay dos clases de Risa: una que ofende y agrede…otra que alegra… entusiasma y reanima…

    Hay dos clases de Mirada: una que degrada y mutila…otra que enaltece reconforta y sublima…

    Hay dos clases de Relaciones: unas que aniquilan y envilecen… otras que logran el ‘milagro’ de hacer surgir lo mejor de nosotros mismos…

    En la vida hay «dos clases» de todo o de casi todo y cada uno de nosotros… desde el fondo de nuestros corazones..

     sabemos con qué ‘clase’ de realidad decidimos Vivir…

    La Vida no se nos da ‘de una vez’ y para siempre… La vida se nos da cada día… cada minuto…

    cada instante…»

    *Autor  Desconocido*

  • Descubre tu luz

    La persona que te insulta no conoce su grandeza.

    La persona que te calumnia no ha encontrado su Verdad.

    La persona que te roba no conoce la abundancia.

    La persona que te envidia desconoce su belleza.

    La persona que te juzga se siente culpable.

    Sólo puede darte lo que tiene para sí misma.

    Cuando eres feliz ofreces alegría.

    Cuando eres abundante multiplicas la abundancia.

    Cuando te amas celebras la belleza de los demás.

    Descubre tu luz y la luz de los otros dejará de insultarte.

    No se siente amenazada la rosa cuando las margaritas florecen, no lloran las margaritas porque los claveles existen.

    ¿Acaso no es una fiesta vivir en un jardín? ¿Preferirías ser una flor en el desierto?

    La belleza de la persona que tienes a tu lado es un regalo que te da la Vida para que recuerdes lo amado que eres.

    Contempla la belleza en la naturaleza, en la música, en la danza y te sentirás agradecido.

    La Gratitud llega con la comprensión de saberte amado.

    Todo lo que das es una extensión de lo que crees ser.

    El egoísta da poco porque vive en la carencia.

    No hay mezquinos que vivan sin temor.

    ¿Cómo juzgar al que se siente carente? ¿Cómo condenar a quién ya se ha condenado?

    Detrás de un mísero regalo hay alguien que se siente miserable.

    ¿Si conoces el tesoro que habita en tu corazón por qué ofrecerías una ofensa?

    Detrás de todo ataque hay alguien que se siente débil.

    El ataque es en realidad una petición de Amor.

    Ofrece siempre Amor pues Amor es lo que Eres … WEB