• Y me volví adicta…

    Y Me Volví Adicta…
    A la tranquilidad…a la libertad…a la paz y a la soledad.
    A no tener que dar explicaciones de nada a nadie.
    A ser feliz con alguien…sin nadie o a pesar de alguien.
    Y me volví adicta…
    A regalarme todo el tiempo y espacio que deseé a mi misma.
    A no mendigar atención y cariño.
    A no regalar a cualquiera la oportunidad de entrar en mi mundo…en mi mente o en mi corazón.
    A disfrutar de los días de lluvia…como los días de sol.
    Y me volví adicta…
    A brillar con luz propia…a valerme por mi misma.
    A olvidarme del calendario y creer que siempre es Domingo.
    A quererme y hacer valer el amor propio.
    A sonreír y agradecer por todo.
    Amor propio no es pensar que eres perfecta o creer que eres físicamente hermosa…eso es vanidad.
    Amor propio es cuando reconoces la verdad.
    Cuándo reconoces tus carencias…tus límites…tus defectos y te aceptas…te amas y eres feliz a pesar de todo.
    Y a todo eso…me volví adicta poco a poco…..”

    • Boyo Lucio Martínez *
  • Cuando niño

    ¿Nunca les ha pasado que al recordar su infancia, lo que viene a su mente son detalles mínimos, al parecer sin importancia y de lo más simples?

    Cosas como el perfume que usaba nuestra abuela, o el olor de la comida de mamá, la breve imagen de algún atuendo el cual nos gustaba mucho vestir, o algún juguete que nos brindó mucha diversión en su momento.

    Sí, creo que a la mayoría de nosotros nos pasa, y nos preguntamos ¿porqué? ¿porqué recordamos con tanta claridad cosas aparentemente insignificantes, pero nos es imposible acordarnos de detalles grandes, que verdaderamente podrían haber marcado nuestra infancia?

    Muchas veces me lo cuestioné, no lograba encontrar lógica a eso …

    ¿Saben cual era el problema? Pretendía encontrar explicación a los recuerdos de mi infancia, analizándolos con la mentalidad de una persona adulta; Una persona adulta que olvidó la ingenuidad e inocencia de la niña que algún día fue, una persona adulta que aprendió del egoísmo y el rencor con el paso de los años. Una persona adulta que se enamoró del dinero, y de las cosas «valiosas» en el mundo, una persona adulta que ahora ve en lo material el verdadero sentido de la vida y la felicidad.

    Y es que cuando uno es niño, son las pequeñas cosas las que verdaderamente importan, cuando uno es niño, no conoce el significado de la hipocresía o el interés, cuando uno es niño sabe apreciar lo que verdaderamente importa, no necesita de dinero para ser feliz, y descubre verdaderos tesoros en las cosas sencillas, pequeñas y gratis que le ofrece el mundo.

    Cuando uno es niño, con un puñado de barro y unas cuantas hojas puede hacer el más gourmet de los platillos, cuando uno es niño con unas cuantas sábanas y una que otra tabla puede construír el más lujoso y envidiable castillo, cuando uno es niño con una silla y un plato puede montar sobre un flamante ferrari y ser corredor de fórmula 1, cuando uno es niño no necesita de computadoras, blackberry´s o dinero para tener a «los mejores padres del mundo», si mamá se saca un bombón de la cartera para nosotros, eramos los más afortunados del universo, y aún más allá.

    Cuando uno es niño, es capaz de vivir mil aventuras en una tarde, ir a Marte y regresar antes de que se sirva la cena, salvar el mundo, luchar contra el mal y terminar únicamente con algunas manchas de barro sobre la ropa como consecuencia.

    Cuando uno es niño no importa lo que se viste, o lo que se tiene, siempre se es feliz.

    ¿Por qué no atreverse a pensar como niño de vez en cuando? ¿por qué no hacer un esfuerzo por recuperar un poco de toda esa inmensa sabiduría que olvidamos cuando dejamos atrás nuestra niñez?

    ¡Atrévete a ser niño, aunque sea solo por un momento!! 😊💕

    Autor: Adrianna Rossi_✍️

    #5MinutosdeReflexionypensamiento

  • Lágrimas

    Ojalá..

    Tanto se habla de como nos sentimos cuando nos lastiman, pero qué hay de cuando es al revés.?
    Y es que a veces cometemos tantos errores en el camino que lastimamos a quien más nos ha querido y otras tantas hasta huimos.
    Ojalá supiéramos reparar el alma de quien hemos herido.
    Ojalá que con un perdón sincero se borraran las huellas de ese corazón que no supimos valorar.
    Ojalá no hubiéramos sido los causantes de tantas lágrimas derramadas y las noches en vela sin poder dormir.
    Ojalá tuviéramos el coraje de quedarnos y procurar reparar el daño causado.
    Ojalá no hubiéramos sido tan ciegos y darnos cuenta de cuánto daño sería causado por nuestros actos.
    Hemos estado en ambas caras de la moneda, pero sin duda alguna pesa más cuando nos ha tocado lastimar a esas personas que decimos amar.

    -Lucía Escalante G.

    https://www.instagram.com/luciaescalanteg/

    (Imagen a quien corresponda)

  • Un gran hombre…

    Es la primera vez que escribo sobre nosotros los hombres, hombres que siempre nos caracterizamos por ser el sexo fuerte, aunque muchas veces, caemos por debilidad.

    Un día, mi hermana lloraba en su habitación.

    Con mucha nostalgia, observé que mi padre se le acercó y le preguntó el motivo de su tristeza. Los escuché hablando por horas, pero hubo una frase tan especial que dijo mi padre ésa tarde, que hasta el día de hoy, 8 años más tarde, la recuerdo cada mañana y me llena de fuerza.

    Mi padre acariciándole el rostro, le dijo:

    • «Hija mía, enamórate de un Gran Hombre y no volverás a llorar.» Me pregunté tantas veces, cuál era la fórmula exacta para llegar a ser ése Gran Hombre y no dejarme vencer por las pequeñeces.

    Conforme pasan los años, descubrimos que si tan solo todos los hombres, lucháramos por ser grandes de espíritu, grandes de alma y grandes de corazón ¡el mundo sería completamente distinto!

    Aprendí que un Gran Hombre no es aquel que compra todo lo que desea, pues habemos tantos que hemos comprado hasta el cariño y el respeto de quienes nos rodean.

    Mi padre le decía:

    • No busques a un hombre que solo hable de sí mismo, sin preocuparse por ti.
      Ni aquel que se pase las horas halagando sus propios logros.

    No te aferres a un hombre que te critique y te diga lo mal que te ves.
    O lo mucho que deberías cambiar.

    ¿Para qué quieres a un hombre que te abandonará si no cambias, por un cabello más claro?,
    ¿Por unos ojos de otro color?
    ¿O por un cuerpo más esbelto?…
    Si no supo admirar la verdadera belleza que hay en tí.

    Cuántas veces me dejé llevar por la superficialidad de las cosas, haciendo a un lado a quienes realmente me entregaban su sinceridad e integridad.

    Me costó trabajo comprender que un «GRAN HOMBRE» no es el que llega más alto,ni el que tiene más dinero, casa, carro, ni el que vive rodeado de mujeres, ni mucho menos el más guapo.

    Un verdadero y Gran Hombre es aquel ser humano lleno de transparencia, que no oculta sus verdaderos sentimientos ni se refugia en vicios y cortinas de humo, es el que abre su corazón sin rechazar la realidad, es quien admira a una mujer por sus cimientos morales y grandeza interior.

    Un Gran Hombre, es el que camina de frente, sin bajar la mirada, es aquel que no miente y sabe llorar su dolor.

    Hoy mi hermana está felizmente casada, y ése Gran Hombre con quien se casó no era ni el más popular, ni el más perseguido, ni el más solicitado, ni mucho menos el más adinerado.

    Ése Gran Hombre es quien simplemente nunca la hizo llorar, es quien la hace sonreír por lo mucho que han logrado juntos, por todos sus recuerdos, por cada alegría que comparten y por ésos hijos que llenan sus vidas.

    Ése Gran Hombre, ama tanto a mi hermana que no se cansa de besar sus manos, y mucho menos sus labios. La quiere por quien ella es y por lo que son cuando están juntos.

    Se lo mando a mis «Amigos Hombres» para que hagan crecer a ése GRAN HOMBRE que llevan dentro.

    Y a mis «Amigas Mujeres» para que sepan elegir a ése GRAN HOMBRE que Dios tiene ya destinado para ustedes.

    A.T. 🤘❤

  • ¿CONSCIENTES…?

    ¡Ay, seres hermosos, frágiles, rotos, necesitados de amor y por lo mismo, bellí­simos!, emplead -“empleemos-“ la energía en hacernos conscientes del gesto! ¿Dónde estamos cuando estamos?, ¿Dónde al hablar?, ¿Dónde al mirar?, ¿Dónde al dar la mano? Porque resulta que nada es inocente. Se nos sale -“nos salimos en-“ el afán, la demostración, la competitividad en toda réplica emitida por inercia, en todo ver sin ver, en todo tocar sin piel. Ese no estar es el principio de violencia. Y a ese no estar violento respondemos con ataque por defensa. Superar la ascensión revolucionaria de esta violencia supone practicar un estar extático: a la velocidad del rayo, leer en el gesto del otro el dolor que le hace hacer daño; a la velocidad del rayo, reconocer el dolor del daño que el otro (nos) hace; a la velocidad del rayo sobreponerse a la necesidad de demostrar que se es; a la velocidad del rayo admitir que se está herido y que se requiere del otro para ser; a la velocidad del rayo, deponer el arma con que abrimos paso al reconocimiento; a la velocidad del rayo, transmutar lo cotidiano en excepcionalidad; a la velocidad del rayo, estar con los sentidos abiertos a gozar también la herida y la luz de la tarde, la sombra errante y la brisa antes, durante y después de la tormenta. Un estar extático es como vivir en arte. Mirarnos al mirar, hacernos al hacer, decirnos al decir, tocarnos al tocar.»

    Elena – La Fragua Bruta

    @lafraguabruta

    http://www.lafraguabruta.com

  • AMOR con mayúsculas

    UNA HISTORIA.

    «Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana, mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno, sufrió un infarto y cayó. Mi padre la levantó como pudo y, casi a rastras, la subió a la camioneta. A toda velocidad, sin respetar semáforos, la condujo hasta el hospital.
    Cuando llegó, por desgracia, ya había fallecido.
    Durante el sepelio, mi padre no habló; su mirada estaba perdida. Casi no lloró.
    Esa noche, sus hijos nos reunimos con él. En un ambiente de dolor y nostalgia, recordamos hermosas anécdotas y él pidió a mi hermano, teólogo, que le dijera donde estaría mamá en ese momento. Mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte, y de conjeturas de cómo y dónde estaría ella.
    Mi padre escuchaba con atención. De pronto pidió que lo lleváramos al cementerio.
    «¡Papá!», respondimos, «¡son las 11 de la noche, no podemos ir al cementerio ahora!».
    Alzó la voz, y con una mirada vidriosa dijo:
    «No discutan conmigo, por favor, no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa por 55 años».
    Se produjo un momento de respetuoso silencio, no discutimos más. Fuimos al cementerio, pedimos permiso al velador. Con una linterna llegamos a la tumba. Mi padre la acarició, oró y nos dijo a sus hijos, que veíamos la escena conmovidos:
    «Fueron 55 años… ¿saben? Nadie puede hablar del amor verdadero, si no tiene idea de lo que es compartir la vida con una mujer».
    Hizo una pausa, y se limpió la cara. «Ella y yo, estuvimos juntos en aquella crisis. Cambié de empleo…», continuó. «Hicimos el equipaje cuando vendimos la casa y nos mudamos de ciudad. Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la partida de los seres queridos, oramos juntos en la sala de espera de algunos hospitales, nos apoyamos en el dolor, nos abrazamos en cada Navidad, y perdonamos nuestros errores… Hijos, ahora se ha ido, y estoy contento, ¿saben por qué?
    Porque se fue antes que yo. Ella no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios. La amo tanto, que no me hubiera gustado que sufriera…».
    Cuando mi padre terminó de hablar, mis hermanos y yo teníamos el rostro empapado en lágrimas. Lo abrazamos, y él nos consoló: «Todo está bien, podemos irnos a casa; ha sido un buen día».
    Esa noche entendí lo que es el verdadero amor; dista mucho del romanticismo, no tiene que ver demasiado con el erotismo, ni con el
    sexo, más bien se vincula al trabajo, al complemento, al cuidado y, sobre todo, al verdadero amor que se profesan dos personas realmente comprometidas».

    Web

    mariomelito
    LAESPIRITUALIDAD
  • Temía estar sólo

    Temía estar solo…hasta que aprendí a quererme a mí mismo.

    Temía fracasar… hasta que me di cuenta que únicamente fracaso cuando no lo intento.

    Temía lo que la gente opinara de mí…hasta que me di cuenta que de todos modos opinan.

    Temía que me rechazaran… hasta que entendí que debía tener fe en mi mismo.

    Temía al dolor…hasta que aprendí que éste es necesario para crecer.

    Temía a la verdad…hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.

    Temía a la muerte… hasta que aprendí que no es el final… sino más bien el comienzo.

    Temía al odio…hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia.

    Temía al ridículo… hasta que aprendí a reírme de mí mismo.

    Temía hacerme viejo…hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.

    Temía al pasado… hasta que comprendí que es sólo mi proyección mental y ya no puede herirme más.

    Temía a la oscuridad… hasta que vi la belleza de la luz de una estrella.

    Temía al cambio… hasta que vi que aún la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.

    Hagamos que nuestras vidas cada día tengan mas vida y si nos sentimos desfallecer no olvidemos que al final siempre hay algo más.

    Hay que vivir plenamente porque la vida pasa pronto….»

    *Ernest Hemingway*

  • Invisibles.

    Al relente de la noche y, al amparo de un viejo farol, entre el humo de un cigarrillo y tragos amargos de la vida y su licor..

    El.. el loco…
    El.. el bohemio soñador, el peregrino sin nombre, ni patria, el mendigo trovador…

    En la noche callada y bajo la luz tenue de un viejo farol, entre sus brazos se ve al mendigo tratar con mimo a su amada, queriendo entre caricias desgastadas, sacarle algún bello son….

    Tu… mi bella dama, mi fiel amiga..
    Tu… Mi más leal amor…

    Que entre tus carnes de cedro oscuras, has aguantado con paciente ternura a mi lado, la tristeza y la amargura eterna, de este loco soñador…

    Ay!…mi dama, que mis manos tiemblan al roce de tus cuerdas entre mis dedos, encendido el fuego de mi alma…

    Dame, dame esa bella melodia, que esta fría la noche y tiene miedo mi cuerpo, de no correr con la buena suerte de tener un nuevo día…

    Al relente de la aurora, y a la luz de un viejo farol, la noche se va desvaneciendo y, el sueño alcanza al cuerpo cansado, de ese loco trovador..

    Que abrazado a su guitarra le va llegando la mañana, mientras la vida, se le va callada, como en silencio se apagaba la tenue luz, de aquel viejo farol…

    Maria de los Angeles De Acosta
    14/06/22 🇪🇦❤️🌹

  • Ven, te presto mis zapatos

    ❝ Ven….
    te presto mis zapatos…
    para que te sumerjas a jugar un rato…
    en las mismas aguas donde yo me ahogué.

    Ven…
    te presto mis zapatos…
    para que camines mi vereda andada
    y tal vez puedas comprender.

    Ven…
    te presto mis zapatos…
    vive lo que yo he vivido…
    y dime si aún te molesta mi proceder.

    Ven…
    ponte mis zapatos…
    siéntete como me he sentido…
    y entonces me cuentas si aún puedes ser tan cruel.

    Sólo sabes una parte de la historia
    y juzgas desde lo que puedes ver.

    ¿Quieres tener el panorama completo?

    Ven…
    ponte mis zapatos…
    camina mi trayecto
    y luego dime si te duelen los pies…. ❞

  • Lecciones de vida

    No todas las personas llegan a los 90 años para poder hacer estas reflexiones. Aprovechemos el regalo que nos hace la Sra. Brett con las suyas.

    Escrito por Regina Brett, 90 años, The Plain Deale, Cleveland, Ohio.

    (Para celebrar la llegada a mi avanzada edad escribí unas lecciones que me ha enseñado la vida.)

    La vida no es justa, pero así y todo es buena.

    La vida es demasiado corta para perder el tiempo lamentándose.

    Tu trabajo no te cuidará cuando estés enfermo. Tus amigos y familia sí. No pierdas el contacto.

    No has de ganar cada discusión. Has de estar de acuerdo con no estar de acuerdo.

    Llora con alguien. Ayuda más que llorar solo.

    Cuando se trata de chocolate, la resistencia es inútil.

    Haz las paces con tu pasado para que no te arruine el presente.

    No compares tu vida con la de otros. No tienes ni idea de como es su travesía.

    Respira profundamente. Eso calma la mente.

    Elimina todo lo que no sea útil, bonito o alegre.

    Nunca es demasiado tarde para tener una infancia feliz. Pero la segunda sólo depende de ti.

    Cuando se trata de perseguir lo que quieres de la vida, no aceptes un «no» por respuesta.

    Enciende las luces, utiliza las sábanas bonitas, ponte los vestidos caros. No los guardes para una ocasión especial. Hoy es ese dia especial.

    Sé excéntrico ahora. No esperes a ser muy viejo.

    El órgano sexual mas importante es el cerebro.

    Nadie es responsable de tú felicidad, sólo tú.

    Enmarca todo supuesto «desastre» con estas palabras: «Dentro de cinco años, ¿importará ?»

    Perdona todo a todos.

    Que no te afecte lo que los otros piensen de ti. Ni te preocupes por eso.

    El tiempo lo cura todo.

    Por más buena o mala que sea una situación… ¡¡algún día cambiará!!

    No te tomes nada demasiado en serio.

    No cuestiones la vida. Sólo vívela y aprovéchala al máximo hoy.

    Llegar a viejo es mejor que la alternativa… «morir joven».

    Todo lo que realmente importa al final, es que hayas amado.

    Sal cada dia. Los milagros se esperan por todas partes.

    Si juntásemos nuestros problemas y viésemos los de los otros, querríamos los nuestros.

    La envidia es una perdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas.

    Lo mejor está aún por llegar… ten fe y adelante.

    No importa como te sientas… arréglate y preséntate.

    Cede.

    La vida no esta envuelta con un lazo, pero sigue siendo un regalo.

    «Los Amigos son la Familia que nosotros mismos escogemos»

    Y yo añado…. El odio es el veneno que adquirimos para otros, pero nos mata a nosotros.

    Tomado de la Red.