• CUANDO TE CANSES…

    –¿CUÁNDO CONSEGUIRÉ SER FELIZ? –

    preguntó la Mujer Insatisfecha a la más Anciana del pueblo.

    –CUANDO TE CANSES –

    la respondió esta sin pensárselo, mientras continuaba preparando su té. 

    La mujer la miró muy sorprendida, sin comprender sus palabras.

    –y ella añadió –

    Cuando te canses de preocuparte por el mañana, cuando te canses de compararte con otros –

    prosiguió la anciana sonriéndole con simpatía–. Cuando te canses de recordar lo que pasó, 

    lo que se fue de tu vida y lo que pudo haber sido. 

    Cuando te canses de querer ser diferente, de mirar con lupa lo que te falta. 

    Cuando te canses de resistirte, de batallar contigo misma y empieces a seguir los deseos de tu alma para dejar de sentirte frustrada, -asintió–. 

    Igual que la Semilla se abre paso con fuerza a través de la tierra, cuando te canses nacerá en tu interior una decisión inquebrantable, la de 

    ELEGIR SER FELIZ POR ENCIMA DE CUALQUIER OTRA POSIBILIDAD.

    🍃como la Semilla elige la Vida🌿

    –Créditos a quien corresponda ✍️

    *Página: Simplemente Una Mujer

  • Es necesario parar

    Es necesario parar. Parar para poder mirar a lo que debe ser atendido y que la vorágine del día camufla con rutinas y tareas. Y como siempre, grandes paradojas que acompañan nuestro caminar.  

    Siempre es necesario parar y observar cuando algo escuece. 

    Porque a veces, cuando algo escuece te está mostrando aquello que debe ser atendido y que antecede a lo que tu mente piensa que debería ser y a cómo tu mente inventa que tu eres.  Parar y observar lo que escuece y permitirte sentirlo es aceptar la realidad que ya es y que solo valientes guerreros tienen el empuje para aceptar. No aceptar lo que ya es es sufrir gratuitamente. 

    A veces, también, cuando algo escuece y te paras y lo sientes, te das cuenta que no es tu mente negando una realidad sino tu mente creando una que se empeña en ponerte en el centro de una ecuación que ni siquiera existe, solo en tu pensamiento, pero que te hace sufrir como si existiera de verdad.   Y  así, te das cuenta que lo que escuece es una creación de tu mente tratando de modificar la realidad. 

    Los valientes guerreros son los que aprenden a mirar dentro y a aceptar aquello que zarandea los cimientos.  Afrontar lo que escuece es darse cuenta siempre de que nos urge una dosis de compasión, firmeza y humildad hacia uno mismo. 

    …. Y entonces, los valientes guerreros y guerreras encuentran dentro el espacio inquebrantable en el que ya son y que siempre ha estado ahí. Y, entonces, comienzan a fijar el rumbo a casa. 

    Y es que primero me doy cuenta, y entonces… me hago cargo.

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  • Reflexiones Mañaneras 

    Reflexiones Mañaneras 

    «Todos somos Judas» 

    Hoy voy a reflexionar sobre Judas Iscariote. El discípulo que traicionó a Jesús por 30 monedas de plata. Veremos como no le traicionó y cómo todos actuamos como él. 

    Ya llevaba tiempo queriendo escribir sobre el siempre cuestionado Judas, sobre «el malo de la película» , «el malo de la pandilla de Jesús». Su figura, su historia, su forma de actuar despertaron siempre mi interés. 

    Pedí verlo de otra manera durante mucho tiempo hasta que esta mañana me llegó un significado. No digo que sea la verdad, ¿quién la sabe?, digo que es la forma en que ha llegado a mi mente. 

    Judas nunca pudo traicionar a Jesús pues él sabía lo que iba a ocurrir y podría haberlo evitado si hubiera querido. Una traición implica que la víctima no sospecha, no desconfía del otro y por eso mismo se siente así, traicionada. 

    Jesús ya conocía a sus discípulos, sabía que eran como tú y como yo, seres duales en un mundo dual, un mundo donde siempre se puede elegir entre el bien y el mal, entre el Amor y el miedo. 

    No sólo fue Judas, Pedro su más ferviente amigo lo negó tres veces en una noche, ¿recordáis? Y hubo otro, Tomás, que después de resucitado tuvo que hundir sus dedos en la heridas para poder creerlo.

    ¿No es eso traicionar un verdad delante de tí? 

    No, ni Judas ni Pedro, ni Tomás traicionaron a Jesús, claro que no, se traicionaron a sí mismos como todos lo hacemos constantemente cuando decimos «Sí» y sentimos que es «no». Cuando mantenemos una relación, un trabajo, un jefe, etc que no nos satisfacen. 

    Nos vendemos por las monedas de la aparente seguridad, compañía, falsa amistad, intereses, complacencia, etc, etc, etc. 

    La bolsa de las treinta monedas representa al mundo y todo lo que nos atrae de él. Creemos que ahí está la felicidad, la seguridad y la paz. 

    Judas nos representa a nosotros, a nuestro sistema de pensamiento humano que aún cree que este mundo tiene algo que ofrecernos, que aquí está nuestra salvación. 

    Jesús representa otro sistema de pensamiento. Nos dice que su reino no es de este mundo, que está en lo eterno, en lo que no cambia, en lo que no tiene principio ni final, en lo real y no en lo ilusorio.

    Al igual que Judas, todos nos balanceamos  entre esos dos formas de pensar, de ver, de interpretar.

    Como estamos aquí, en este mundo, en esta experiencia, creemos que esto es lo real, lo verdadero y por eso dudamos y al final seguimos escogiendo la bolsa de monedas…

    Sin embargo esa bolsa, este mundo jamás nos ha satisfecho. Gastamos una moneda y vamos a por otra, y a por otra y a por otra. De deseo, en deseo… 

    Un día, con suerte, la bolsa quedará vacía y con el deseo tan insatisfecho como al principio y ya apesadumbrados, diremos aquello de «tiene que haber otra manera»… 

    Jesús nunca nos dijo que no disfrutáramos de lo bueno de este mundo. «Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» ¿Recordáis? 

    Y cuando le dijo al rico mercader que dejara todo y le siguiera no se refería a las posesiones materiales, no. Lo que nos quiso decir es que abandonáramos la «creencia» que en lo material, en el mundo está la felicidad. «Disfrutad de lo bueno, lo justo y lo bello pero nos os enredéis en ello». 

    Amig@s, si cerramos los ojos y buscamos en nuestro interior todos podemos sentir que este mundo no funciona, que algo falla, que no tiene sentido, que estamos ya cansados de buscar y buscar para no encontrar. Que no hay suficientes monedas para satisfacer nuestro deseo de paz y felicidad ¿No es cierto? ¿No lo sentimos todos? 

    ¿Por qué no dejamos ya de traicionarnos y apostamos un poco por la verdad?

    Explicar aquí cuál es ese camino sería largo y complicado y, además, cada uno debe de encontrarlo a su manera, a su tiempo y forma, en su proceso. 

    Sí os sentís aún perdidos abrid vuestro corazón, reconocer vuestra ignorancia y pedid verlo de otra manera. 

    Cuando uno lo permite, cuando lo pide, el Cielo siempre responde… 

    Buen día amig@s 

    Kriss

  • No quiero…!!!

    No quiero

    que los besos se paguen

    ni la sangre se vend

    ni se compre la brisa

    ni se alquile el aliento.

    No quiero

    que el trigo se queme y el pan se escatime.

    No quiero

    que haya frío en las casas,

    que haya miedo en las calles,

    que haya rabia en los ojos.

    No quiero

    que en los labios se encierren mentiras,

    que en las arcas se encierren millones,

    que en la cárcel se encierre a los buenos.

    No quiero

    que el labriego trabaje sin agua

    que el marino navegue sin brújula,

    que en la fábrica no haya azucenas,

    que en la mina no vean la aurora,

    que en la escuela no ría el maestro.

    No quiero

    que las madres no tengan perfumes,

    que las mozas no tengan amores,

    que los padres no tengan tabaco,

    que a los niños les pongan los Reyes

    camisetas de punto y cuadernos.

    No quiero

    que la tierra se parta en porciones,

    que en el mar se establezcan dominios,

    que en el aire se agiten banderas

    que en los trajes se pongan señales.

    No quiero

    que mi hijo desfile,

    que los hijos de madre desfilen

    con fusil y con muerte en el hombro;

    que jamás se disparen fusiles

    que jamás se fabriquen fusiles.

    No quiero

    que me manden Fulano y Mengano,

    que me fisgue el vecino de enfrente,

    que me pongan carteles y sellos

    que decreten lo que es poesía.

    No quiero amar en secreto,

    llorar en secreto

    cantar en secreto.

    No quiero

    que me tapen la boca

    cuando digo no quiero...

       Ángela Figuera Aymerich

  • Sería a mi…

    Si tuviera que pedir perdón..sería a mi…

    Por las veces que me aferré al dolor por tenerle miedo a la felicidad.

    Por sujetarme a lo que me hacía daño en vez de soltarlo.

    Por no ser libre cuando la jaula estaba abierta.

    Por permitir que me amaran cuando quisieran.

    Por dar todo de mi y no querer nada a cambio.

    Por malgastar mis lágrimas en lo que no lo merecía.

    Por recoger las migajas que dejaban en mi camino.

    Por no verme…no alzar mi cabeza y quedarme estancada.

    Por poner mi vida a un lado y darle prioridad al qué dirán.

    Por querer ser escultura en las manos de quienes no son artistas.

    Por tenerle miedo al miedo…por mis errores…por mis fracasos…por lo que he vivido y lo que me falta aún por vivir….»

    * De La Web *

  • «No existen las ofensas, sino los ofendidos»….. ✨☄️

    «Lo más obvio es que cuando nos ofendemos el cerebro tiene que computar y decidir el significado de las palabras que nos llegan y ponerlas en contexto»

    Ese proceso involucra lo que se conoce como memoria semántica: el conocimiento que hemos acumulado a lo largo de nuestras vidas, que nos permite evaluar el significado de la información que recibimos.

    Antes de que se genere un sentimiento, los pasos de ese proceso cerebral son aproximadamente los siguientes: ¿ésto es relevante para mí? ¿es bueno o malo para mí? ¿me ayuda o impide mi progreso? ¿qué aspectos de mi persona toca esto? ¿y quién lo dijo y cuál fue su intención?

    🔥Cuentan que hace mucho, unos discípulos meditaban junto a Buda, cuando unos hombres se acercaron a insultarle. Sin embargo, Buda no hizo nada. Cerró los ojos y aguantó que le insultaran sin moverse. Sus discípulos se enojaron y le dijeron:

    Maestro, ¿por qué dejaste que esos hombres te insultaran sin decir nada?

    Buda entonces miró a uno de ellos y preguntó:

    – Si yo tengo un caballo y te lo regalo pero no lo aceptas, ¿de quién es el regalo?

    El discípulo respondió:

    – Si yo no lo acepto, seguiría siendo tuyo…

    – Pues lo mismo sucede con las ofensas. Tú decides si aceptas o no ese regalo…

    La ira es una emoción que nace en nuestro interior.
    Pero en nuestras manos está hacer que crezca o que se diluya.
    Cuando esa ira nace por algún insulto o calumnia, la clave está en la actitud que decidamos tener ante esas ofensas.

    Nunca vence el que ofende ni el que calumnia: el que ofrece un regalo lleno de odio que nadie acepta, se queda con el odio, aunque aparentemente llegues a pensar que obtuvo una victoria.
    Ya sabes que dos no discuten si uno no quiere.
    El que llegó con ganas de discutir, no habrá conseguido su objetivo, y tú sin embargo, te mostrarás intacto.

    Web

    henLyn

  • Las manos

    «Abuela, ¿cómo se afronta el dolor?»
    «Con las manos, cariño. Si lo haces con la mente en lugar de aliviar el dolor, este se endurece aún más».
    «¿Con las manos abuela?»
    «Sí. Nuestras manos son las antenas de nuestra alma. Si las mueves tejiendo, cocinando, pintando, jugando o hundiéndolas en la tierra, envías señales de cuidado a la parte más profunda de ti. Y tu alma se ilumina porque le estás prestando atención. Entonces las señales del dolor ya no serán necesarias».
    «¿Las manos son realmente tan importantes?»
    «Sí, hija mía. Piensa en los bebés: comienzan a conocer el mundo gracias al toque de sus pequeñas manos. Si miras las manos de los viejos, te cuentan más sobre su vida que cualquier otra parte del cuerpo. Todo lo que se hace a mano se dice que está hecho con el corazón. Porque es realmente así: las manos y el corazón están conectados. Los masajistas lo saben bien: cuando tocan el cuerpo de otra persona con sus manos crean una conexión profunda. Es precisamente a partir de esta conexión que llega la curación. Piense en los amantes: cuando se tocan las manos, hacen el amor de una manera más sublime».
    «Mis manos abuela … ¡cuánto tiempo no las he usado así!»
    «Muévelas, mi amor, comienza a crear con ellas y todo dentro de ti se moverá. El dolor no pasará. Y en cambio lo que hagas con ellas se convertirá en la obra maestra más hermosa. Y ya no dolerá más. Porque habrás sido capaz de transformar su esencia».

    De Elena Bernabè (autora).
    Compartido y traducido por Takiruna.

  • Hablaba con papá.

    – Hijo… ¿Que tienes?

    Sale el padre por la puerta de la casa… Mientras que en su mano derecha tenía una taza de té caliente.

    – nada… 

    Responde Marcus mientras que sentado en las escaleras frente de su casa, se pasaba las manos por la cara secando sus lágrimas. El padre solo se sentó junto a él y tomó un sorbo de la taza con té.

    – hijo… Puedes confiar en mí.

    Decía mientras pasaba la taza de té a su mano izquierda y colocaba su mano derecha en el hombro de Marcus.

    – solo quería pedirte que me perdonaras, no fui lo mejor para ti y lo más probable es que jamás lo sea.

    El padre de Marcus coloca la taza de té en las escaleras, y de inmediato abre sus brazos, rodeando a Marcus dándole un fuerte abrazo. Marcus de repente empieza a llorar.

    – te extraño… ¡Te extraño tanto papá! Perdóname por favor. Solo quiero que vuelvas.

    De repente sale la madre de Marcus.

    – hijo… ¿que sucede?.

    Decía la madre un poco preocupada y con los brazos cruzados.

    – ¿con quién hablas?

    Una gota de lágrima sale del ojo derecho de la madre.

    – con papá, mamá… hablaba con papá.

    La madre no pudo contener el llanto, y se agachó a abrazarlo.

    – no puede ser hijo… El ya está muerto.

    – él estuvo aquí mamá… Pude sentirlo y escucharlo… Me pude despedir y me perdonó.

    Se levantaron y entraron a la casa.

    Mientras que en las escaleras, quedaba humeando la taza de té.

    AUTOR: Samuel Suárez  👇https://www.facebook.com/16SamuelSuarez/

  • ME ENCONTRÉ 

    Una vez me miré al espejo y no era feliz. Me faltaba algo. Y me dije;

    “Es hora de buscar paz y encontrarte”

    Y lo hice. Me alejé de muchos. Cerré puertas. Construí caminos. Y agradecí porque obtuve todo lo que necesitaba. Y comenzó a gustarme lo que veía en el espejo.

    Vi a alguien fuerte por primera vez. Y el silencio fue mi amigo. Y la soledad mi mejor aliada. Era necesaria para mi proceso

    Y aquí estoy, escogiéndome por encima de TODO. Logrando poco a poco. Soñando y cumpliendo. 

    Hoy me abraza una paz infinita que es imposible soltar. Una calma que solo llegó justo cuando estaba preparada para recibirla. Nada de lo que he obtenido es negociable. Nada cambiaría.

    ME ENCONTRÉ 

    Me tengo

    Y con eso, LO TENGO TODO

    -Glory Miranda

  • LE DECÍAN , LOCA!

    A MI MADRE LE DECÍAN , LOCA!

    A mi Madre le decían loca, pero no era loca, era profesora.

    Hablaba diferente.

    Decía: «Los ojos sirven para escuchar». Yo tenía diez años de edad.

    Un niño no comprende el lenguaje vertical y pensaba que quizá mi madre era loca. Cierta vez me armé de valor y le pregunté: ¿Con qué miramos? Mi madre me respondió: «Con el corazón».

    Cuando mi madre se levantaba de buen humor cantaba: «Hoy me he puesto mi vestido de veinte años». Yo sabía que no tenía veinte años y la miraba, nada más. ¿Qué puede hacer un niño, sino escuchar?

    Si mi madre estaba triste decía estar vestida de niebla. «Hoy tengo ochenta años» -dijo-, cuando reprobé un curso. Al fin pude terminar la educación primaria. El día de la clausura llegó tarde. Se disculpó diciendo: «Hijito, me demoré porque estuve buscando mi vestido de Primera Comunión, ¿No ves mi vestido de Primera Comunión?». Miré a mi madre y no estaba vestida de Primera Comunión.

    Después tuvo esa enfermedad fatal.

    Me llamó a su lado, cogió fuerte mis manos y dijo: «No tengas pena, la muerte no es para siempre». Pensé: mi madre no se da cuenta de lo que habla. Si uno muere es para siempre. Era niño y no entendía sus palabras. Ahora y recién comprendo sus enseñanzas.

    Sí, Madre.

    Podemos tener veinte años y al día siguiente ochenta. Todo depende de nuestro estado de ánimo. Los ojos sirven para escuchar porque debemos mirar con atención a quien nos habla.

    Para conocer la realidad esencial de una persona, tenemos que mirarla con el corazón.

    La muerte no es para siempre, sólo muere lo que se olvida y a mi madre la recuerdo porque la quiero. Ahora -en sueños, platicamos- nos reímos de su método de enseñanza.

    Aprendí a mirar con el corazón.

    Una noche me dijo: «He notado que te molestas si tus amigos te dicen loco y eso no está bien. Es natural que el hijo de una loca sea loco».

    Entonces -por primera vez- repliqué a mi madre y le dije: «Madre, te equivocas, no siempre el hijo de una loca tiene que ser loco; a veces…. es poeta».

    Por eso puedo decir con orgullo: «A mi madre le decían loca, pero no era loca, era profesora».

    Me enseñó a descubrir la vida después de la muerte.

    Alfonso ixtlán.