• RESUCITAR A LA ALEGRÍA DE VIVIR

    Hoy me he levantado y me he puesto a escribir no sé por qué. Bueno, en realidad sí sé por qué. Pero me lo quiero ocultar no vaya a ser que al final encuentre que lo que quiero es quitarme esta manta tonta y absurda que me regaló la dichosa pandemia, el bichito ese al que todo el mundo le teme a fuerza de tanto escuchar cifras de muertos y de contagiados. Como si eso y sólo eso diera en ser el mundo. Periodistas, políticos, sanitarios, etc., etc., se han unido a los avaros del poder que da el dinero, y nos están machacando con mensajes subliminales con la sana intención de que escribamos en el libro oculto de nuestra vida, que el fin justifica los medios, que todo cuanto hagamos es correcto y que la vida es como un soplo en manos de terceros.

    Tanto mensaje con ristras de muertos colgadas de sus bocas y cifras nunca vistas de contagiados, ocultamientos generosos que se convierten en verdades por el mero hecho de venir desde el poder, que a uno se le ocurre pensar si todo es como un capricho absurdo de alguien, nos han llevado a un estado muermo en el que todo te invita a no querer seguir viviendo no fuere a resultar que todo esto sea el obsceno deseo de que la Humanidad desaparezca.

    Antes podías salir a pasear, sentarte en una terraza y entre sorbo y sorbo, contemplar la sonrisa y la alegría de la gente al pasear sacando pecho a su alegría. Hoy si osas sentarte en cualquier mirador o terraza, observarás el devenir triste de la gente de mirada huidiza y ausente, de paso, sin alegría y con la viveza de antaño guardada o tal vez olvidada de tanta ausencia.

    Y es que las vidas, nuestras vidas, han perdido caché en la pasarela de la vida. Hemos ido de la alegría al paso triste de mirada ausente con el miedo por bandera. Sí. Eso, el miedo. Eso, el miedo es el pinchazo que han querido dar a la Humanidad los deshumanizados. Los incalificables. Y de tanto machacar en el mismo yunque tenemos una población algo más que triste, tenemos unas gentes abocadas a la muerte sin sentido, una muerte por tristeza, miedo y soledad.

    Todo es como decir prepárate …. y la alegría pasa de luto como en un desfile de modelos. También pasan la tristeza y las ausencias, como vestidas de carnaval incitando a no vivir, siempre temerosos, metidos entre las casas las cuatro paredes que ocultan la vergüenza de malvivir entre el hambre y la mirada de los hijos que piden pan desde la tristeza de sus ojos.

    Hoy me he levantado y SI sé por qué me he puesto a escribir: Escribo porque quiero resucitar o si me lo cuestionas, te diré que quiero escribir y escribo para constatar la fuerza que aún persiste y que va en aumento hoy impulsando la Alegría de Ser y Estar. La Alegría de Vivir …. que nos la están robando.

    Hoy escribo y suelto lo que escuché ayer tomando un café sólo y largo en una cafeteria cerca del Estadio Bernabeu ¿Por qué se fueron tantos miles?, ¿Por qué se decretó la ausencia de las autopsias?, ¿Quién y por qué ordenó la incineración obligatoria, esa que no deja rastro de identidad?

    Hoy queremos reconocer el tiempo que nos mantuvieron mudos mas no ausentes de nuestro trabajo interior, un tiempo para hacer balance, tiempo de silencio, tiempo de crecimiento. El tiempo y la alegría de vivir, resucitó hoy porque estaba trabajando. Resucitó porque estaba germinando. Aquí: En tu Corazón, en el mío y en todos los corazones humanos. Bien es verdad que el miedo se paró dentro de muchos hogares y en muchos corazones y que ello tiene que leerse en otro tono superior: el tono que marca el diapasón de tu vida interior. Y es que rebeldía también se escribe con equilibrio, serenidad, crecimiento interior y libertad se conjuga con la fuerza que deposites generosamente en el pentagrama opositor a los secuestradores de la Alegría.

    Estepona, 28 de Octubre de 2021

  • Necesito parar

    Lo de jugar a ser fuerte a veces deja de ser divertido. Tenemos días malos también y no hay porqué pintarse una sonrisa si no se tienen ganas de reír.
    Por mucho que digan tú puedes con todo, no es cierto.
    Hay muchas nubes y tormentas que oscurecen los días aunque haga sol. Y tenemos todo el derecho de sentirnos mal, de estar cansados, tristes.
    Hay que aprender a decir: 
    – No.
    – Espera.
    -Necesito parar, necesito respirar, me ahogo. Quiero un momento 
    para mi.

    Y aunque al día siguiente sepas que será igual tienes que robar momentos para ti, esos que son tuyos, solo tuyos.

    Autor: desconocido

    IMPORTANTE: se aplica a hombres y mujeres

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  • Por si el mañana no…

    Por si el mañana no llega querido amigo, abraza a quien ames hoy,  construye puentes donde haya olvido…

    Por si el mañana no llega, dejame regalarte la melodia de esta poesía mía, que nace de un suspiro… 

    Por si el mañana no llega, por que Dios se hartó de tanto y tanto, o la misma tierra te escupe fuera de ella o te pasa factura el cuerpo, por los estupidos excesos vividos… 

    Por si el mañana no llega, ama, perdona y olvida…

    Por si el mañana no llega o puede que hasta el mismo hoy, hoy se termina…

    Por eso, solo por eso, dejame que entre el abrazo de esta amistad que tenemos, te regale mi absurda poesía. Para que comprendas que el pasado es una trampa y el futuro una mentira, que tan solo tienes el hoy y ese, ese también se termina…

    Asi que ama, ama, perdona y olvida…

    mda…

  • Abandono

    Abandono…

    A todos nos abandonaron un día.
    Y cuando digo abandonar, no me refiero sólo a un acto extraordinario o traumático del pasado. Es más simple, pero duele igual.

    A todos nos abandonaron en el medio de un bullicio.
    En el inicio de un proyecto.
    En el placer del logro cumplido.
    En el momento menos pensado.
    En el momento más esperado.

    A veces pasa, que te das vuelta y no tienes quien te limpie las lágrimas, quien te de una palmada en la espalda, quien te guiñe el ojo cuando algo te salió bien y quien te limpie las rodillas si llegas a caer al pasto.

    Todos sabemos de la soledad que se siente cuando nos sentimos solos.
    Porque todos fuimos abandonados un día.
    Y entonces, encontramos un secreto tristísimo, un acto paliativo, para tapar ese pozo.

    Vemos gente que se come la angustia tragándose un paquete de cigarrillos,
    el otro que corre y corre como un loco a ver si el viento en la cara le vuela ese agujero en el pecho.
    Personas que se comen las uñas junto con los nervios y la ansiedad paralizante.
    Paquetes de galletitas que van a parar a la boca sin noción de que lo que se intenta matar, no es el hambre.
    O por lo menos, no ese.
    Niños que se perforan la nariz y las venas, con alguna que otra cosa que lo pase a otra realidad por un par de horas.
    El otro se pone a jugar lo que no tiene.
    Tú comprarás compulsivamente cosas que no necesitas, para sentirte un poco vivo por un instante.
    Y yo me quedaré mirando una película, que me habilita disimuladamente a llorar mirando afuera, lo que no tengo ganas de mirar adentro.

    Es que somos tan jodidos con nosotros mismos que cuando peor estamos, es cuando más nos castigamos.
    Porque todo eso que te comes, te come a ti.
    Te pone peor.
    Te suma al abandono, la culpa de hacer algo que sabés que no es genuino.
    Que no es lo que quieres.

    No comes así por hambre.
    No te intoxicas por placer.
    No te acuestas con esa mujer por amor.
    Tapas.
    Escondes.
    Tiras abajo de la alfombra.
    Cierras los ojos.
    Te pones un bozal y un par de auriculares para no escuchar tu corazón.

    Date cuenta.
    Te estás comiendo a ti.
    Y quizá, el secreto esté en frenar.
    En sentir.
    En recordar, que en ese abandono lo que te falta, es lo que tienes que buscar: amor.

    Quizá sea hora de pedir ese abrazo.
    De acostarte en las rodillas de tu mamá.
    De poner la cara y llamar diciendo, sí, te juro que te necesito.
    Es ahora.
    Después no.
    Ahora.

    Anda a esa casa.
    Habla con quién te escucha.
    Llora, grita, di, pide y da.
    ¡Ahora!

    Hacer malabares, en medio del desvorlote, no tiene más que un resultado.
    Resultado que no va a curar la herida que te sangra, porque le estás tapando con un curita.
    Y las curitas no curan.
    Las curitas tapan.
    Y tú sabes muy bien que el dolor tapado no es dolor sanado.

    Para un poquito.
    Mira en el espejo de tu alma.
    Frena.
    Mira lo que te falta y sal a buscarlo en dónde creas que lo puedas encontrar de verdad.

    No revolotees como mosca en platos vacíos.
    Pide lo que necesitas si ves que solo no puedes.
    Porque no hay peor abandono que el que se hace a uno mismo.
    Con eso no se juega.
    No tienes derecho.

    Autoría: Lorena Pronsky 

  • Dicen que…

    Katharine Hepburn, en sus propias palabras:
    “Una vez, cuando era adolescente, mi padre y yo estábamos haciendo fila para comprar entradas para el circo. Finalmente, solo había otra familia entre nosotros y el mostrador de entradas. Esta familia me causó una gran impresión.
    Había ocho niños, todos ellos menores de 12 años. De la forma en que estaban vestidos se podía decir que no tenían mucho dinero, pero su ropa era limpia, muy limpia. Los niños eran muy bien educados, todos ellos parados en la fila, de dos en dos detrás de sus padres, tomados de las manos.
    Estaban emocionados por los payasos, los animales y todos los actos que verían esa noche.
    Por su emoción, podías percibir que nunca antes habían estado en un circo. Sería un punto culminante en sus vidas.
    El padre y la madre estaban a la cabeza de la manada de pie, orgullosos como podría ser. La madre estaba sosteniendo la mano de su marido, mirándolo como si dijera: ‘Eres mi caballero en armadura brillante’.
    El estaba sonriendo y disfrutando viendo a su familia feliz.
    La señora de la taquilla le preguntó cuántos boletos quería, y él respondió con orgullo ‘quiero ocho entradas para niños y dos para adultos’. Entonces la señora declaró el precio.
    La esposa del hombre soltó su mano, se le cayó la cabeza, el labio del hombre comenzó a temblar. Entonces se acercó un poco más y preguntó ‘¿cuánto dijiste?’
    La señora de taquilla volvió a declarar el precio.
    El hombre no tenía suficiente dinero.
    ¿Cómo se suponía que iba a girar e iba a decirle a sus ocho hijos que no tenía suficiente dinero para llevarlos al circo?
    Viendo lo que estaba pasando, mi papá metió la mano en su bolsillo y sacó un billete de $20 y lo dejó caer al suelo. No éramos ricos en ningún sentido de la palabra.
    Mi padre se inclinó, recogió el billete de $20, tocó al hombre en el hombro y dijo: “Disculpe, señor, se le cayó este de su bolsillo”.
    El hombre entendió lo que estaba pasando. No estaba pidiendo una limosna, pero sin duda agradeció la ayuda en una situación desesperada, desgarradora y vergonzosa. Miró directamente a los ojos de mi papá, tomó la mano de mi padre en sus manos, apretó el billete y con el labio temblando y una lágrima cayendo por su mejilla, respondió: “Gracias señor, esto realmente significa mucho para mi y para mi familia”.
    Mi padre y yo volvimos a nuestro coche y condujimos a casa. Los $20 dólares que regaló mi papá es con lo que íbamos a comprar nuestros propios boletos.
    Aunque no pudimos ver el circo esa noche, ambos sentimos alegría dentro de nosotros que fue mucho mayor que ver el circo.
    Ese día aprendí el verdadero valor de dar.
    El Dador es más grande que el Receptor.
    Si quieres ser grande, más grande que la vida, aprende a dar.
    El amor no tiene nada que ver con lo que esperas conseguir, solo con lo que esperas dar, que es todo.
    La importancia de dar, bendecir a los demás, nunca se puede hacer más hincapié porque siempre hay alegría en dar.
    Aprende a hacer feliz a alguien con actos de dar”.
    Katharine Hepburn 

  • Mantente en Paz

    Deja que las cosas se rompan. Muchas veces el Universo bondadosamente lo permite aunque nuestro ego no lo entienda. Deja de esforzarte por mantenerlas pegadas si ya su ciclo terminó.
    Mantente en paz.

    Deja que la gente se enoje.
    Deja que te critiquen… total, son seres diferentes y la reacción de ellos no es tu problema.
    Mantente en paz.

    Deja que todo se derrumbe, y no te preocupes por el después. Todo es un constante ir y venir, tomar y soltar… aprende sabiamente de la naturaleza; de las olas del mar… y aprende de tí mismo; de tu respiración…
    Mantente en paz.

    Es la mente inquieta quien fustiga ¿A dónde iré? ¿Qué hacer?
    Nadie se ha perdido nunca por el camino, nadie se quedó sin refugio. En el Universo siempre existe un sendero, una guía, un rutero.
    Mantente en paz.

    Lo que está destinado a irse se irá de todos modos.
    Lo que tenga que quedarse, seguirá siendo.
    Tenlo presente.
    Mantente en paz.

    Por más que intentes retener todo el aire en los pulmones tendrás que soltarlo o de lo contrario el mismo aire retenido te ahogará.
    Mantente en paz.

    Demasiado esfuerzo, demasiada turbulencia, nunca es buena señal… demasiado esfuerzo y turbulencia es signo de conflicto con el Universo.
    Mantente en paz.

    Relaciones, trabajos, casa, familia, amigos y grandes amores… Entrega todo a la Tierra y al Cielo. Cuando puedas cuida y protege, riega con amor, asiste y alimenta, contempla y disfruta, ora y baila pero luego… deja que florezca lo que debe y que las hojas secas se arranquen solas.
    Mantente en paz.

    Lo que se va, siempre deja espacio para algo nuevo: son las Leyes Universales…Y nunca pienses que ya no hay nada bueno para ti, solo que tienes que dejar de contener lo que hay que dejar ir.
    Mantente en paz.

    Recuerda que todo proceso es un aprendizaje para tu vida. Aunque algunos sean menos agradables que otros, siempre su objetivo será dejarte una enseñanza. Recibe toda lección con AMOR.
    Mantente en paz.

    Solo cuando tu viaje termine, entonces terminarán las posibilidades, pero sólo hasta ese momento.

    Así que deja que todo se derrumbe, deja ir, deja ser. Nada es estático… el Universo está en constante movimiento… TÚ TAMBIEN.
    Mantente en paz. 🙏💕

    Tomado de la red 

  • Llega un momento

    Llega un momento en esta vida en el que te cansas, dices basta, porque te hartas.
      Sí, todo tiene un límite y por mucho que lo intentas, de nada sirve cuando todo se repite, cuando el bucle te persigue.
     
      Llega un momento en el que tienes que decidir que no vas a regalar ni una milésima de tu tiempo a nadie que no lo aprecie, pero a nadie. Que no vas a ir detrás de personas que luego se olvidan de ti. De aquellas que sólo se acuerdan cuando le pasa algo malo o cuando te quieren decir algo bueno, pero ni te preguntan cómo estás. O si lo hacen es sólo para justificar la manera de meter esa conversación que sólo les importa a ellos y nada más.
     
       Llega un momento en el que es mejor gritar que el silencio, que es mejor decir cuatro verdades que mantener la compostura. Porque no, no te oyen, no te comprenden, no se ponen en tu lugar y puede, sólo puede que por un momento lo finjan, pero no, jamás cambiarán.

      Llega un momento en el que tienes que soltar a aquellas personas que te humillan y desprecian por mucho que las quieras y las sepas valorar, pues ellas a ti no, y sólo te pisan y te dañan el alma. No, no hay que soportar lo insoportable por querer cuando te dañan, porque eso es que no te quieren de verdad.

      Se acabó de dar la razón a sin razones, de callar cosas injustas, de poner por delante a quien no debe ni estar. Porque esas personas no te tendieron la mano cuando estabas en el fondo del océano, esas personas no te sacaron de la más profunda oscuridad, no te ayudaron a salir a flote, así que pasa página, pero esta vez hazlo de verdad. Créeme que no te arrepentirás.
    Patri G.
    (No borres el autor)
    DI NO AL PLAGIO
    Patricia Girol 

  • Regalos silenciosos

    LA PRÁCTICA DE HACER REGALOS SILENCIOSOS

    Busca un lugar público, como una plaza, un parque, una estación, y colócate en un sitio que te permita observar a los paseantes discretamente.

    Déjate llevar por tu corazón, que él elija las personas a las que harás tu regalo anónimo y silencioso.

    Cuando veas pasar a alguien afectado por una dolencia, regálale buena salud en tu pensamiento.

    Si ves pasar a una persona abatida y triste, regálale paz y alegría.

    Si ves a un niño que llora, regálale un futuro hermoso.

    Si ves a alguien de gesto áspero y enojado, regálale amor y perdón.

    Si ves a alguien pasando necesidad, deseale prosperidad y abundancia en su vida.

    Y así, con todas las personas que se vayan cruzando en tu camino.

    Acoge a cada una de ellas en tu corazón por unos instantes, deséales lo mejor y envíales bendiciones.

    Puede que jamás vuelvas a ver a ninguna de estas personas.

    Está bien que así sea; no necesitas ninguna confirmación, el amor nunca se impone, sencillamente se ofrece a quien tenga que recibirlo.

    Sé Amor.

    A veces hacer el bien no implica que hagamos actos demasiado complicados, con nuestro pensamiento consciente y enfocado, así sea en silencio, podemos entregar nuestra Luz y dar nuestro Amor al mundo.

    SIRIO.1.1.1.1

  • Imagínese
    "¿Se imagina usted si a partir de hoy, todo de lo que usted se queja, sea sacado de su vida?
    
    Sólo imagine esto:
    - ¡Ay! ¡no aguanto a mis hijos!
    ¡Listo, muertos!
    
    - ¡Mi pelo es horrible!
    ¡Vale, calva/o!
    
    - ¡Estoy harta/o de mi trabajo!
    ¡Estupendo, desempleada/o!
    
    - ¡Mi marido o mi esposa es una plaga!
    ¡Todo bien, viuda/o desde este momento!
    
    - ¡No soporto más este calor!
    ¡A partir de mañana sólo tendrá nieve y lluvia!
    
    - ¡Mi casa es un desastre!
    ¡Bueno, vivirá en la calle a partir de ahora!
    
    ¿Qué le parece?
    Ahora mire a su alrededor. ¿Qué nos hace diferentes de los demás?. "El sol sale para todos".
    
    Lo que nos diferencia de los demás son NUESTRAS ACTITUDES frente a las diversas situaciones.
    
    ¡Entonces, alégrese y agradezca por TODO!.
    Y lo que tenga que cambiar, ¡Cámbielo!
    
    Cuando usted cambia, todo a su alrededor cambia...
    
    Cuando el día empiece, agradezca.
    Cuando el día termine, agradezca.
    
    RECUERDE QUE LA QUEJA TRAE POBREZA Y LA GRATITUD ABUNDANCIA
    
    web 
    #mariomelito 
    #LAESPIRITUALIDAD
  • NO ME HE IDO

    No, no me he ido!.

    Cerca, bien cerca estoy
    En algún lugar estoy.
    No,… no puedes tocarme asi como no se puede tocar el amor… pero si puedes sentirlo.
    No,… no estoy en la tierra. Estoy en la sonrisa de tu recuerdo. Estoy en el silencio de tu suspiro. Estoy en la carita de quien ha nacido.

    ¿Escuchas el eco que se produce cuando ríes?. Ese soy yo. Estoy, creeme que estoy.
    No tan lejos. No me busques tan lejos. Estoy cerca, bien cerca, a tu lado.

    Te sostengo cada vez que quieres caer. Te acaricio cada vez que comienza a doler.
    Yo sé que me sientes, yo te conozco, yo te veo. No es locura. Estoy aquí. Cerca, bien cerca.

    No se puede separar lo que se ata en el corazón. No se puede matar un sentimiento. Solo muere quien es olvidado.

    Te cuido, te protejo, te acompaño. No te he dejado… tan sólo me adelanté un poco en el paso… Y volveremos a estar juntos. ¿Cuándo nos reencontraremos? , sólo Dios lo sabe. Mientras tanto estaré aquí, a tu lado.

    Cerca, bien cerca…  hasta el último día de tu viaje…

    Daiana Odaia Slipak.