• Futuro y presente

    Así como el reloj acaba gastando el amor de las horas, los días y los años, nuestra paciencia y nuestra aceptación acabarán con todas las fechas y todos los espacios venideros donde puedan albergar restos de pandemias como esta.

    Entonces, como ahora, oraremos y meditaremos y en los descansos que tengan el alma y el cuerpo, hilvanaremos escaleras que nos comuniquen con lo divino y planificaremos unas vidas diferentes, con madrugadas más respetuosas contemplando el despertar de la Luz y repartiendo alegrías en campos y ciudades y evitando embarazos de egoísmos. Las diferencias las marcará cada alma en estado de clara consciencia abierta al amor de los demás, plasmado todo con claros caracteres … salvo los garabatos que se quiera inventar cada alma para guardar sus cuitas.

    Así como el reloj acaba gastando el amor de las horas, los días y los años, nuestra paciencia y nuestra aceptación acabarán con todas las fechas y todos los espacios venideros donde puedan albergar restos de pandemias como esta.

    Entonces, como ahora, oraremos y meditaremos y en los descansos que tengan el alma y el cuerpo, hilvanaremos escaleras que nos comuniquen con lo divino y planificaremos unas vidas diferentes, con madrugadas más respetuosas contemplando el despertar de la Luz y repartiendo alegrías en campos y ciudades y evitando embarazos de egoísmos. Las diferencias las marcará cada alma en estado de clara consciencia abierta al amor de los demás, plasmado todo con claros caracteres … salvo los garabatos que se quiera inventar cada alma para guardar sus cuitas.

    Cuando todo lo futuro sea presente, no seremos los mismos y, necesariamente, nos tendremos que mirar y remirar con amor y calma al espejo, para reconocernos y pedir fuerzas a nuestro niño interior, a nuestros guías, quizá al universo mismo y al grupo del que formemos parte en esta tarea del crecimiento.

    Cuando todo esto sea pasado tendremos que aprender un nuevo abecedario, una manera distinta y diferente de contar las horas, los días y engarzarlos con un lenguaje, ahora oculto y olvidado, donde el alma se acomode y aprenda a conjugar el verbo “AMARNOS TODOS COMO HERMANOS

    Ángel Díaz

  • Gratitud

    Ahora es tiempo de Silencio y Paz. Tiempos de oportunidades en los que poder bucear desde el manantial de la lluvia serena hasta el océano profundo de nuestro espacio interior, desde los espacios abiertos donde la lluvia fresca y suave nos aquieta aún más o la tormenta de agua, granizo y nieve ásperas nos azotan y remueven para limpiar las torrenteras, los arroyos, las acequias obstruidas de nuestro mundo interior.

    Entonces, ahora, o más bien después, que es ahora, puede llegar el primer atisbo de equilibrio que nos conduzca al objetivo deseado: la Paz. El silencio. Esa Paz interior que es algo más que una fresca lluvia de verano, o un espejismo que te da la vida.

    Es un estado de Serena Paz que llega para quedarse, para echar raíces porque el camino de vuelta no se ha contemplado por tu Ser.

    En esta etapa el alma se ha acostumbrado al no ruido, a la no gresca, a la calma como estado, y con cada despertar se esboza una sonrisa de agradecimiento por el rosario de amaneceres plenos de aprendizaje y osadías. Es ahora cuando el entorno y las circunstancias parece que aprietan la sed de libertad que martillea con insistencia y terquedad, cuando las caricias y la ternura del silencio se hacen patentes y llenan y alegran el alma.

    Y es aquí y ahora, en este tiempo de aprendizaje inesperado, cuando debemos aprovechar para expresar nuestra Gratitud por las oportunidades y depositar en el zurrón, camino de nosotros mismos, los espacios y tiempos de silencio recibidos y que llevamos bien guardados en el pendrive llamado Gratitud que grabó el alma con sumo gozo.

    • Tiempo de pruebas…
    • Tiempo de Gratitud…
    • Tiempo de Silencio.

    Ángel Diaz

  • Y…

    “Y la gente se quedó en casa.

    Y leyó libros y escuchó.

    Y se detuvo.

    Alguno meditaba.

    Alguno rezaba.

    Alguno bailaba.

    Y la gente empezó a pensar de forma diferente.

    Y la gente se curó.

    Y la gente se encontró de nuevo

    Y crearon nuevas formas de vida.

    Y sanaron la tierra completamente.

    Tal y como ellos fueron curados»

    Y  descansó  e hizo ejercicio.

    E hizo arte y jugó.

    Y aprendió nuevas formas de ser.

    Y se detuvo.

    Y escuchó más profundamente.

    Alguno se encontró con su propia sombra.

    Alguno meditaba.

    Y cuando el peligro terminó

    Y la gente se encontró de nuevo

    Y Lloraron por los muertos.

    Y tomaron nuevas decisiones.

    Y soñaron nuevas visiones.

    Kitty O´Meara

  • Os hablo del silencio

    «Os hablo del silencio  y de su reino, que se extiende mucho más allá de los ruidos, más allá de cualquier estruendo, más allá del incesante rumor de los pensamientos que con frecuencia nos recorren sin tregua y se golpean en nuestra mente.

    En realidad, no hay ningún ruido que pueda interrumpir la música de la vida, ni siquiera el nuestro. Por ello nos disponemos a escuchar y entramos en el lugar en el que nuestros sentidos se dejan envolver por la paz del corazón.

    Me gustaría ayudaros a encontrar el silencio, a reconocer su necesidad; porque es gracias a él que al alma, en su serena quietud y en el silencio, le es posible prestar atención y llegar a escuchar las mil y una voces sutiles de todas las cosas. Y en ese silencio, es cuando podemos escuchar los latidos del corazón de aquellos que están a nuestro lado, y les oímos hablar más allá de las palabras mientras revelan su verdad.

    El silencio es un lugar que se abre sobre un espacio sin límites, sin confines aparentes. Desconcertante cuando no le buscas y viene a tu encuentro, y cuando durante un instante percibes tu voz que te llama, una voz que te parece no conocer y que despierta mil cosas en ti. En ese lugar te encontrarás a ti mismo. ¡Allí es donde tu corazón te habla y puede contarte quién eres realmente!

    Cuando consigas adentrarte en ese lugar de silencio descubrirás que te puedes entregar a él con una fuerza desconocida, y conocerás la vivificante sensación que alimentará, al igual que el agua cristalina, tu sedienta alma.

  • La toma de conciencia

    Solía pensar que aquel «darse cuenta» no era demasiado importante. A fin de cuentas, ahí te quedabas. Con tu toma de conciencia, con tu “darte cuenta” pero incapaz de reacción alguna.

    Un día comprendí, ahí te quedabas, sí, pero nunca del mismo modo, ya nunca del mismo modo.

    Y lo más importante, lo vital de todo ello, ya no para siempre sino con la certeza de que algún día, sin saber muy bien cómo ni por qué llegarías a ser fuerte, mucho, lo bastante como para cambiar lo preciso, lo que te limitaba y te hacía ni ser tanto como estabas destinado a ser, ni todo.

    Y sientes un camino abriéndose delante de ti y comprendes que llevaba tiempo, y mucho, en ese lugar esperándote, esperando que tu «darte cuenta» creciera, te inundara, se desbordara por cada poro de tu piel y lo que es más, que se desbordara de tu alma porque esta, por fin había decidido no sólo escucharse sino aceptarse y amarse. Amarse tanto y tan bien como para abandonar su zona de confort y partir a un viaje interior del que sabía que volvería siendo otra a tu piel, a tu esencia, a tu ser. Y volvería para no chirriarte nunca más, para reconocerse y reconocerte, para ser una contigo.

    Para darte el mayor regalo, el convertirte en un ser humano completo que todo lo que buscase lo tuviera dentro y que si volvía a salir de sí mismo fuera para compartir, para compartirse. Y ser por fin feliz.
    Belén Rodríguez

  • Liberate de tu mente

     
    «Empieza por escuchar la voz que habla dentro de tu cabeza, y hazlo tan frecuentemente como puedas. Presta una atención especial a cualquier patrón de pensamiento repetitivo, a esos viejos discos de gramófono que pueden haber estado dando vueltas en tu cabeza durante años.

    Photo by David Cassolato on Pexels.com


    Esto es lo que llamo «observar al pensador», que es otra manera de decir: escucha la voz dentro de tu cabeza, mantente allí como presencia que atestigua.
    Cuando escuches la voz, hazlo imparcialmente. Es decir, no juzgues. No juzgues ni condenes lo que oyes, porque eso significaría que la misma voz ha vuelto a entrar por la puerta de atrás.
    Pronto te darás cuenta de esto: la voz está allí y yo estoy aquí, observándola. Esta comprensión Yo soy, esta sensación de tu propia presencia, no es un pensamiento.
    Surge de más allá de la mente.
    Esto es algo por demás satisfactorio. De este modo retiras la conciencia de tu actividad mental y creas una brecha sin mente en la que estás muy alerta y consciente, pero no piensas.
    Ésta es la esencia de la meditación»


  • Un primer paso

    Algo en la TV me llamó la atención, ocurrió hace unos siete años (antes consumía mucha más TV que ahora).

    Puse atención… hablaban de algo que podía hacer cualquiera, algo con lo que podías ayudar a los demás en la enfermedad. Preste toda mi atención… se estaba prestando ese tipo de ayuda con buenos resultados en la sección de enfermos terminales  de oncología de… no me acuerdo bien en que hospital de Madrid. Conseguí entender que hablaban de una nueva técnica de sanación que llamaban Reiki.

    Aquello, de alguna manera que no se definir, ocupó mi mente por un tiempo. Surgieron las preguntas sin cesar, como el agua en las torrenteras… ¿aquello sería verdad?. ¿Podría una persona cualquiera hacer aquello?. ¿Sin formación especializada?. ¿Dónde se aprendía?… y así muchas más.

    ¡Tendría que probar !. Me puse a investigar y aquello, desde mi percepción financiera, me pareció muy caro para una prueba inicial. Lo pasé a «tareas pendientes » y FIN. O eso creí yo entonces.

    Al poco tiempo en unos análisis rutinarios, le detectaron a mi esposa unos valores altos en los trigliceridos y al comentarlo con nuestra querida vecina del piso de arriba, pronunció unas palabras impactantes.: «He aprendido una cosita que seguramente te ayude con eso. «

    Estas palabras no solo resultaron impactantes fueron el inicio de algo mágico. No se trataba de Reiki, era «Canalización de Energía Universal «. Pregunté y pregunté y volví a preguntar. : se trataba de asistir a unas charlas tres tardes seguidas o un fin de semana y con ello me enteraría de que iba todo eso. Además, y no menos importante, el precio lo determina el alumno, en la segunda sesión dan un sobre, y en la tercera lo devuelves con lo que en conciencia quieras colaborar.

    Así que pedí el teléfono, me apunté, y entonces no podía imaginar las sensaciones y los grandes momentos que la práctica de esta técnica me ha reportado. Para mi, además de ayudarme a cambiar mi mundo, me ha permitido ayudar a cientos de personas allí donde les duele. ¿Puedes imaginar algo mejor…?

    Fer

  • Y me encontré…

    Dejé de insistir donde no había lo que buscaba.
    Dejé de pedir en manos cerradas.
    Dejé de esperar en sillas ocupadas.
    Dejé de intentar en un cuerpo ajeno.
    Dejé de pretender que el otro entendiera.
    Dejé de poner los ojos y la esperanza en corazones que no querían latir al lado mío.
    Y entonces, magia.
    Magia.
    Volví a mí, como único destino posible.
    Volví a mí, como único camino disponible.
    Volví a mí, como el único reencuentro pendiente.
    Volví a mí y pude verme las costillas, los dolores y mi alma deshidratada, pidiendo agua.
    Y me recibí.
    Me acaricié.
    Me perdoné.
    Me recosté sobre mi hombro.
    Me nombré con mi propia voz.
    Y me encontré.
    Distinto pero intacto. Intacta.
    Me tuve otra vez.
    Me tengo otra vez.
    Y entonces, magia.
    Tengo las llaves de las puertas que quiero abrir.
    Acá, adentro.
    Afuera solo están las cerraduras.
    Pero yo decido dónde y de mi depende cómo.
    Yo decido dónde.
    Yo elijo cómo.

                                                                                                                                  (Anónimo)

  • Meditar con cuencos de
    cristal de cuarzo

    Para llegar a la total ausencia, que es la plenitud o el vacío, tenemos que sentarnos cómodos. Cerramos los ojos, adoptamos la actitud interior de escuchar nuestro cuerpo y dejar fluir el sonido y el silencio, un silencio que aparece y desaparece como sonrojado por el murmullo de 10, 40, 500, 10.000 abejas que se convierte en una dulce y sutil vibración que envuelve todo nuestro cuerpo. A veces se centra en la zona frontal del cerebro o en las sienes como un tenue murmullo del sonido, en el cuerpo físico perdido en un flotar gozoso, en cada célula, en cada sistema, en cada neurona…el pudor de dejarse sentir en la quietud. Me constituyo en observador de mí mismo.
    Un suave runruneo, como el zumbido de una abeja, comienza a ocupar el espacio y el silencio. Poco a poco va tomando cuerpo ese suave murmullo…
    Poco a poco la vibración va aumentando e incluso los hemisferios cerebrales comienzan a equilibrase con el susurro de la Luz que proyectan los cuencos.  El cuerpo físico, el emocional, el mental… todo es Uno en la quietud de la nada y tú, sintiéndote pura serenidad con las caricias invisibles del sonido, te identificas con el UNO que todo lo crea, lo une y lo nutre: una célula, millones de células, una galaxia, la totalidad de lo creado mientras que sólo alcanzas, sintiéndote parte de lo Infinito, a escuchar y envolverte en la caricia de dos palabras: AMOR… UNIDAD.
     Ángel Díaz

  • Navidad

    La Navidad nació con nosotros, con nuestros juegos, con nuestras tristezas y con nuestras alegrías. Era un rosario de días que se asomaban desde siempre a nuestras vidas y en el que disfrutábamos libres. Éramos felices. La ilusión la llevábamos prendida en la mirada…

    NAVIDAD es Paz, Concordia, Compartir, AMAR a los demás sin límites. Navidad es mirar con otros ojos menos mercantiles los resultados económicos de los negocios y los servicios. 

    AMAR/NAVIDAD es construir un mundo sin barreras en el que todos puedan tener una vida digna y una oportunidad de CRECER sin límites. 

    Navidad de silencio y alegría, recogimiento y cánticos del corazón gozoso. Navidad es época y momento de examinar nuestra coherencia entre lo que pienso y lo que hago…

    Hoy tenemos unas navidades que sólo conservan el nombre, pero no aquel espíritu que sentimos casi al mismo tiempo de nacer. 

    Ignoro por qué hoy me cuesta tanto conectar con la energía interna que trae esta navidad que tiende a acallar la vida espiritual.
    ¿Será que estoy llegando a la edad crucial? ¿O será mi propio distanciamiento de esta realidad de hoy tan diferente? ……  Pienso, Siento y Resuelvo: este año me voy a dar una vuelta por el ruido, y me voy a meter en él, tratando de encontrar en su silencio y su alegría, en su descaro y en su forma de vivir, la esencia misma de su comportamiento… y ello porque es NAVIDAD.
    Ángel Díaz