Asegúrate de acumular momentos gratos.
Sí, ya sé… la vida no siempre coopera. A veces nos da limones, naranjas, toronjas y hasta el árbol completo encima. Pero aun así, procura guardar momentos bonitos en el corazón.
Asegúrate de sembrar bonito.
Si vas a regalar una palabra, que sea amable.
Si vas a dar un abrazo, que sea sincero.
Si vas a dejar huella, que sea de esas que provocan sonrisas y no de las que hacen que la gente cambie de banqueta cuando te ve venir.
Dicen que cosechamos lo que sembramos. Entonces, sembrémosle bonito a la vida.
Siembra risas.
Siembra gratitud.
Siembra paciencia.
Y si puedes, siembra también una buena receta de pan y una taza de café, porque hay días en que la felicidad entra por el estómago.
Acumula recuerdos que te hagan sonreír cuando peines canas, cuando olvides dónde dejaste los lentes o cuando entres a una habitación y se te olvide por completo a qué ibas.
Porque al final, la verdadera riqueza no se guarda en una cuenta bancaria. Se guarda en las carcajadas compartidas, en los abrazos inesperados, en las conversaciones largas y en esos pequeños instantes que un día se convierten en nuestros tesoros más grandes.
Así que hoy te invito a sembrar bonito.
Y cuando la vida venga a cobrar la cosecha, que encuentre tu alma llena de flores, tu corazón lleno de historias y tu memoria repleta de momentos que valieron la pena.
Porque la vida pasa rápido… pero los recuerdos bonitos tienen la maravillosa costumbre de quedarse para siempre.
De la Red

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