• Llega un momento

    Llega un momento en esta vida en el que te cansas, dices basta, porque te hartas.
      Sí, todo tiene un límite y por mucho que lo intentas, de nada sirve cuando todo se repite, cuando el bucle te persigue.
     
      Llega un momento en el que tienes que decidir que no vas a regalar ni una milésima de tu tiempo a nadie que no lo aprecie, pero a nadie. Que no vas a ir detrás de personas que luego se olvidan de ti. De aquellas que sólo se acuerdan cuando le pasa algo malo o cuando te quieren decir algo bueno, pero ni te preguntan cómo estás. O si lo hacen es sólo para justificar la manera de meter esa conversación que sólo les importa a ellos y nada más.
     
       Llega un momento en el que es mejor gritar que el silencio, que es mejor decir cuatro verdades que mantener la compostura. Porque no, no te oyen, no te comprenden, no se ponen en tu lugar y puede, sólo puede que por un momento lo finjan, pero no, jamás cambiarán.

      Llega un momento en el que tienes que soltar a aquellas personas que te humillan y desprecian por mucho que las quieras y las sepas valorar, pues ellas a ti no, y sólo te pisan y te dañan el alma. No, no hay que soportar lo insoportable por querer cuando te dañan, porque eso es que no te quieren de verdad.

      Se acabó de dar la razón a sin razones, de callar cosas injustas, de poner por delante a quien no debe ni estar. Porque esas personas no te tendieron la mano cuando estabas en el fondo del océano, esas personas no te sacaron de la más profunda oscuridad, no te ayudaron a salir a flote, así que pasa página, pero esta vez hazlo de verdad. Créeme que no te arrepentirás.
    Patri G.
    (No borres el autor)
    DI NO AL PLAGIO
    Patricia Girol 

  • Regalos silenciosos

    LA PRÁCTICA DE HACER REGALOS SILENCIOSOS

    Busca un lugar público, como una plaza, un parque, una estación, y colócate en un sitio que te permita observar a los paseantes discretamente.

    Déjate llevar por tu corazón, que él elija las personas a las que harás tu regalo anónimo y silencioso.

    Cuando veas pasar a alguien afectado por una dolencia, regálale buena salud en tu pensamiento.

    Si ves pasar a una persona abatida y triste, regálale paz y alegría.

    Si ves a un niño que llora, regálale un futuro hermoso.

    Si ves a alguien de gesto áspero y enojado, regálale amor y perdón.

    Si ves a alguien pasando necesidad, deseale prosperidad y abundancia en su vida.

    Y así, con todas las personas que se vayan cruzando en tu camino.

    Acoge a cada una de ellas en tu corazón por unos instantes, deséales lo mejor y envíales bendiciones.

    Puede que jamás vuelvas a ver a ninguna de estas personas.

    Está bien que así sea; no necesitas ninguna confirmación, el amor nunca se impone, sencillamente se ofrece a quien tenga que recibirlo.

    Sé Amor.

    A veces hacer el bien no implica que hagamos actos demasiado complicados, con nuestro pensamiento consciente y enfocado, así sea en silencio, podemos entregar nuestra Luz y dar nuestro Amor al mundo.

    SIRIO.1.1.1.1

  • Imagínese
    "¿Se imagina usted si a partir de hoy, todo de lo que usted se queja, sea sacado de su vida?
    
    Sólo imagine esto:
    - ¡Ay! ¡no aguanto a mis hijos!
    ¡Listo, muertos!
    
    - ¡Mi pelo es horrible!
    ¡Vale, calva/o!
    
    - ¡Estoy harta/o de mi trabajo!
    ¡Estupendo, desempleada/o!
    
    - ¡Mi marido o mi esposa es una plaga!
    ¡Todo bien, viuda/o desde este momento!
    
    - ¡No soporto más este calor!
    ¡A partir de mañana sólo tendrá nieve y lluvia!
    
    - ¡Mi casa es un desastre!
    ¡Bueno, vivirá en la calle a partir de ahora!
    
    ¿Qué le parece?
    Ahora mire a su alrededor. ¿Qué nos hace diferentes de los demás?. "El sol sale para todos".
    
    Lo que nos diferencia de los demás son NUESTRAS ACTITUDES frente a las diversas situaciones.
    
    ¡Entonces, alégrese y agradezca por TODO!.
    Y lo que tenga que cambiar, ¡Cámbielo!
    
    Cuando usted cambia, todo a su alrededor cambia...
    
    Cuando el día empiece, agradezca.
    Cuando el día termine, agradezca.
    
    RECUERDE QUE LA QUEJA TRAE POBREZA Y LA GRATITUD ABUNDANCIA
    
    web 
    #mariomelito 
    #LAESPIRITUALIDAD
  • El cansancio
    El cansancio y las nuevas frecuencias.

    Físicamente:
    – Has ejercicios calmos y concentrados, emitiendo al mismo tiempo que los haces, ondas azules para todos los lugares donde sientes dolor, incomodidad o fatiga muscular, transformando un simple ejercicio de estiramiento y fortalecimiento en un ejercicio vibracional cuántico intensificado…
    – Bebe bastante agua mineral, de preferencia la que sale directamente de las piedras, pues trae fragmentos minerales puros del centro de la montaña, rocas y cristales.
    – Evita alimentos industrializados y con condimentos exagerados.– Coloca dentro de tu cuerpo cosas bonitas, saludables y que tienen vida. Toma el sol y agradece mientras lo haces. Bucea en el agua en el mar o en el agua de río corriente para entrar en la nueva frecuencia de la Naturaleza.

    Mentalmente:
    – Vibrar en alta resonancia, preferentemente en la más alta energía posible, la energía de la gratitud, la compasión, la generosidad, la benevolencia y el compartir mutuo de las ideas.
    – Evitar juicios ajenos, pues no sabemos realmente lo que cada uno ha venido a pasar en esta vida.
    – Elevar el pensamiento hacia cosas nobles en lugar de seguir compartiendo noticias fútiles y terribles que tienden a multiplicarse por la televisión y los medios sociales. Sean diferentes, encuentren cosas buenas en las personas y en las situaciones, ellas existen, pero están siendo olvidadas.


    – Deja de quejarte y empieza a agradecer. La gratitud es la energía que moldeará el nuevo mundo.
    – Cuando un mal pensamiento venga, compréndelo e inmediatamente neutralízalo con otro superior y positivo.
    – Cuando un problema venga a tu mente, transmuta la información, buscando inmediatamente la solución para el mismo y enfócate en ésta. Cambia el foco, encuentra cosas bellas en ti, en tu comportamiento, deja de mutilarte energéticamente, todos tenemos cosas buenas y virtudes.

    Espiritualmente:
    – Presta atención a la intuición, pues esta está llegando con fuerza y ​​es la primera información que llega del mundo espiritual para adentrarse en tu mente. Escucha una buena música, aquella que hace que los pelos de tu brazo se ericen, pues ésta es capaz de producir la resonancia con tu espíritu.
    – Presta atención a las inspiraciones, pues ellas vienen de forma pura y simple, de lo contrario no conseguimos anotar lo que es recibido, o hacer algo en el mismo momento en que ella llega, perdemos el contacto y el espíritu tarda para traerla nuevamente. La inspiración es algo que tu propio espíritu te envía, no es un tercer espíritu o un amparador, eres tu mismo en manifestación futura y dimensión divina tratando de conversar contigo mismo.

    Relaciones:
    – No necesitas gritar más con nadie, tu corazón ya no soporta más gritos y discusiones, él sólo quiere armonía y entendimiento, la época de los sufrimientos terminaron, quien aún continúa en esta idea pasará por grandes pruebas. Si es necesario posicionarse, posiciónate y has lo que necesita ser hecho.

    Trabajo:
    – Tu espíritu ya no quiere hacer lo que no tiene sentido y no llena su propósito de vida. Él está forzando a entrar con fuerza total en su centro de sinergia, aquel que sintoniza con las fuerzas que viene del Universo. Si no cambias o mejoras tu relación con tu trabajo, tu vida va quedando cada vez más vacía, aunque a través de él recibas bastante dinero, nada de eso podrá dar un sentido real para su existencia de aquí en adelante.No te preocupes por encontrar el nuevo mundo, no es un lugar, sino una frecuencia, un estado vibracional en el que todos pueden estar si así lo desean.

    «El estado de la gratitud pura y silenciosa».

    Esta es la verdadera espiritualidad que los mentores desean de nosotros, pues estando completos y conectados, estamos en plena sintonía con el universo.

  • Y…

    “Y la gente se quedó en casa.

    Y leyó libros y escuchó.

    Y se detuvo.

    Alguno meditaba.

    Alguno rezaba.

    Alguno bailaba.

    Y la gente empezó a pensar de forma diferente.

    Y la gente se curó.

    Y la gente se encontró de nuevo

    Y crearon nuevas formas de vida.

    Y sanaron la tierra completamente.

    Tal y como ellos fueron curados»

    Y  descansó  e hizo ejercicio.

    E hizo arte y jugó.

    Y aprendió nuevas formas de ser.

    Y se detuvo.

    Y escuchó más profundamente.

    Alguno se encontró con su propia sombra.

    Alguno meditaba.

    Y cuando el peligro terminó

    Y la gente se encontró de nuevo

    Y Lloraron por los muertos.

    Y tomaron nuevas decisiones.

    Y soñaron nuevas visiones.

    Kitty O´Meara

  • Os hablo del silencio

    «Os hablo del silencio  y de su reino, que se extiende mucho más allá de los ruidos, más allá de cualquier estruendo, más allá del incesante rumor de los pensamientos que con frecuencia nos recorren sin tregua y se golpean en nuestra mente.

    En realidad, no hay ningún ruido que pueda interrumpir la música de la vida, ni siquiera el nuestro. Por ello nos disponemos a escuchar y entramos en el lugar en el que nuestros sentidos se dejan envolver por la paz del corazón.

    Me gustaría ayudaros a encontrar el silencio, a reconocer su necesidad; porque es gracias a él que al alma, en su serena quietud y en el silencio, le es posible prestar atención y llegar a escuchar las mil y una voces sutiles de todas las cosas. Y en ese silencio, es cuando podemos escuchar los latidos del corazón de aquellos que están a nuestro lado, y les oímos hablar más allá de las palabras mientras revelan su verdad.

    El silencio es un lugar que se abre sobre un espacio sin límites, sin confines aparentes. Desconcertante cuando no le buscas y viene a tu encuentro, y cuando durante un instante percibes tu voz que te llama, una voz que te parece no conocer y que despierta mil cosas en ti. En ese lugar te encontrarás a ti mismo. ¡Allí es donde tu corazón te habla y puede contarte quién eres realmente!

    Cuando consigas adentrarte en ese lugar de silencio descubrirás que te puedes entregar a él con una fuerza desconocida, y conocerás la vivificante sensación que alimentará, al igual que el agua cristalina, tu sedienta alma.

  • La toma de conciencia

    Solía pensar que aquel «darse cuenta» no era demasiado importante. A fin de cuentas, ahí te quedabas. Con tu toma de conciencia, con tu “darte cuenta” pero incapaz de reacción alguna.

    Un día comprendí, ahí te quedabas, sí, pero nunca del mismo modo, ya nunca del mismo modo.

    Y lo más importante, lo vital de todo ello, ya no para siempre sino con la certeza de que algún día, sin saber muy bien cómo ni por qué llegarías a ser fuerte, mucho, lo bastante como para cambiar lo preciso, lo que te limitaba y te hacía ni ser tanto como estabas destinado a ser, ni todo.

    Y sientes un camino abriéndose delante de ti y comprendes que llevaba tiempo, y mucho, en ese lugar esperándote, esperando que tu «darte cuenta» creciera, te inundara, se desbordara por cada poro de tu piel y lo que es más, que se desbordara de tu alma porque esta, por fin había decidido no sólo escucharse sino aceptarse y amarse. Amarse tanto y tan bien como para abandonar su zona de confort y partir a un viaje interior del que sabía que volvería siendo otra a tu piel, a tu esencia, a tu ser. Y volvería para no chirriarte nunca más, para reconocerse y reconocerte, para ser una contigo.

    Para darte el mayor regalo, el convertirte en un ser humano completo que todo lo que buscase lo tuviera dentro y que si volvía a salir de sí mismo fuera para compartir, para compartirse. Y ser por fin feliz.
    Belén Rodríguez

  • Liberate de tu mente

     
    «Empieza por escuchar la voz que habla dentro de tu cabeza, y hazlo tan frecuentemente como puedas. Presta una atención especial a cualquier patrón de pensamiento repetitivo, a esos viejos discos de gramófono que pueden haber estado dando vueltas en tu cabeza durante años.

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    Esto es lo que llamo «observar al pensador», que es otra manera de decir: escucha la voz dentro de tu cabeza, mantente allí como presencia que atestigua.
    Cuando escuches la voz, hazlo imparcialmente. Es decir, no juzgues. No juzgues ni condenes lo que oyes, porque eso significaría que la misma voz ha vuelto a entrar por la puerta de atrás.
    Pronto te darás cuenta de esto: la voz está allí y yo estoy aquí, observándola. Esta comprensión Yo soy, esta sensación de tu propia presencia, no es un pensamiento.
    Surge de más allá de la mente.
    Esto es algo por demás satisfactorio. De este modo retiras la conciencia de tu actividad mental y creas una brecha sin mente en la que estás muy alerta y consciente, pero no piensas.
    Ésta es la esencia de la meditación»


  • Un primer paso

    Algo en la TV me llamó la atención, ocurrió hace unos siete años (antes consumía mucha más TV que ahora).

    Puse atención… hablaban de algo que podía hacer cualquiera, algo con lo que podías ayudar a los demás en la enfermedad. Preste toda mi atención… se estaba prestando ese tipo de ayuda con buenos resultados en la sección de enfermos terminales  de oncología de… no me acuerdo bien en que hospital de Madrid. Conseguí entender que hablaban de una nueva técnica de sanación que llamaban Reiki.

    Aquello, de alguna manera que no se definir, ocupó mi mente por un tiempo. Surgieron las preguntas sin cesar, como el agua en las torrenteras… ¿aquello sería verdad?. ¿Podría una persona cualquiera hacer aquello?. ¿Sin formación especializada?. ¿Dónde se aprendía?… y así muchas más.

    ¡Tendría que probar !. Me puse a investigar y aquello, desde mi percepción financiera, me pareció muy caro para una prueba inicial. Lo pasé a «tareas pendientes » y FIN. O eso creí yo entonces.

    Al poco tiempo en unos análisis rutinarios, le detectaron a mi esposa unos valores altos en los trigliceridos y al comentarlo con nuestra querida vecina del piso de arriba, pronunció unas palabras impactantes.: «He aprendido una cosita que seguramente te ayude con eso. «

    Estas palabras no solo resultaron impactantes fueron el inicio de algo mágico. No se trataba de Reiki, era «Canalización de Energía Universal «. Pregunté y pregunté y volví a preguntar. : se trataba de asistir a unas charlas tres tardes seguidas o un fin de semana y con ello me enteraría de que iba todo eso. Además, y no menos importante, el precio lo determina el alumno, en la segunda sesión dan un sobre, y en la tercera lo devuelves con lo que en conciencia quieras colaborar.

    Así que pedí el teléfono, me apunté, y entonces no podía imaginar las sensaciones y los grandes momentos que la práctica de esta técnica me ha reportado. Para mi, además de ayudarme a cambiar mi mundo, me ha permitido ayudar a cientos de personas allí donde les duele. ¿Puedes imaginar algo mejor…?

    Fer

  • Y me encontré…

    Dejé de insistir donde no había lo que buscaba.
    Dejé de pedir en manos cerradas.
    Dejé de esperar en sillas ocupadas.
    Dejé de intentar en un cuerpo ajeno.
    Dejé de pretender que el otro entendiera.
    Dejé de poner los ojos y la esperanza en corazones que no querían latir al lado mío.
    Y entonces, magia.
    Magia.
    Volví a mí, como único destino posible.
    Volví a mí, como único camino disponible.
    Volví a mí, como el único reencuentro pendiente.
    Volví a mí y pude verme las costillas, los dolores y mi alma deshidratada, pidiendo agua.
    Y me recibí.
    Me acaricié.
    Me perdoné.
    Me recosté sobre mi hombro.
    Me nombré con mi propia voz.
    Y me encontré.
    Distinto pero intacto. Intacta.
    Me tuve otra vez.
    Me tengo otra vez.
    Y entonces, magia.
    Tengo las llaves de las puertas que quiero abrir.
    Acá, adentro.
    Afuera solo están las cerraduras.
    Pero yo decido dónde y de mi depende cómo.
    Yo decido dónde.
    Yo elijo cómo.

                                                                                                                                  (Anónimo)

  • Meditar con cuencos de
    cristal de cuarzo

    Para llegar a la total ausencia, que es la plenitud o el vacío, tenemos que sentarnos cómodos. Cerramos los ojos, adoptamos la actitud interior de escuchar nuestro cuerpo y dejar fluir el sonido y el silencio, un silencio que aparece y desaparece como sonrojado por el murmullo de 10, 40, 500, 10.000 abejas que se convierte en una dulce y sutil vibración que envuelve todo nuestro cuerpo. A veces se centra en la zona frontal del cerebro o en las sienes como un tenue murmullo del sonido, en el cuerpo físico perdido en un flotar gozoso, en cada célula, en cada sistema, en cada neurona…el pudor de dejarse sentir en la quietud. Me constituyo en observador de mí mismo.
    Un suave runruneo, como el zumbido de una abeja, comienza a ocupar el espacio y el silencio. Poco a poco va tomando cuerpo ese suave murmullo…
    Poco a poco la vibración va aumentando e incluso los hemisferios cerebrales comienzan a equilibrase con el susurro de la Luz que proyectan los cuencos.  El cuerpo físico, el emocional, el mental… todo es Uno en la quietud de la nada y tú, sintiéndote pura serenidad con las caricias invisibles del sonido, te identificas con el UNO que todo lo crea, lo une y lo nutre: una célula, millones de células, una galaxia, la totalidad de lo creado mientras que sólo alcanzas, sintiéndote parte de lo Infinito, a escuchar y envolverte en la caricia de dos palabras: AMOR… UNIDAD.
     Ángel Díaz

  • Navidad

    La Navidad nació con nosotros, con nuestros juegos, con nuestras tristezas y con nuestras alegrías. Era un rosario de días que se asomaban desde siempre a nuestras vidas y en el que disfrutábamos libres. Éramos felices. La ilusión la llevábamos prendida en la mirada…

    NAVIDAD es Paz, Concordia, Compartir, AMAR a los demás sin límites. Navidad es mirar con otros ojos menos mercantiles los resultados económicos de los negocios y los servicios. 

    AMAR/NAVIDAD es construir un mundo sin barreras en el que todos puedan tener una vida digna y una oportunidad de CRECER sin límites. 

    Navidad de silencio y alegría, recogimiento y cánticos del corazón gozoso. Navidad es época y momento de examinar nuestra coherencia entre lo que pienso y lo que hago…

    Hoy tenemos unas navidades que sólo conservan el nombre, pero no aquel espíritu que sentimos casi al mismo tiempo de nacer. 

    Ignoro por qué hoy me cuesta tanto conectar con la energía interna que trae esta navidad que tiende a acallar la vida espiritual.
    ¿Será que estoy llegando a la edad crucial? ¿O será mi propio distanciamiento de esta realidad de hoy tan diferente? ……  Pienso, Siento y Resuelvo: este año me voy a dar una vuelta por el ruido, y me voy a meter en él, tratando de encontrar en su silencio y su alegría, en su descaro y en su forma de vivir, la esencia misma de su comportamiento… y ello porque es NAVIDAD.
    Ángel Díaz

  • A cerca de los sueños

     
    A pesar de ser  algo tan cotidiano, desde el inicio de los tiempos  los sueños no dejan de ser un misterio para los humanos.
    Como es un tema tan vasto y misterioso para nosotros, podemos conjeturar y hacernos preguntas, que aún no podremos contestar con absoluta certeza. Eso mismo nos abre un campo infinito de posibilidades. Se dice que son el inconsciente y el subconsciente los que de alguna manera se abren paso para llegar a nuestra conciencia, y que es bajo la forma de símbolos que quieren comunicarse con nosotros.
    De ahí que los sueños a veces nos resulten indescifrables o sin lógica aparente.
    Podemos ver que hay un contenido manifiesto que está relacionado con lo que acontece en cada vida y que de alguna manera aflora en los sueños, y un contenido latente, que podrían ser esas imágenes aparentemente sin sentido que suele intercalarse y que son como destellos del inconsciente. No obstante, siempre nos hemos preocupado por interpretarlos, aun sabiendo que cada persona debe basarse en las experiencias de su propia vida para intentar comprenderlos.
    Tratemos el asunto que tratemos siempre es bueno plantearse preguntas, como por ejemplo, ¿qué soñarían los hombres primitivos? Tal vez en ellos se dieran  sueños de contenido manifiesto, solamente…
    Otro misterio: suele suceder que si estamos obsesionados con algún problema, encontremos la solución a través de un sueño o tengamos una inspiración que cambie el sentido de nuestra vida. Sigue el Gran Misterio del Ser y del Universo. Todo es magia a nuestro alrededor y pocas veces nos damos cuenta de ello.
    María Elena Diveiro

  • Dos hermosas alas

    La primera vez que estuve en Ashla, asistía a un curso de masaje Metamórfico, me lo comentó una amiga y fuimos las dos.

    A mi derecha se sentó una mujer que no conocía, nunca nos habíamos visto. 

    Mientras la profesora impartía la parte teórica, la mujer desconocida se acerco a mí y susurrándome al oído me dijo: Tienes dos hermosas alas ¡Vuela!
    Me quedé perpleja mirándola, ella no sabía que desde hacía un tiempo, mi caballo de batalla era conseguir ser libre. 

    Esa frase me hizo pensar tanto… Yo buscaba fuera, exigía que la libertad me la diera “el otro”. Me llevó años comprender que si esta mujer lo había visto, es que estaba en mi interior. Bendita mujer, bendita Ashla y bendito Metamórfico que me dio la clave para conquistar desde dentro mi libertad.

    Donde me llevó el masaje, os lo digo otro día… 
           

    Soledad Castro

  • La llama violeta

     El conocimiento de la existencia de esta Llama nos resulta un instrumento de gran valor a los efectos de avanzar más rápidamente en el Sendero, puesto que es la Llama de la transmutación y el perdón. Por lo tanto, es la Llama de la libertad, la que nos libera de ataduras tan pesadas como los odios, los rencores, los prejuicios…

    Cuando invocamos a la Llama Violeta con el deseo firme de perdonarnos y perdonar, y con la verdadera intención de corregir nuestros errores, su actividad es infalible. Sentimos que nos proporciona la sensación de habernos liberado de las ataduras de conductas irrelevantes. Nos libera a nosotros y libera al mundo en general.

    Cuando la invocamos, podemos llamar a la acción a toda su Jerarquía, que es la del Rayo violeta, y solicitar su aplicación sobre una situación específica. Si lo hacemos con espíritu generoso, sincero y altruista, su acción es mágica realmente.

    La verdadera intención del corazón es lo que va a determinar el grado de acción de la energía violeta. Continuará…

    María Elena Diveiro

  • Mi primera vez

    Me sentía inquieto e inseguro, hacia pocos días que había asistido al Nivel II de la técnica de “Canalización de Energía Universal” y aunque me habían dicho que ya estaba en condiciones de practicar y debía hacerlo, algo en mi interior impedía que diera el paso. Tal vez fuese el temor al ridículo, o al posible efecto o no, de la Técnica en cuestión. (Hay que tener en cuenta que mi formación técnica siempre ha estado relacionada íntimamente con la ciencia, pues durante años me dediqué a la informática y mas concretamente a la ingeniería de sistemas). 


    A lo que vamos, durante un corto intervalo de tiempo que a mi me pareció mas largo que una “mili”, mi duda se concretaba entre: <me ofrezco… o lo dejo como si no fuera conmigo>.

    Pudo mas mi sentido de la responsabilidad. Ademas, se trataba de dar sentido a los cursos y al tiempo dedicado. Así que pregunté mirándola a los ojos:  

    ¿Le duele?, ¿quiere poner su mano sobre la mía?, conozco una técnica que seguro logrará que se sienta mejor. 

    La acompañaba un hombre recio que calzaba una boina bien asentada, por la edad que representaba pensé que debía haber nacido antes de que se inventara la televisión. Pero lo que captó mi atención sobremanera fueron sus manos. ¡Que manos!, ¡Eran enormes!, seguro que no había dejado de trabajar duro desde que dejó de mamar. 

    El de las manos y la boina estaba sentado en medio de los dos. Yo solo la miraba a ella y Ella le miró a él como pidiendo permiso. Él, imperceptiblemente, apenas movió la cabeza asintiendo. Yo sudaba. Tengo que aclarar (porque me parece un dato relevante), que estábamos en la sala de espera del consultorio medico de la Seguridad Social.

    Me he pillado el dedo con la puerta de la cocina.

    Apenas supe qué más decía. Levanté mis manos dejando hueco para que ella pusiera la suya entre las mías, me olvidé de la boina, hice una inspiración profunda según las normas y cerré los ojos un rato. En mi interior el chacra 7 machacaba mi tranquilidad y mientras pensaba como ponerle la mano en dicho chacra teniendo al acompañante al lado, se abrió la puerta y fue llamada por el Doctor.

    Quité mis manos y cuando levanté la cabeza y la volví a mirar pude comprobar el cambio en su rostro. Donde antes había dolor, ahora una sonrisa ocupaba todo el espacio de la sala, dijo una única palabra que a mi me conmovió tanto como para ir buscando desde entonces a quien poder ayudar.

    Fernando

  • “El conocimiento nos hace libres”

    Descubrir y aceptar que tu manera de ser es genuina y que tanto tus talentos como dificultades forman parte de un plan perfecto que te trasciende y te conecta con tu Ser interno, a la vez que sobrecogedor, te hace único, única.

    Cuando te conoces, puedes comprenderte y comprender que el otro, tu madre, amigo, hijo, tiene el mismo proyecto sagrado de vida que tú, solo que él o ella quizás, aún, no lo sabe. Que tú lo sepas, permite que tu mirada hacia el otro, cambie.
    Ir revelando tu carta natal te abre a la experiencia de saberte co-creador@ de tu destino y de la influencia transformadora que tienes en él.
    La Astrología psicológica en combinación con el Coaching, enlaza el plano material con el espiritual, lo cotidiano con lo trascendente en una alianza de tiempo presente.

    (del curso de Psicología Astrológica)

  • El contacto con la naturaleza…

    …FACILITA EL ENCUENTRO CON UNO MISMO

    Estar en contacto con la tierra, los árboles, el aire limpio, los pájaros  y demás seres en libertad nos ayuda a calmar nuestra mente. 

    Si  nos permitimos caminar en silencio, sintiendo el movimiento del cuerpo ante cada pisada, respirando armónicamente, enfocando  la atención en ese instante y abriéndonos a las percepciones; entraremos en un espacio que nos permitirá encontrarnos con nosotros mismos y desde ahí disfrutaremos de nuestros sentidos; los aromas que el bosque nos regala, la luz siempre cambiante, los sonidos que la vida genera  y la brisa del aire en nuestra piel. 

    Si nuestra caminata discurre por un espacio con agua, el movimiento y el sonido de éste preciado elemento nos ayudará a soltar cansancio tanto a nivel físico como mental y emocional. 

    Realizar una inmersión consciente en los parajes naturales  es una experiencia  renovadora a todos los niveles, físicamente realizamos un ejercicio completo y muy saludable y emocionalmente soltamos la carga que acumulamos para llenar ese espacio con sensaciones renovadas. 

    Te invitamos a que en tu próxima salida a la naturaleza te permitas desconectar de tu móvil y prestes atención a lo que sucede a tu alrededor, probablemente te fijes en la forma de algún árbol o en el conjunto de un bosque y percibas la sinergia que hay entre los seres vegetales, que al mismo tiempo prestan sus estructura y alimento a los pájaros, las hormigas, los gusanos y otros animales. 

    La vida en el bosque tiene muchas y variadas formas, desde el musgo y los líquenes pasando por las plantas aromáticas y/o  medicinales hasta los frutos y las bayas y un largo etc. 

    Observar una flor, su perfecta armonía, una mariposa o una mariquita es lo que hacíamos de niños, regresar a esa atención disfrutando de ese momento irrepetible nos generará un momento de calma y desconexión. 

    Agradezcamos a la naturaleza toda la vida que genera y cuidémosla porque es nuestro hogar y el de las generaciones venideras. 

    Ángela Aguilar 

  • Mi experiencia con
    la Técnica Metamórfica

    Mi llegada a esta técnica fue de casualidad. Tras recibir una sesión, se activó en mi interior un deseo de aprender rápidamente los secretos y forma de aplicarla. La oportunidad se me presentó en un curso que María Jesús Aguaron dio en ASHLA hace ya once años…

    Al acabar el curso empecé a ofrecer a las personas de mi entorno la posibilidad de recibir sesiones de «Técnica Metamórfica», el éxito fue tal que tuve que habilitar una habitación con camilla, exclusiva para este fin.

    El recibir estas sesiones supone estar dispuestos a retomar el timón de nuestras vidas y romper los bloqueos energéticos que se forman en nosotros a nivel físico, mental o emocional, desde el periodo prenatal hasta hoy.

    Esta técnica no es un masaje, es un tratamiento a nivel energético disfrazado de masaje.

    Después de cada sesión somos otra persona, el ritmo de «metamorfosis» es distinto en cada uno, nosotros no debemos imponer el número de sesiones ni la frecuencia. Hay personas que solo irán un día, o porque con una sesión es suficiente, o porque no quieren evolucionar en su vida actual, siempre hay que respetar y no juzgar las decisiones que toman. 

    Nosotros no somos quien para ello, solo somos catalizadores de la energía vital de las personas a las que tratamos y no debemos opinar sobre sus decisiones sobre SU VIDA.

    Como desarrollo de esta técnica estoy dando también el «Masaje Celular”. Consiste en tratar directamente los chakras en la columna vertebral, en vez de los puntos reflejos de la columna en pies, manos y cabeza.

    Al tratar los chakras logramos que una pequeña vibración entre más directamente a las células de los órganos y que se vaya extendiendo por nuestro interior, disolviendo bloqueos y reactivando nuestra energía vital.

    Los resultados han sido muy satisfactorios, muchos me han comentado que es el complemento ideal a la técnica metamórfica, que con esta nueva práctica queda completa.

    Sigo con la misma ilusión del principio, cada día aprendo más de las personas que vienen a recibir tratamiento, y no pierdo ocasión para hablar y recomendar esta técnica que es sencilla, muy humilde, parece mentira que con masajes en los pies, manos y cabeza, y ahora también en la espalda se pueda producir una transformación en nuestras vidas a nivel físico, mental, emocional y espiritual.

    Julio Garcia

  • Un jueves de meditación

    Llegué a Aslha muy cansada, ya había gente colocándose en la sala… No me apetecía hablar, me senté en una de las primeras sillas y cerré los ojos para relajarme. Esperé y desconecté del murmullo. 

    Empecé a sentir muy suavemente la vibración de los cuencos de cuarzo, transparentes, había empezado la meditación.

    El sonido comenzó a hacerse más fuerte, llenó todo mi espacio interno. En mí, no quedó ni una sola célula que no vibrara en una sutil, delicada y armoniosa danza al ritmo vertiginoso de los cuencos y las manos que les hacían vibrar. Me dejé llevar, los sonidos me abrían a experiencias extrañas y placenteras.

    Solté el control de mi consciencia, lo dejé en manos de nada, porque nada había ni sentía, sólo un estar en la respiración, vacío, silencio, oscuridad, nada… en esa nada me perdí, me sentí, me quedé… tan solo mi respiración y unas preguntas: ¿Quién soy? ¿Quién respira?

    Perdí el sentido del tiempo. De pronto más silencio, los cuencos ya no se oían, volví a sentir mi cuerpo sentado en una silla. No sé qué había pasado, ni  pregunté nada, ni  hallé respuesta a mis preguntas, pero un inmenso gozo interior me hizo sonreír. 

    Abrí los ojos, alguien comenzó a recoger las sillas. No habría podido compartir ni explicar lo que sentía. Sólo quería disfrutar de esa experiencia única y gozosa, que se quedara marcada e impresa para siempre. La vibración de los cuencos al unísono con mi respiración, seguían resonando en mi mente y en mi corazón.

    Llené mi cuerpo con una profunda inspiración dando Gracias, cogí mi bolso y salí a la calle, feliz.   

      Toñi

  • Volver

    Hola, me llamo Elena y tengo 38 años 💕 Perdón si esto es largo pero necesito compartirlo porque todavía no me lo creo.

    Hace seis años tuve un accidente en moto. Me golpeé fuerte la cabeza y aunque me recuperé bien, una de las secuelas fue que perdí el olfato completamente. Los doctores me dijeron que era permanente por el daño en los nervios. Suena como algo menor comparado con lo que pudo pasar, lo sé, pero no saben cuánto extrañaba oler el café en las mañanas, las flores, o cuando llueve y huele a tierra mojada.

    Me adapté porque no quedaba de otra. Seguí con mi vida, mi trabajo como diseñadora freelance desde casa, mis rutinas. Dejé de cocinar cosas elaboradas porque no podía saber si estaban bien sazonadas. Dejé de usar perfume porque no tenía sentido.

    El mes pasado empecé a ir a un café cerca de mi casa para trabajar porque ya me estaba volviendo loca de estar encerrada todo el día. Siempre me sentaba en la misma mesa de la esquina.

    Un día llegó un señor y se sentó en la mesa de al lado. Después de un rato me preguntó si podía conectar su laptop a mi contacto porque el WiFi no le funcionaba. Platicamos un poco. Se llama Daniel, tiene 41 años y es programador, también trabaja remoto.

    Empezamos a coincidir seguido en el café. A veces platicábamos, a veces solo nos saludábamos. Hace dos semanas me invitó a desayunar un sábado. Fuimos a un lugar diferente que él conocía.

    Estábamos platicando cuando me sirvieron el café y me quedé paralizada.

    Podía oler el café. Después de seis años sin oler nada.

    Pensé que estaba imaginando cosas. Me acerqué la taza otra vez y sí, ahí estaba el olor. Empecé a llorar ahí mismo. Daniel se asustó, pensó que le había pasado algo al café. Entre lágrimas le expliqué.

    No lo podía creer. Empecé a oler todo lo que encontraba. La servilleta de papel, mi suéter, mi bolsa. Daniel pidió un pedazo de pastel de chocolate solo para que yo pudiera olerlo. Los dos lloramos de la emoción.

    Al día siguiente fui corriendo con mi doctora. Me hizo estudios y me dijo que a veces, en casos muy raros, los nervios pueden regenerarse con el tiempo. Que es casi un milagro pero que pasa.

    Han pasado dos semanas y sigo oliendo todo como si fuera la primera vez. Ayer fui al mercado y me quedé ahí parada oliendo las frutas, las flores, todo. La gente me veía raro pero no me importó.

    Daniel y yo seguimos viéndonos. No sé qué somos todavía, apenas nos conocemos. Pero cada vez que lo veo pienso en que él estaba ahí justo cuando mi vida cambió otra vez.

    A veces la vida te quita cosas y luego te las regresa cuando menos te lo esperas.

    Gracias por leerme 🌸

  • La PAZ se construye

    Todo hombre quiere pasar el resto de su vida con una mujer que le dé paz… lo dicen con facilidad, como si la paz fuera un regalo que aparece de la nada, como si fuera una cualidad que ella está obligada a entregar por naturaleza. Pero se les olvida que esa paz no nace sola, que no brota mágicamente en el corazón de una mujer cansada, herida o desatendida. La paz que tanto desean se construye, se provoca, se cuida… y sobre todo, se merece.

    La paz de una mujer no es un refugio gratuito, es el resultado de cómo la tratan. De las palabras que reciben, del respeto que le dan, de la fidelidad que sostienen, de la seguridad que ofrecen. Una mujer no puede dar calma si vive con la inquietud de no ser prioridad, si tiene que mendigar atención, si sus lágrimas duelen más que las promesas que rompen. Nadie puede dar paz cuando vive con el alma en alerta.

    La paz nace cuando un hombre habla claro, cuando respeta, cuando no juega con la confianza, cuando demuestra con hechos lo que dice con la boca. Cuando no esconde su amor, cuando no desaparece, cuando no se comporta como tormenta esperando que ella siga siendo sol. La paz aparece cuando ella no tiene que adivinar, ni competir, ni luchar por un lugar que se supone debería ser suyo.

    Pero qué melancólico es ver a tantos hombres queriendo encontrar una mujer calmada, serena, estable… mientras ellos mismos siembran duda, ansiedad y heridas. Esperan recibir lo que no saben dar. Esperan un oasis después de haber provocado desiertos.

    La verdad es que una mujer que da paz es una mujer que se siente en paz. Y esa tranquilidad no se impone… se inspira. Nace del trato, de la constancia, de la lealtad, de la ternura que reciben. Nace cuando un hombre entiende que amar no es exigir, sino cuidar.

    Porque al final, la paz que desean no es un privilegio que pueden reclamar…es un reflejo de su propio comportamiento. Y ahí, en esa simple verdad, es donde muchos se pierden. Porque quieren una mujer que no tiemble… mientras ellos sacuden todo lo que ella intenta sostener.

    ©️ Me gustó mucho 

    #MeGustóMucho 📚📖✍🏻

    #fblifestyle

  • Cuando sea viejita

    Lo sabías?? Cuando sea viejita, me voy a mudar con cada hijo …Y les daré tantas alegrías de la misma manera que ellos me las dieron … Quiero devolver Todo lo que recibí de Ellos … Haciendo las mismas cosas …Oh ,  les va Encantar  …

    Cuando sea viejita y viva con mis hijos escribiré en las paredes con lápices de colores.

    Saltaré en los sofá con zapatos … 

    Beberé en las botellas y las dejaré fuera de la nevera ….

    Atascaré de papel higiénico los sanitarios …

    Cuando esté viejita y viva con mis hijos, cuando estén al teléfono y no me puedan ver… aprovecharé a jugar con azúcar y  harina …

    Cuando esté viejita y viva con mis hijos , me sentaré a mirar televisión y cambiaré de canal todo el tiempo …

    Me quitaré las medias y siempre perderé un pie ..

    Voy a jugar con barro hasta el final del día …

    Cuando esté viejita y viva con mis hijos, cuando me llamen para la cena que hicieron no voy a comer verduras , ni ensalada o carne ..

    Derramaré leche sobre la mesa … Y cuando se enojen… correré si puedo  …

    Cuando esté viejita y viva con mis hijos y de noche ya acostada, voy a agradecer a Dios por todo …Y mis hijos me mirarán  con una media sonrisa y dirán entre ellos: » ELLA ES TAN DULCE CUANDO ESTÁ DURMIENDO «

    De la red

  • Puertas cerradas

    En 1938, Italia aprobó las leyes raciales del régimen fascista.

    De un día para otro, miles de personas fueron borradas de la vida pública. Entre ellas, una joven neurocientífica llamada Rita Levi-Montalcini.

    Trabajaba en la Universidad de Turín, investigando el desarrollo del sistema nervioso. Tenía talento, disciplina y un futuro prometedor. Pero era judía. Y eso bastó para que la expulsaran. Le retiraron el puesto. El acceso al laboratorio. Los recursos. El derecho a enseñar. El derecho a investigar. Lo perdió todo, menos una cosa: la necesidad de entender cómo funciona la vida.

    Rita regresó a casa y convirtió su dormitorio en un laboratorio clandestino. Un escritorio, una lámpara, un microscopio prestado, instrumental básico y huevos fertilizados comprados en el mercado. Nada más. Mientras Europa ardía en guerra, ella diseccionaba embriones de pollo para observar cómo crecían las fibras nerviosas. Trabajaba en silencio. Sin reconocimiento. Sin permisos. Sin aplausos.

    Cuando los nazis ocuparon el norte de Italia, tuvo que huir. Empacó su microscopio. Siguió investigando donde pudo: en el campo, en casas prestadas, en refugios improvisados. La ciencia viajaba con ella. Y allí, en esas condiciones imposibles, hizo un descubrimiento que cambiaría la medicina: identificó una sustancia fundamental para el crecimiento y supervivencia de las neuronas. El factor de crecimiento nervioso.

    La comunidad científica no la creyó al principio. Era demasiado simple. Demasiado elegante. Demasiado importante para haber nacido en una habitación sin laboratorio oficial.

    Pero era verdad.

    Décadas después, ese hallazgo se convirtió en una de las bases de la neurociencia moderna. En 1986, Rita Levi-Montalcini recibió el Premio Nobel de Medicina. No desde una universidad poderosa. No desde una institución influyente. Sino desde la perseverancia de alguien a quien intentaron silenciar.

    Vivió más de cien años. Nunca dejó de trabajar. Nunca dejó de pensar. Nunca dejó de enseñar. Su historia no es solo la de un premio. Es la de una mujer a la que le cerraron todas las puertas… y decidió que eso no significaba que no pudiera avanzar. Porque a veces, cuando el mundo te expulsa, no te está diciendo que no vales. Te está diciendo que tu lugar está más adelante.

    De la red

    #fblifestyle

  • Comer sobras

    Entró a un restaurante a comer sobras porque se moría de hambre… sin saber que el dueño cambiaría su destino para siempre

    El estómago me gruñía como un perro callejero, y las manos se me estaban congelando. Caminaba por la banqueta mirando las vitrinas iluminadas de los restaurantes, con ese olor a comida recién hecha que dolía más que el frío. No traía ni una sola moneda.

    Después de mucho dudarlo, me atreví a entrar a uno. El aroma a carne asada y pan caliente casi me hizo llorar. Miré a mi alrededor como si buscara a alguien, pero en realidad estaba cazando una mesa recién desocupada. La encontré. Quedaban unas papas fritas, un pedazo de pan medio duro, un poco de carne pegada al plato.

    Me senté rápido, fingiendo ser clienta, y empecé a comer los restos. El pan estaba frío y la carne seca… pero para mí, sabía a cielo.

    —Oye —escuché una voz grave detrás de mí—. No puedes hacer eso.

    Me quedé helada. Tragué lo que tenía en la boca y bajé la mirada, esperando que me echaran.

    —Lo… lo siento, señor —murmuré, tratando de esconder un pedazo de papa en el bolsillo del abrigo roto—. Solo… tenía hambre.

    El hombre estaba impecable. Traje oscuro, corbata bien puesta, zapatos que seguramente valían más que todo lo que yo había tenido en la vida. Yo llevaba el suéter manchado, los zapatos rotos y el cabello hecho nudos.

    —Ven conmigo —ordenó.

    Di un paso hacia atrás, asustada.

    —No robé nada, se lo juro… Déjeme terminar y me voy —dije con voz quebrada.

    Él me observó en silencio, con los ojos serios. Luego levantó la mano, hizo una seña a un mesero y se fue a sentar a otra mesa.

    Yo no entendía nada. Me quedé ahí, con el corazón latiéndome fuerte. Entonces llegó el mesero y puso frente a mí un plato enorme: arroz calientito, carne jugosa, verduritas al vapor… y un vaso de leche tibia.

    —¿Es para mí? —pregunté, sin creerlo.

    El mesero asintió con una sonrisa. Volteé a ver al hombre del traje. Él me miraba en silencio desde su mesa, sin decir palabra.

    Me acerqué despacito, sintiendo que no merecía ni mirarlo a los ojos.

    —¿Por qué… por qué me dio de comer?

    Él se quitó el saco, lo dejó sobre la silla y me dijo con una calma que me desarmó:

    —Porque nadie debería tener que rebuscar en las sobras para sobrevivir. Si tienes hambre, aquí siempre vas a encontrar un plato caliente. Yo soy el dueño de este restaurante. Y desde hoy, eso no va a cambiar.

    No supe qué decir. La garganta se me hizo nudo. Me tapé la cara con las manos y lloré. Lloré de hambre, de pena, de agradecimiento. Y por primera vez en años, me sentí vista.

    Una notita para ti, que llegaste hasta aquí:

    Gracias por leer esta historia. Escribo estos relatos con el corazón, gratis, porque sé que no todas las personas pueden pagar por leer… y eso no debería impedirles sentir.

    Si algún día puedes apoyarme —aunque sea con un comentario, una reacción o compartiendo estas palabras—, me estarías ayudando más de lo que imaginas. Soy mamá, soy escritora, y cada historia es un acto de fe para mí.

    Gracias por estar.

  • Edadismo

    Ese día comprendí: me echaron por tener 55 años. Pero esos mismos 55 me habían dado la experiencia, la paciencia y la fortaleza para resistir, enfrentar y vencer. Ahora la juventud trabajaba a mi lado, aprendiendo de mí lo más valioso: cómo transformar una derrota en victoria. #fblifestyle

    Empty Mind

  • Sueño terapéutico

    Sueño terapéutico

    Sí. Es posible pasar a lo que yo llamo «el sueño terapéutico», dentro del cual la lucidez es utilizada para curar una herida o consolar de una carencia que se experimenta en el estado de vigilia. Citaré cuatro ejemplos sacados de mi cuaderno:

    Me encuentro en compañía de Teresa, mi abuela paterna, a la que, por desavenencias familiares, no tuve ocasión de conocer. Es una mujercita algo gruesa y con la frente ancha. 

    En el sueño, me doy cuenta de que, en realidad, no nos conocemos, que nunca nos hemos hablado, que no hemos paseado juntos ni una sola vez. 

    Le digo: «¿Cómo es posible que tú, mi abuela, nunca me hayas tenido en brazos?». Comprendo que esto es una falta de delicadeza y rectifico: «Mejor dicho, ¿ cómo es posible, abuela, que yo, tu nieto, nunca te haya dado un beso?». 

    Le propongo dárselo ahora y ella acepta. Nos abrazamos y nos besamos. Despierto con un nítido recuerdo del sueño, contento de haber encontrado este arquetipo familiar. 

    Estoy en mi dormitorio, tal como es en realidad, de pie frente a mi padre. Le digo: «En toda mi vida, no me has besado como hace un padre. Hiciste que te temiera y nada más. Pero ahora que soy mayor voy a darte un abrazo».  Y, sin temor, lo abrazo, lo beso y lo mezo. 

    Y al mecerlo siento la fortaleza sorprendente de su espalda. Y exclamo, contento: «¡Tienes noventa años y aún eres tan fuerte!». Sigo meciéndolo, con audacia y ternura, y le digo: «Como tú nunca te comunicaste conmigo por el tacto, yo también le he negado todo contacto corporal a mi hijo.». 

    Y aparece Axel, con la edad que tiene hoy, 26 años. Lo abrazo y le pido que me meza, como acabo de mecer yo a mi padre. Me despierto. Durante el día, charlo con Axel y le explico el sueño alegremente. Le pido que me abrace y que me meza. 

    Al comienzo, él está tímido, lo hace de mala gana, pero poco a poco se conmueve y acabamos por establecer un contacto que nos ofrece una sensación de bienestar y de paz para ambos. 

    De esta forma, en sueños, realicé algo que había faltado en mi relación con mi padre y, en la realidad, le permití a mi hijo subsanar esa falta en su relación conmigo.

    Alejandro Jodorowsky

  • La muerte como retorno al Ser

    La muerte no es un final, sino un retorno consciente al origen. Es el momento en que el alma se libera de la densidad de la forma y la conciencia se expande hacia planos más sutiles de existencia. Nada se pierde: solo se transforma.

    Tomado de la red

  • La policía no, Mamá

    Ayer, encontré a mi hijo de ocho años encerrado en el armario de su habitación, sosteniendo la boca de su perro cerrada, llorando que la policía venía a ejecutar a su mejor amigo.

    No era un juego. Fue el pánico más crudo y desgarrador que he presenciado como madre.

    Para entender por qué mi hijo, Leo, estaba construyendo una fortaleza con cestas de ropa y almohadas para esconder un perro de setenta libras, tienes que conocer a Barnaby.

    Barnaby es un rescate. Él es lo que el veterinario llama un «Boxeador-algo-mezcla. «Tiene una oreja que se levanta, una que se cae, una mordedura que le hace parecer permanentemente confundido, y una cola que actúa como un látigo. Parece intimidante para los extraños, supongo. Pero para nosotros, es sólo un malvavisco gigante y torpe que tiene miedo de los truenos, la aspiradora y las mariposas.

    Ayer por la tarde, Leo llevó a Barnaby a dar un paseo por nuestra subdivisión. Es su ritual diario. Leo se siente tan grande sosteniendo esa correa.

    Pero ayer, una ardilla salió a través de la acera. Barnaby, siendo Barnaby, abalanzado. No hizo daño a nadie, pero en su torpeza, derribó un cubo de basura perteneciente a un vecino de la calle.

    El vecino, un hombre con el que nunca hemos hablado realmente, salió furioso. No vio a un niño y a su perro bobo. Él vio una molestia.

    Le gritó a Leo. Le dijo a mi tembloroso niño de ocho años que Barnaby era una «bestia viciosa. «Y entonces, dejó caer la sentencia que destrozó el mundo de mi hijo:

    «¡Voy a llamar a la policía para que lleve a ese perro a la perrera! Y una vez que vaya allí, chico, no va a volver. «

    Leo corrió a casa. No solo corrió, huyó.

    Cuando lo encontré en el armario, estaba hiperventilando. «¡Mamá, no abras la puerta! «suplicó, sus lágrimas empapándose en la piel de Barnaby. «La policía dispara a perros malos. El hombre dijo que Barnaby es un perro malo. Por favor, mamá, escóndelo. «

    Intenté explicarlo. Intenté usar la lógica. Le dije que el vecino estaba gruñón. Le dije que la policía ayuda a la gente. Pero el miedo no escucha la lógica. En la mente de Leo, el uniforme significaba la muerte para la criatura que más amaba en el mundo.

    Estaba furioso con el vecino, pero sobre todo, tenía el corazón roto. ¿Cómo se arregla ese nivel de terror?

    Sintiéndome desesperado, llamé a la línea de no emergencia en nuestra comisaría local. Me sentí tonto haciéndolo. «Hola, esto no es una emergencia, pero mi hijo está aterrorizado de ti… «Explicé la situación a través de mis propias lágrimas, esperando que tal vez un oficial pudiera pasar y saludar, solo para demostrar que no eran monstruos.

    «Vamos a ver quién está en la zona, señora», dijo el despachador.

    Veinte minutos después, un vehículo se detuvo en nuestra entrada.

    Se me cayó el estómago. No era un coche patrulla normal. En el lateral, en letras grandes y negrita, decía K-9 UNIT.

    Pensé, Oh no. Esto es demasiado. Esto le asustará más.

    El oficial Harrow salió. Parecía un gigante, alto, con hombros anchos, gafas de sol, chaleco, todo el nueve yardas. Pero entonces, hizo algo inesperado. Abrió la puerta trasera de su camioneta y dejó salir a su compañero: un impresionante y elegante pastor alemán.

    Caminó hacia nuestra puerta principal y llamó suavemente.

    «He oído que hay un fugitivo albergando a un sospechoso aquí», dijo el oficial Harrow, pero estaba sonriendo. «¿Podemos entrar? «

    Los llevé a la habitación de Leo. La puerta del armario todavía estaba cerrada.

    El oficial Harrow no ladra órdenes. No se paró sobre la puerta. Se sentó en la alfombra. Le hizo una señal a su perro para que se acostara a su lado.

    «¿Leo? «Gritó en voz alta. «Mi nombre es oficial Harrow. Y este es el oficial Radar. Hemos oído que Barnaby podría estar en problemas. «

    Silencio desde el armario.

    «Sabes», continuó Harrow, hablando con la puerta, «El oficial Radar aquí es un perro, como Barnaby. Él trabaja para la policía. De hecho, él es el jefe. Solo conduzco el coche. «

    Lentamente, la puerta del armario crujió una pulgada. Un ojo azul aterrorizado se asomó.

    «¿No te llevas perros? Leo susurró.

    «Hijo», dijo el oficial Harrow, su voz llena de emociones, «No nos llevamos a los chicos buenos. Los protegemos. Trabajamos con ellos. Un perro es un compañero. Un perro es familia. «

    Metió la mano en su bolsillo y sacó una etiqueta: una placa de oficial subalterno. «Radar quería saber si Barnaby quiere ser un miembro honorario de la unidad K-9. Necesitamos perros valientes para mantener el barrio a salvo de las ardillas. «

    Leo abrió la puerta. Barnaby salió caminando, la cola metida entre sus piernas, sintiendo la tensión.

    Entonces, sucedió la magia.

    El oficial Radar, el perro policía altamente entrenado, dejó salir un suave lloriqueo y empujó la nariz de Barnaby. La cola de Barnaby dio un golpe tentativo. Luego un meneo. Luego un meneo de cuerpo completo.

    El oficial Harrow dejó que Leo acariciara a Radar. Le mostró a Leo su radio. Pasó cuarenta y cinco minutos en mi piso, dejando jugar a dos perros mientras le explicaba a mi hijo que su trabajo era mantener a las familias—y a sus mascotas—a salvo.

    Para cuando se fueron, Leo no se estaba escondiendo. Estaba parado en el porche delantero, el pecho se hinchó, usando su placa de pegatina, saludando mientras el SUV K-9 se alejaba.

    Me miró y dijo, «¿Mamá? El vecino estaba equivocado. Barnaby es un perro policía ahora. «

    Para el hombre de abajo de la calle que usó el miedo para intimidar a un niño: le enseñaste a mi hijo que el mundo es cruel

    Pero el oficial Harrow y el oficial Radar le enseñaron que el mundo también está lleno de héroes.

    Necesitamos recordar que las palabras tienen poder. Pueden traumatizar a un niño en segundos. ¿Pero bondad? La bondad puede reescribir la historia.

    Seamos las personas que construyen niños, no los que los derriban. Y recordemos que detrás de cada insignia hay un corazón humano y a veces un amante de los perros como nosotros.  · 

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  • De una Madre

    Mi madre bloqueó mi número mientras vivía en mi coche con 4 $ a mi nombre. No fue crueldad. Era la única manera de salvar la vida que realmente dependía de mí.

    Tenía veinticinco años, pero vivía como un adolescente en las vacaciones de verano. Tenía un título que no estaba usando, una montaña de excusas, y un problema de flujo de efectivo «temporal» que había durado tres años. MADRE estuve a un paso de la suerte o del éxito, o eso me dije a mí mismo mientras jugaba videojuegos a las 2:00 PM un martes.

    Mi habilitador era mi madre. Ella era una madre soltera que había trabajado doble turno para darme todo, y yo le pagué quitándolo todo.

    Entonces llegó el día que empujé demasiado lejos. Pedí dinero para el alquiler otra vez, pero ya había gastado mi propia parte en una nueva consola de juego. Cuando la llamé, esperando la conferencia habitual seguida de una notificación de transferencia bancaria, me callé.

    Luego un texto: «Te amo. Averígualo. «

    Luego, el bloque.

    Mi casero no esperó. En cuarenta y ocho horas, estaba fuera. Tiré mi ropa en el asiento trasero de mi sedán destartalado. No tenía a dónde ir. Pero no estaba solo.

    Sentado en el asiento del pasajero, mirándome con confundidos y conmovedores ojos marrones, estaba Barnaby.

    Barnaby no era solo un perro. Era un Griffon de pelo alambre-un perro peludo, barbudo, alma vieja con un estómago sensible y un corazón de oro. Requirió una croqueta hipoalergénica específica y cara. Necesitaba medicación para la alergia mensual.

    Lo miré. Golpeó su cola contra la tapicería desgastada. Él confió en mí. No sabía que su dueño era un perdedor.

    Las dos primeras noches en el coche fueron una aventura. En la tercera noche, la realidad se estableció. Me había gastado mis últimos dólares en gasolina y una bolsa barata de comida genérica para perros de una tienda de descuento.

    «Es sólo por unos días, amigo», susurré, vertiendo los coloridos y de baja calidad guijarros en su tazón.

    Ese fue el error que me rompió.

    Por la mañana, Barnaby estaba enfermo. Su piel se enrolló, enojada y roja. Se estaba rascando tan fuerte que estaba sangrando. No quiso comer. Se acurrucó en el pozo de los pies, dejando salir miserables gemidos.

    Me senté en el asiento del conductor de ese coche helado y lloré. No para mí. Para él. Me moría de hambre, pero verlo sufrir por mi incompetencia se sintió como un golpe físico en el pecho. Le estaba fallando a la única criatura que me amaba incondicionalmente.

    Conduje hasta la casa de mi madre con humo. Golpeé la puerta. «¡Mamá! ¡Por favor! ¡No para mí! ¡Por Barnaby! «

    Ella no abrió la puerta.

    Grité hasta que mi garganta estaba cruda, luego me caí contra la barandilla del porche. Fue entonces cuando lo vi. Metido detrás de una maceta había una bolsa pesada.

    Lo rompí. Era la comida con receta de Barnaby. Y una caja de su medicación.

    Había una nota pegada a la bolsa.

    «Pagué por adelantado su chequeo en la clínica del centro. Esta comida es para el perro. No te lo comas. No lo vendas. Si quieres alimentarte a ti mismo, necesitas convertirte en el hombre que este perro cree que eres. «

    Alimenté a Barnaby justo ahí en el porche. Mirándolo comer, alivio lavándose su cara peluda, algo dentro de mí cambió. La rabia hacia mi madre se evaporó, reemplazada por una fría y dura claridad.

    Tuve que llevarlo a la clínica. Pero cuando giré la llave en el encendido, el motor salpicó y murió. Sin gasolina.

    La clínica estaba a cuatro millas de distancia.

    «Muy bien, Barnaby», dije, abriendo la puerta. «Vamos a caminar. «

    Era débil, y a mitad de camino, se sentó, negándose a moverse. Pesaba casi sesenta libras. No lo pensé; solo lo recogí.

    Caminé las últimas dos millas llevándolo en mis brazos. Mis brazos se quemaron, mi espalda gritó, y estaba sudando a través de mi camiseta sucia. Parecía un vagabundo. La gente cruzó la calle para evitarme.

    Finalmente me derrumbé en el banco fuera de la clínica veterinaria, jadeando por aire, Barnaby a salvo en mi regazo.

    Un camión se detuvo en la acera. Un hombre fuerte con botas polvorientas de trabajo salió. Había estado conduciendo lentamente detrás de mí durante la última manzana. Me miró, luego al perro.

    «Es un perro pesado, hijo», dijo el hombre.

    «Está enfermo», me las arreglé para respirar. «Él necesitaba llegar aquí. «

    El hombre miró mi ropa, mis manos temblando, y luego la forma en que estaba protegiendo la cabeza de Barnaby del sol.

    «Parece como si no hubieras comido en dos días», observó francamente el hombre. «Pero ese perro parece un príncipe. «

    «Él es todo lo que tengo. «

    El hombre sacó una tarjeta de visita de su bolsillo. Era para un patio local de madera y suministros. «Mi nombre es Miller. Necesito chicos para transportar muros de yeso. Es un trabajo reventador. Salario mínimo para empezar. Pero pago semanalmente. «

    Lo miré, aturdido. «¿Por qué? «

    «Porque un hombre que lleva a un perro de sesenta libras dos millas porque ha jodido su dinero para gasolina… Bueno, ese es un hombre que entiende la responsabilidad, incluso si la aprendió de la manera difícil. Esté allí a las 6:00 a. m. No llegues tarde. «

    Estuve allí a las 5:45 AM.

    El trabajo fue brutal. Me ampollí las manos. Me rompí los músculos. Todas las noches, dormía en el coche con Barnaby, dolorido hasta los huesos. Pero cada viernes, tengo un cheque de pago.

    No compré videojuegos. Compré comida de perro. Compré una membresía del gimnasio solo para usar la ducha. Ahorré cada centavo.

    El cambio en mi mentalidad fue profundo. No estaba trabajando para un teléfono nuevo o una noche fuera. Estaba trabajando para que Barnaby pudiera tener un suelo donde dormir.

    Cuatro meses después, alquilé un estudio. Era del tamaño de una caja de zapatos, pero permitía mascotas. La primera noche que nos mudamos, le compré a Barnaby una nueva cama ortopédica. Verlo dormir profundamente, seguro y caliente, fue el momento más orgulloso de mi vida.

    Seis meses después de la manzana, conduje hasta la casa de mi madre.

    No llamé. Esperé junto a su jardín. Cuando salió a regar las rosas, se congeló.

    Me veía diferente. Había perdido peso, estaba bronceado por trabajar fuera, y me puse de pie derecho. Barnaby trotó hacia ella, su cola meneándose furiosamente, luciendo saludable y arreglado.

    «No he venido a pedir nada», dije, mi voz firme. «Solo quería mostrarte que está okay Y… Quería darte las gracias. «

    Se le cayó la manguera. No me miró a mí, miró a Barnaby. Entonces ella miró mis manos: ásperas, callosas, cicatrices desde el patio de madera.

    Ella se acercó y me abrazó. Era la primera vez en años que me abrazó como un hombre, no como un niño.

    «Te extrañé», susurró ella.

    «Lo sé», dije. «Yo también me extrañé. «

    Fuimos adentro. Ella hizo la cena. Ella puso un plato delante de mí, y un tazón de carne estofada delante de Barnaby.

    Mi madre no me bloqueo porque dejó de quererme. Me bloqueó porque me amaba lo suficiente como para dejarme aterrorizar. Ella sabía que mientras ella fuera mi red de seguridad, nunca aprendería a volar.

    A veces, el mayor acto de bondad no es darle a alguien lo que pide. Es dar un paso atrás y dejar que encuentren la fuerza para llevar su propia carga.

    Y si tienes suerte, tienes un perro como Barnaby para asegurarte de seguir caminando.